Animé, cosplay y otakus

Animé, cosplay y otakus

Una larga lista de artículos de opinión y notas relacionadas fueron publicadas en estos días a partir de la promoción de Netflix sobre el lanzamiento de nuevas series, películas y videojuegos de animé durante febrero, que ya pisa nuestros talones. Mientras para muchos el género representa algo desconocido también hay que destacar que es un universo en firme y en permanente expansión, y la plataforma de producción y distribución de contenidos audiovisuales lo sabe y lo agencia. Pero ¿qué es el animé?, y ¿cómo podemos definir la cultura otaku que se gesta desde sus trazos y colores? Por Valentín Ibarra, para AIM.

Las etapas de producción, circulación y consumo de la animación japonesa no pueden ser concebidas como compartimientos estancos; son fases relacionadas entre sí, continuas. Por lo tanto, para comprender su importancia cultural, social, política y económica no solo deberíamos analizar sus tramas narrativas y las representaciones que se plasman en ellas, sino también contextualizar estos productos culturales en sus ámbitos de creación y de circulación, más allá de las fronteras de Japón, y el consumo casi inmediato en la actualidad, posibilitado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tics) y la globalización, afirma Analía Meo, socióloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del Conicet, en su artículo publicado en la revista Questión, especializada en periodismo y comunicación, titulado: Aproximaciones al anime: producción, circulación y consumo en el siglo XXI.

En nuestro país el interés por el animé y el manga (historieta) de origen nipón se vieron impulsados desde principios de la década de los ´90 del siglo pasado con el auge de la TV por cable, dice la autora: “Varios canales como Cablín (1988-2000), Magic Kids (1995-2006), The Big Channel (1990-2001), entre otros, fueron incorporando a sus grillas de programación cada vez más horas de animación japonesa”. Otros factores que contribuyeron al incremento del consumo de la animación y de la historieta en Argentina son: el surgimiento de editoriales y productoras de revistas dedicadas a la difusión del género y el progresivo desarrollo de eventos cosplay, festivales y juguetes o accesorios relacionados con el coleccionismo. A partir de la globalización y de la creación de las Tics (a comienzos del siglo XXI), los tiempos entre la producción, circulación y consumo de productos culturales se acortaron notablemente como así también cambiaron las formas de consumirlos pasando de un ámbito cerrado y casi en aislamiento, al espacio público y acrecentando la edad de sus fanáticos y coleccionistas que incluso tiñen de un aura de sensualismo su estética animada.

La palabra animé proviene del término inglés animation y de ahí su abreviatura: anime. Por lo tanto, su escritura es un katakana es decir que sólo toma los signogramas del idioma japonés para su definición. Al mismo tiempo y en términos generales puede definir a los dibujos animados en general pero específicamente refieren a un formato con sus propios códigos, rasgos y colores de inspiración asiática; en suma, el animé es una ventana abierta hacia la identidad japonesa, una mirada (no necesariamente de la realidad en sí misma) pero sí de las aspiraciones de una cultura, sueños, pesadillas, fantasías y fetiches”.

La crítica general opina que el primer producto asiático divulgado en occidente es “Astroboy” de 1963 que hizo furor en Estados Unidos durante toda esa década. La historia gira alrededor de las aventuras de un niño robot con sentimientos humanos, de ojos grandes y orejas en forma de pico sobre su cabeza negra, que fue creado por Doctor Tenma, un científico del Instituto de Ciencias del Japón, a la imagen y semejanza de su hijo que había fallecido en un accidente de tránsito. Posee visión de rayos X, súper oído, una gran inteligencia artificial, cohetes en sus botas y brazos, una potencia de 100 mil caballos de fuerza, así se van incorporando otros personajes, las persecuciones de los enemigos que intentarán capturarlo para desarmarlo y copiarlo, entre otras situaciones.

 

Otakus, bichos raros y no tanto

El uso contemporáneo del término otaku, al parecer, se originó en un ensayo de 1983 realizado por el artista Nakamori Akio en una serie titulada Otaku no kenkyū (Tus investigaciones caseras). Esta palabra fue utilizada en la década del `80 del siglo pasado por artistas amateur y fanáticos para describir a los bichos raros y monstruos creados para sus historias, de ahí deriva y da nombre a la subcultura (o tribu urbana – virtual) centrada en las historietas, videojuegos y animaciones digitales y que, como todas las palabras fue cambiando su significado conforme el paso del tiempo: en una primera instancia su uso fue peyorativo para luego designar a la juventud agrupada alrededor de ciertos personajes o historias, para finalmente designar a la juventud japonesa y global que comparte ésta estética y sus curiosidades.

La forma de consumir el anime y/o manga por parte de sus fanáticos también fue cambiando a través de las décadas, propiciada por los avances tecnológicos y la expansión del conocimiento en torno a la cultura popular japonesa en especial con la popularidad de sus productos, el consumo que comenzó por realizarse en el hogar limitaba la comunicación con otros pero en la actualidad a través de sitios webs, los blogs, foros y con el uso masivo de las redes sociales: grupos en Facebook, Instagram, Twitter, entre otros las comunidades son cada vez mas numerosas y responden a patrones de estilo muy diferenciados y específicos.

Hoy en día con el aumento de los eventos vinculados a esta cultura se incentiva la socialización en otros espacios tanto abiertos como cerrados, convenciones y jornadas que se realizan en todo el país y el país. La recepción tanto en la Argentina como en otras partes genera una apropiación y significación de la cultura popular nipona a través del cosplay y el cosmake (creación de la vestimenta y demás utilería que se utilizará para interpretar a determinado personaje), de la creación de fanzines y su puesta en escena, es decir, la socialización entre los fanáticos no solo en el ámbito virtual, sino en espacios físicos como las convenciones y festivales.

 

Series y películas de ayer y de hoy

En los principales portales y revistas aparecen listados similares de los animés mas populares a lo largo del tiempo, por lo que podemos ensayar una lista nosotros de la que confesamos, no conocemos todas las propuestas: Robotech, Akira, Mazinger Z, Evangelion, Astroboy, Dragon ball, Naruto, Death Note, Shingeki No Kyojin, Pokemón, Inuyasha, Caballeros del zodiaco, Supercampeones, Faire tail, Full Metal Alchemist, Sailor Moon, Ranma, Sakura Card Captors, Samurai X, Candy candy, Kaguya-Sama, entre tantos de un universo casi inabordable.