“Santiago es solidaridad”, dijo una multitud en Plaza de Mayo

Ninguno de los miles que se acumularon este miércoles en Plaza de Mayo cree que Santiago Maldonado se haya ahogado porque sí. La primera vez fue “dónde está”, luego “qué hicieron”. Como en otras ocasiones durante estos últimos 365 días, familias, jubilados y sobre todo muchos jóvenes marcharon hacia el corazón político de Buenos Aires para gritarle al Estado que es responsable en la muerte del chico tatuador de 28 años.

“Santiago es solidaridad”, dijo una multitud en Plaza de Mayo

Fue un respaldo multitudinario para la familia Maldonado, una concentración similar a las que se dan los 24 de marzo. Además del apoyo sobre el escenario de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, del Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, de Rubén, el hijo de Julio López y de las bandas de rock Las Manos de Filippi y Los Espíritus, en la calle se mezclaron agrupaciones sociales, políticas y sobre todo gente “suelta”.

Todos querían lo mismo, que se investigue y haya justicia en el caso Maldonado y lo hicieron bajo el lema tradicional, “El Estado es responsable”, y otro nuevo, de esta vez, que sintetiza la perspectiva que trazó el joven con su historia y su muerte: “Santiago es solidaridad”.

Pasadas las 18, con Estela de Carlotto, Nora Cortiñas y Pérez Esquivel cerca suyo, Sergio Maldonado apareció en el escenario y no alcanzó a comenzar a leer el texto que había preparado que la emoción le trabó las palabras. Dijo apenas “Otra vez acá”. Vestía una campera verde y una camisa abierta, que dejaba espacio para el rostro de su hermano menor y la leyenda “Justicia” impresas en la remera.

Sergio se aferró al micrófono con una mano, con la otra sostenía las hojas que iba a leer (o las hojas lo sostenían a él) y miró al suelo. A cinco metros Carlotto habrá recordado tantos años de sensaciones similares, porque sonreía con gesto maternal. La esposa de Sergio Maldonado, Andrea Antico, lo miraba conmovida, como si quisiera correr a abrazarlo, y fue, pero lentamente y se quedó de pie a su lado.

Mientras tanto, desde abajo del escenario, ante el silencio y la emoción, las personas comenzaron a gritarle “¡fuerza, Sergio!”, de a una, hasta que desde el fondo de la multitidud apareció como una ola sonora un grito histórico de las manifestaciones contra la violencia institucional y por los derechos humanos: “Olé olé olé olá como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. La canción y el calor humano ayudaron a Maldonado a descargar la tensión.

Sergio habló de “la mirada que interpeló a la sociedad” de su hermano y repasó las dudas que le genera la investigación: la sospecha de que no hayan visto el cuerpo en el río Chubut en los rastrillajes anteriores, lo que no dice la autopsia.

“No dicen dónde murió ni qué días, ni cómo. Los peritos de la Corte no pudieron responder eso. La ministra (Patricia) Bullrich, a quien le pedimos su renuncia hace 11 meses, sigue negando la desaparición forzada seguida de muerte, como si no hubiese habido represión ilegal” en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen el 1 de agosto, un día después de que Santiago hubiera participado del corte de la ruta 40 junto a siete mapuches.

Cuando Sergio Maldonado pronunció el apellido de la Ministra de Seguridad nacional la Plaza de Mayo estalló en silbidos y en el grito “Fuera Bullrich fuera”.

A unos 100 metros del escenario, Paula y Eva, de 20 y 21 años, escuchaban cubiertas de gorros y bufandas por el frío. “Somos contemporáneas de Santiago y la causa nos toca mucho. Vas por la vida militando y no sabés qué te puede pasar eso. Es como nuestra generación ve que esas cosas son del pasado, de la dictadura, pero son cosas que pasan. Nos sentimos muy cercanas a Santiago. El estaba ahí por nuestras raíces. Vinimos a mantenerlo vivo y a seguir en la lucha”, comentó Eva.

Llegadas en el tren Roca, desde Ezeiza y Monte Grande, conurbano sur, Paula agregó: “No creemos en la versión del Gobierno. Es otra manera de tapar la realidad y generar miedo para no salir”.

Las expresiones de muchos de quienes fueron a solidarizarse con el reclamo de la familia Maldonado incluyeron una crítica más amplia al gobierno nacional.

“Venimos para pedir justicia. Nos moviliza la necesidad de que se acabe la falta de Justicia. Este Gobierno nos tiene podridos. Es todo lo que pasa en el país. Estamos con la familia siempre hasta las últimas consecuencias. Tengo miedo de que quede impune. Por eso hay que seguir saliendo y no aflojar en el pedido de Justicia”, dijo Susana, de 65 años, del barrio de Saavedra, agarrada al brazo de su marido.

La organización de la concentración repartió hojas con la cara de Santiago Maldonado, lo que provocó una especie de alfombra suspendida sobre el público de miles de rostros del joven, aquella foto de su famosa mirada, la que a juicio de su hermano “interpela a la sociedad”.

Lucía, de González Catán, llevó un cartel amarillo que decía: “Sociedad del olvido no cuentes conmigo, yo no voy a olvidar”. A su lado, una mujer que no quiso dar su nombre sostenía una cartulina que emparentaba el caso de Maldonado con el asesinato de la referente barrial brasileña Marielle Santos: “Santiago y Marielle viven en les que luchan”.

A ella también recordó Sergio desde el escenario, y a su novia Mónica, a quien agradeció especialmente el apoyo. Se conocieron hace días en el Foro Latinoamericano de La Poderosa.

El discurso de Sergio Maldonado duró unos 10 minutos. En ese lapso, el hermano mayor de la víctima repitió el pedido de que asuma la investigación un equipo independiente, algo que ya desestimó el juez de Rawson, Guillermo Lleral. “Seguimos exigiendo. No queremos que quede como un simple aniversario. Queremos que se imponga una unidad para defender los derechos humanos. Debemos repudiar que este gobierno habilite a las Fuerzas Armadas a participar en seguridad interior. Exigimos verdad y justicia por Santiago y por todos los jóvenes asesinados en democracia por las fuerzas de seguridad”, pidió.

Pero el final fue un mensaje que pareció incluso para sí mismo, a pesar de que lo rodeaba una multitud que sostenía fotos con el rostro de su hermano. “Debemos soltar a Santiago. Atravesó los corazones de todos y todas. Si este gobierno es indiferente nosotros decimos Santiago es solidaridad. Seguimos en la lucha”, dijo el hermano mayor de los Maldonado, y se abrazó a su esposa.