Sin rumbo en la frontera de Colombia y Venezuela

Grupos de venezolanos antichavistas, vinculados a actos violentos en los límites con Colombia, permanecen sin rumbo en las poblaciones fronterizas luego de los intentos fallidos para forzar la entrada de cargamentos acopiados en Cúcuta.

Las fuentes confirmaron la presencia de individuos, ahora sin liderazgo por el desinterés de la oposición, que cruzaron la frontera para sumarse al caos generado para ingresar la supuesta ayuda humanitaria.

Desde el estado venezolano de Táchira, el periodista Yepfry Argüello confirmó que algunos de estos grupos vandálicos intentaron este lunes pactar con la Guardia Nacional Bolivariana para su reingreso a suelo nacional.

‘Plantearon desde un principio que querían volver al país porque los sectores (de la oposición) que los habían contratado no les pagaron’, comentó a través de Whatsapp.

Tras intentar un acuerdo, representantes gubernamentales propusieron aceptarlos porque fueron utilizados. Sin embargo, luego de aprobarse su ingreso a la nación, comenzaron nuevamente a generar caos y desestabilización para luego huir hacia territorio neogranadino, añadió.

El periódico colombiano El Espectador, por su parte, reseñó la presencia de un numeroso grupo de ‘migrantes’ vinculados a las acciones del puente internacional Francisco de Paula Santander, en los límites de Cúcuta con Ureña (Venezuela).

Luego de los fuertes disturbios del sábado, estos individuos durmieron a pocos metros del lugar sin nada más que sus ropas, reportaron fuentes no oficiales.

En la mañana del domingo, los varados se quejaron de que ninguno de los políticos que los convocaron les había dicho qué hacer, ni les brindaron ayuda tras los eventos violentos, alertó el diario.

‘Nos dijeron que iban delante con nosotros, que iban a poner el pecho, pero ¿quiénes dimos la pelea? Nosotros… y nos tienen olvidados’, comentó César Luis Matamoros, comerciante venezolano citado por El Espectador.

El vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Caracas, Jorge Rodríguez, denunció este domingo la contratación de individuos violentos por líderes opositores para fomentar el caos como parte de la maniobra ‘humanitaria’.

De acuerdo con el funcionario, la operación buscaba provocar caos en los pasos terrestres entre ambos países y justificar una intervención.

Fracasado el intento de provocación en la línea limítrofe, que dejó un saldo de decenas de heridos civiles y militares del lado venezolano, y el cierre de la frontera, estos ciudadanos permanecen varados sin liderazgo, advirtió a Prensa Latina el sociólogo argentino Marco Teruggi.

‘Se sabe que quedaron de este lado sin apoyo’, apuntó el también periodista desde el poblado de Cúcuta.

Este estatus preocupa a las autoridades neogranadinas de la zona, en particular por el impacto negativo en la economía y la tranquilidad ciudadana.

El Gobierno de Bogotá no los quiere de lado de Cúcuta, aseveró por su pate Argüello, los mayores consumidores de estas ciudades van del lado venezolano (Táchira, Barinas, Apure) a comprar los productos y regresar.

El cierre de la frontera afecta la economía de todo el departamento de Norte de Santander. Los comerciantes colombianos son los mayores perjudicados del cierre y de las guarimbas (acciones violentas de calle), generadas por estos sectores terroristas, concluyó.

Los hechos desencadenados desde el pasado 23 confirmaron la agenda de fuerza de la derecha nacional, que ratificó su desinterés por la vía democrática y ahora cuestionada por sus propios grupos contratados.