Síndrome de Peter Pan, Wendy y la codependencia

Las personas que tienen miedo a crecer padecen lo que se conoce como el síndrome de Peter Pan, los cuales requieren de una Wendy que les ayude en su incapacidad de resolución de los problemas.

Existen personas que tienen la necesidad de complacer a los demás buscando constantemente aceptación con miedo al rechazo y abandono, dificultando y trascendiendo los propios límites de amor incondicional. Este tipo de personalidad se conoce como el síndrome de Wendy recordando al personaje de Peter Pan y Campanita, donde Wendy es la dependiente relacional de Peter Pan no permitiéndole crecer y madurar.

Existen relaciones dependientes, donde una persona inmadura requiere de una persona que le resuelva su responsabilidad haciéndolas de esta forma irresponsables. En una relación de pareja las mujeres que hacen las veces de mamá, no permiten que su pareja madure y se responsabilice de sus propias necesidades sabiendo que la pareja en todo momento le resolverá sus propias necesidades a costa de las propias, lo cual traerá como consecuencia un gran sufrimiento por ambas partes en la relación. A este tipo de personalidad se le denomina síndrome de Wendy.

En 1983 Dan Kiley psicólogo norte americano fue quien utilizó el término: síndrome de Wendy, el cual también acuñó el término de Peter Pan para las personas que se rehúsan a crecer.

Las personas que tienen miedo a crecer padecen lo que se conoce como el síndrome de Peter Pan, los cuales requieren de una Wendy que les ayude en su incapacidad de resolución de los problemas.

En la constante búsqueda de felicidad en la pareja, la personalidad Wendy permanece en esa condición rescatadora con su pareja al sentirse útil, querida y necesaria, pensando que el amor significa abnegación, sacrificio y resignación evitando el desagrado de los demás tratando de que no exista el disgusto para mantener la aprobación de los demás cuidando siempre de su imagen ante los demás.

La Wendy busca el complacer a los demás para ser reconocida y poder continuar con el amor de su vida, y al no ser correspondida en la medida de sus expectativas cae en autoconmiseración, ya que: “A mayor ilusión, mayor es la caída”

La Wendy hace lo necesario por otras personas para encontrar el reconocimiento y valoración externa, ya que tiene un pobre concepto de sí misma, y muy a su pesar de sus propios sentimientos los cuales son encontrados que oscilan en los polos que van desde el odio y coraje, al extremo de lealtad amorosa e incondicional, implicándole una disonancia cognitiva con su propia valoración interna.

En nosotros las personas existe un inconsciente muy poderoso el cual constantemente hace que nos relacionemos con el complemento en una relación humana, siendo que para una “masoquista se requiere de un sádico”, de un “alcohólico, su complemento será el de un codependiente”.

El aprender a relacionarnos dependerá en gran medida en cómo me encuentre sanamente trabajando límites para la adquisición de la autonomía, dejar de sobre involucrarnos en la vida de los demás no asumiendo roles familiares que no nos pertenecen, como en el caso del hijo mayor que toma el rol de padre de los demás hermanos, o el caso de la esposa que realiza responsabilidades que le corresponden a su pareja.

Lo ideal es que en la pareja los roles que hagamos sean equilibrados e intercambiables, entonces tendremos la capacidad de desarrollarnos de manera personal.

Cuando nos sobrepasamos y nos vamos al extremo de una preocupación la cual es natural a una angustia sintiéndonos necesarios para poder resolverlo, pensando que sin mí no se podrá resolver querrá decir que padezco el síndrome de Wendy.

Cumplir el rol de madre es mucho más común de lo que se piensa en nuestra sociedad, sin embargo, eso no quiere decir que sea lo apropiado.

El síndrome de Wendy es más común en mujeres que en hombres, aunque éste también se presenta en hombres los cuales han vivido una serie de reglas familiares en donde de alguna u otra forma se ha vivido situaciones circunstanciales en un ambiente de tener que adelantarse a la vida adulta dejando su etapa de niño para ver por los hermanos trabajando como adulto dejando de divertirse de acuerdo a su etapa. Algunas de las características de las mujeres que padecen este síndrome son las falsas expectativas que se hacen del cambio en los demás que al no cumplirse viene la autoconmiseración y el resentimiento.

Para que exista una relación de éste síndrome se necesita su contraparte de la Wendy que es su Peter Pan, una madre necesita de cuidar y de ver por su hijo. Sentir que toda la responsabilidad está en sus manos y que tienen la misión de hacerse cargo por la dificultad en el establecimiento de límites.

Psic. Gilberto Espino González para Psiquiaria.com