Un femicidio y un jury que interpelan a la Justicia desde la perspectiva de género

Recientemente se presentó “Crímenes Menores, Género y Poder Judicial la trama de una disputa”, un libro de investigación periodística de Sandra Miguez. La publicación intenta registrar y reunir algunas las piezas del proceso que se vivió en torno al primer jury a un magistrado por su óptica machista. Fue una de las instancias que se desencadenaron tras el femicidio Micaela García. En diálogo con AIM, la autora planteó sus expectativas que el sistema judicial provincial pueda generar un proceso para incorporar como relevante la perspectiva de género. 

El libro para Miguez se planteó como un relevamiento y modo de análisis del proceso por el cual se evaluó la responsabilidad del juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, Carlos Alfredo Rossi, por haber firmado en 2016 una resolución que puso en libertad a Sebastián Wagner que se encontraba preso por dos hechos de violación, y quien luego sería el femicida de Micaela Garía, hallada muerta el 8 de abril de 2017. Este crimen de género conmocionó profundamente a la sociedad y desencadenó movilizaciones y distintas reacciones. En este sentido, la periodista planteó a esta Agencia que “analizar el proceso (de jury), a través del material discursivo que no solo dejaron quienes estuvieron participando en calidad de especialistas y testigos de contexto, como Rita Segato y Enrique Stola, sino también los alegatos de inicio y cierre del propio procurador Jorge García, sirve para mostrar el entramado que se teje en torno a los temas de género en el sistema judicial, y permite además dejar preguntas para entender lo que pasó y pasa”.

En cuanto a este planteo, la escritora señaló que “el libro deja en relieve un debate público necesario e indispensable –teniendo en cuenta los terribles datos y estadísticas de las distintas manifestaciones de la violencia hacia las mujeres– que se debe dar en todos los niveles de la sociedad y particularmente en el Poder Judicial, un ámbito que se resiste a incorporar la perspectiva de género”, señaló.

Transformación y resistencia

Sobre los cambios y también la oposición a estas transformaciones que han producido luego del caso, Miguez consideró que “el terrible feminicidio de Micaela García que conmocionó a toda la sociedad, produjo algunos cambios importantes, al calor de las movilizaciones sociales que ya venían exigiendo cambios concretos. En este sentido se inscribe la sanción de la ley Micaela, que obliga a todas las personas de todos los poderes del Estado a capacitarse en la perspectiva de género. No obstante el gran desafío actual es la puesta en práctica, la ejecución y la profundidad de dichas capacitaciones, para lograr revertir esquemas patriarcales, machistas y misóginos que aún persisten en las instituciones, y que expresan relaciones de poder. Esas relaciones de poder, como lo señala Rita Segato, expresan la capacidad de control y dominio de la posición masculina y es lo que desde el feminismo y desde las organizaciones sociales se viene reclamando por una transformación real”.

Finalmente, en cuanto cómo evalúa el nuevo proceso que se ha definido realizar para juzgar la participación de Néstor Pavón en el crimen de Micaela, la autora de “Crímenes Menores…” expresó: “Me genera una sensación de gran incertidumbre teniendo en cuenta lo que viene sucediendo con la Justicia en la falta de perspectiva de género. Ojalá el sistema judicial tenga la oportunidad en donde pueda hacer un proceso donde incorpore la perspectiva de género y la considere como realmente relevante. Que tiene que ver con los delitos contra la integridad de las mujeres, que se sancione a las personas responsables. Creo que la Justicia tiene mucho todavía por demostrar”, reiteró.