Rusia: Liberan ballenas

Rusia comenzó a liberar a un grupo de ballenas que eran mantenidas cautivas en un centro ilegal. Pequeñas jaulas en aguas que llegaron a congelarse atrajeron la atención y el repudio internacional.

Rusia comenzó a liberar los cetáceos que estaban en la “cárcel de las ballenas”

Cerca de 100 ballenas supuestamente destinadas a la exportación a China han sido retenidas durante meses en jaulas estrechas cerca del puerto de Nakhodka, en el Mar de Japón, lo que provocó una ola de críticas internacionales y nacionales. Funcionarios rusos firmaron en abril un acuerdo con un grupo de científicos internacionales para liberar a las orcas y belugas cautivas, una acción que incluso llegó a ser respaldad por el mismísimo presidente Vladimir Putin.

El viceprimer ministro ruso, Alexei Gordeyev, dijo que las ballenas serían llevadas de regreso al lugar donde fueron capturadas y liberadas dentro de cuatro meses.

“Hemos tomado la única decisión sensata por recomendación de los científicos de volver a colocar a los animales en su hábitat natural donde fueron capturados, a su entorno familiar”, dijo.

“Esta operación durará unos cuatro meses”, dijo Gordeyev, quien habló en la sesión anual de preguntas y respuestas del presidente Vladimir Putin.

De vuelta a la libertad

El Instituto de Investigación de Pesca y Oceanografía de toda Rusia (Vniro) cargó ya dos orcas y seis belugas en camiones equipados con tanques de agua, informó el jueves la agencia Interfax.

Las dos orcas serán transportadas primero, viajando unos 1.800 kilómetros hacia el norte hasta su hábitat original en el Mar de Okhotsk, dijo una fuente familiarizada con la liberación de las ballenas a la agencia estatal de noticias rusa Tass.

El viaje por transporte terrestre y acuático tomará aproximadamente seis días, y tiene que ser así de lento por la propia seguridad de los animales.

Un equipo de aproximadamente 70 personas, incluidos científicos, veterinarios y otros, acompañará a las ballenas en su viaje, informó Tass. Los científicos pegarán etiquetas satelitales a las ballenas para rastrear su actividad luego de la liberación.

En total eran 11 orcas y 90 belugas las que estaban aprisionadas en estas instalaciones clandestinas. El lugar era frío, hacinado y poco salubre y se detectó en algunas signos de neumonía y otros problemas pulmonares debido a las bajas temperaturas de otoño e invierno.