En diálogo con esta Agencia, Gandolfo informó que “hay chicos que no caminan de forma correcta, o se tambalean al hacerlo y necesitan pisar más firme y por ahí en algunas piletas no tienen la seguridad adecuada”.
“En cuanto a la accesibilidad y conseguir el lugar para que vayan a una colonia o pileta es bastante costoso, porque hay que contar con la voluntad del profesor”, indicó y agregó: “tanto en lo público como en lo privado ocurren estas situaciones, más allá de que los chicos siempre deben ir con un acompañante, hay profesores que no los quieren recibir”.
“En el Centro de Integración Municipal de Paraná, hay una colonia, pero acepta chicos desde los 12 años o sea que quienes son más pequeños no pueden acceder”, afirmó.
Algunos entran, otros no
Respecto de los argumentos que esgrimen los docentes a la hora de negarse a aceptar un niño o joven con capacidades diferentes para que acceda a una colonia, indicó: “ellos nos dicen que no están preparados, que no saben qué hacer y que no saben cómo tratarlos” y destacó que en caso de que sean aceptados, el acompañante “es quien debe encargarse de realizar la integración del chico con el resto de los asistentes”.
“Este año buscamos una colonia para nuestro hijo de nueve años, que tiene trastorno generalizado del desarrollo dentro del espectro autista, pero fuimos de club en club y solamente contamos con la buena voluntad del docente”, insistió.
“Nosotros esperamos que haya más accesibilidad para todos, no sólo para quienes tienen alguna discapacidad, queremos que las playas, las piletas y todas las actividades recreativas sean seguras para ellos”, y agregó que “debería haber disposición de la comuna y de los clubes para que esto se realice”.