Un poco de pasto a la vaca para seguir ordeñándola

Ante la perspectiva de una crisis que los dejara sin la bicicleta financiera que les proporciona ganancias fáciles  y generosas, como  no obtiene  ningún argentino, y jamás los que trabajan, los  inversores dieron un apoyo unánime al gobierno al renovar el 100 por ciento de las letras del banco central (lebac).

Las lebac,  letras mensuales en pesos emitidas por el banco central. vencieron el martes pero el gobierno obtuvo éxito, aunque caro. La cifra en juego era astronómica: 617.000 millones de pesos o 24.700 millones de dólares, equivalentes a casi la mitad de las reservas del Tesoro. El “supermartes”, como lo llamaron en los mercados, era la prueba de fuego para medir el daño real de dos semanas de embestida contra el peso, que sólo el lunes perdió casi 7 por ciento de su valor frente al dólar y 34 por ciento desde enero. El gobierno de Macri ha ganado tiempo, aunque a un costo altísimo, con tasas de interés a 30 días del 40%. Ahora usará la tregua para negociar un crédito con el Fondo Monetario Internacional que fortalezca la espalda financiera del modelo, pero que sumerja el país en la ciénaga donde pereció De la Rúa y de la que surgió intacto Felipe Cavalo, agen te cordobés del interés financiero internacional en la Argentina.

El banco central puso el lunes y martes 5.000 millones de dólares sobre la mesa para advertirles que mantendría el dólar alrededor de los 25 pesos, un valor que considera de equilibrio. Ayer le bastaron 400 millones para sostener la moneda y hoy liberó otros 700 millones, mientras el mercado ponía toda la atención en la renovación de las lebac, letras en pesos que el banco central usa para financiarse a corto plazo.