Una estrategia argentina contra el VIH gana reconocimiento internacional

El médico argentino Pedro Cahn, director científico de la Fundación Huésped, presentó estudios que demuestran avances en las terapias usuales para los pacientes con tratamiento por VIH. Los trabajos mostraron que un régimen de dos drogas (dolutegravir y lamivudina) tiene una eficacia similar a la terapia usual, que combina tres.

 

Según informó La Nación, las pruebas fueron realizados en pacientes que nunca recibieron tratamiento, e independientemente de la carga viral que presentaban cuando comenzaron a tratarse. Los resultados de los estudios Gemini I y II fueron presentados por Cahn en la 22º Conferencia Internacional de Sida (AIDS 2018), que se realiza esta semana en Ámsterdam.

“Nosotros venimos trabajando en terapia doble desde 2009, cuando empezamos con el estudio Gardel -explica Cahn, desde la capital de Holanda, entre una sesión y otra del congreso-. Luego hicimos el estudio Andes (con darunavir/ritonavir, y lamivudina o 3TC). Y luego ensayamos esta estrategia con una droga diferente en el estudio Paddle. Como todo eso salió bien, la compañía farmacéutica decidió realizar un ensayo con suficiente poder estadístico en 1400 pacientes. Fueron dos estudios paralelos idénticos que arrojaron como resultado no inferioridad de una estrategia de dos drogas en lugar de tres, sin emergencia de resistencia y con excelentes resultados, más allá de la carga viral de los pacientes”. En los Gemini participaron centros de más de 25 países.

Según el especialista, durante los últimos 15 o 20 años, el estándar de tratamiento del VIH giraba en torno de un esquema de tres drogas. Ahora que se dispone de fármacos más potentes, la idea es mejorar la tolerabilidad y la conveniencia. El trabajo mostró resultados ampliamente consistentes con la supresión del virus tanto en individuos con carga viral alta como en aquellos con carga viral baja. Ninguno de los pacientes presentó resistencia a los fármacos. En VIH-sida, la falta de adherencia es el principal talón de Aquiles del tratamiento.

“Estoy seguro de que este enfoque se va a adoptar como una estrategia alternativa, porque no es para todos -detalla Cahn-. El que tiene hepatitis B no puede beneficiarse porque el 3TC es activo sobre este virus, pero no tanto como para suprimirlo, lo que podría generar resistencia. Además, estarían excluidos pacientes con resistencia basal al 3TC, cosa que puede ocurrir en un pequeño porcentaje. La gran mayoría son elegibles, pero por supuesto hay que testearlos antes de iniciar la terapia. Como el tratamiento contra el VIH es de por vida, si podemos exponerlos a dos drogas en vez de tres reduciremos la toxicidad y ganaremos en adherencia”