Uader, historia de un conflicto sin sentido

La universidad provincial se debate entre la masividad y la falta de espacios adecuados para llevar adelante su amplia propuesta académica. Con más de 22.000 estudiantes, está claro que la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) cumple una función imprescindible a la hora de posibilitar el acceso a la educación superior en nuestra provincia. 

 

El ex gobernador Sergio Montiel fue el impulsor de esta Universidad, iniciativa que, en sus inicios, fue muy resistida por la oposición política, pero que con el correr de los años no sólo fue aceptada, sino que acrecienta el reconocimiento de la figura del ex mandatario, precisamente porque la Uader es una institución tan aceptada como indiscutida.

Estudiantes se manifiestan por el reclamo a estudiar.

Un poco de historia

La Uader fue creada en el año 2000 por la Ley 9250, mientras que el Decreto 2974 del mismo año transfiere  un conjunto de instituciones al ámbito de la universidad.

Sin embargo en los hechos este decreto ha quedado en abstracto por varias razones; muchas de las instituciones citadas en el texto nunca fueron transferidas efectivamente.

Al tiempo que algunas transferencias no se han concretado, los edificios siguen bajo la propiedad del gobierno de la provincia, y en la mayoría de los casos se comparten las sedes con el Consejo General de Educación.

En este decreto figuran la Antigua Escuela de Enfermería, cuya carrera hoy es parte de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, y el Profesorado de Educación Primaria con Orientaciones que actualmente forma parte de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.

Es en este punto donde radica uno de las preocupaciones que desvela a estudiantes de dos carreras que hoy no cuentan con un lugar donde cursar.

 

Cronología

El año pasado, la FCVyS abrió la inscripción a nuevas carreras, lo que impacta directamente en la necesidad de contar con nuevos espacios. Sin embargo, la decana Estela Gross tomó dos medidas: dejar las instalaciones de la Escuela Quirós donde se cursaban algunas carreras y mudarse al Complejo Juan D. Perón (conocido como “la Pecera”). Estas decisiones fueron comunicadas a la decana de Humanidades, María Gracia Benedetti en una reunión mantenida también con el rector de la Uader, Aníbal Sattler, a fines de diciembre.

Sin que exista una acuerdo explicito la FCVyS ocupó la totalidad del edificio. Entre los sectores ocupados se cuenta las aulas  y otras dependencias que ya la FHAyCS utiliza en planta baja y el tercer piso del edificio.

Sin medir las consecuencias de esta medida, la decana, Estela Gross, dispuso que su personal tome posesión de estos espacios al reinicio de las actividades, durante los primeros días de febrero y se profundizó de ese modo las desavenencias entre ambas facultades.

Algunas de las voces que se escucharon en la protesta convocada por estudiantes y docentes el jueves pasado, en la sede de Rectorado, atribuyen la medida a la pertenencia del rector a la Facultad de Salud, de la cual fue decano. Todo eso ocurre en momentos en que es vox populi que se Sattler se presentará para ocupar el cargo de decano en la próximas elecciones, debido a que tiene imposibilitado, por estatuto, ir en busca de un próximo mandato al frente del UADER.

Otras voces que se escucharon en la explanada del Rectorado atribuyen las intenciones de cerrar estas carreras y critican la “actitud pasiva de las autoridades de Humanidades ante el avance de su par de Salud”.

El miércoles pasado, ambas facultades expresaron sus puntos de vista en sendos comunicados que se difundieron por los medios de prensa.

El comunicado de Ciencias de la Vida y la Salud  dijo lo suyo, y luego, en respuesta, también se expresó a la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.

Mientras tanto, los reclamos de la comunidad educativa de Humanidades -que es la más grande de la provincia con más de 12.000 alumnos- siguen siendo ignorados. No han sido tenidos en cuenta sus argumentos de historia y pertenencia en el edificio,  al tiempo que se avanzó sobre el edificio sin anuencia de esta facultad.

Le ofrecieron mudarse a la Escuela  11, “Provincia de Santa Fe”, pero el horario disponible y la distancia con la escuela Normal donde se cursan materias troncales, no resuelve el problema, sino que los profundiza. En las últimas horas les han ofrecido desempeñar las actividades en la escuela Quirós, que llamativamente desocupó la Facultad de Salud.

Algunos docentes consultados no salen de su asombro por las medidas adoptadas que implican un desalojo compulsivo de una facultad sobre otra, sin mediar un cronograma extendido en el tiempo y una planificación seria de las acciones.

No parece creíble que las máximas autoridades de la Universidad no hayan considerado las consecuencias de un conflicto que genera la patética pelea entre dos de sus facultades. En la Uader nadie cree que el rector no haya evaluado los costos de una medida que afecta a 800 alumnos y cerca de 100 docentes a los que de un día para otro se les cambian las condiciones de estudio y trabajo.

En tiempos donde todo se analiza en clave electoral, la ministra Rosario Romero ha tomado cartas en el asunto y por estas horas estudiantes y docentes esperan que prime la cordura.