Cambiemos, ahora hay que pasar el verano

El capitán ingeniero Alvaro Alsogaray, cuando fue ministro de economía neoliberal o «social de mercado», recomendaba por televisión a los argentinos que sufrían sus teorías: «hay que pasar el invierno».

Cambiemos, encarnado por Mauricio Macri, propondrá a los electores el «cambio cultural» que en su concepto ha producido respecto del «populismo autoritario» anterior para conseguir sostenerse en el gobierno.

Desde entonces, muchos inviernos han curtido a los argentinos. El ministro dio sus ideas y entregó su partido a Carlos Menem; estaba en la línea de los «arbitristas» de la penosa decadencia española iniciada con Felipe II. Ellos recomendaban como solución a los problemas económicos de aquellos tiempos que cada español dejara de comer un día al mes, entre otras muchas soluciones semejantes. Pero los pobres conocían bien el remedio por probarlo obligados casi todos los días y sabían que no curaba nada.

Cambiemos propondrá a los electores el «cambio cultural» que en su concepto ha producido respecto del «populismo autoritario» anterior para conseguir sostenerse en el gobierno.

Los analistas de la Rosada otean el ambiente para avizorar desórdenes severos a fin de año, como han sido habituales últimamente en diciembre. No los ve pero ensaya algunos elementos de distracción que pueden servir para disimular la enorme recesión que es el bajo continuo de esta serenata.

Una de las distracciones para uso popular veraniego son los partidos entre River y Boca por la final de la copa Libertadores. El fútbol siempre se puede usar y el presidente Macri lo usó abundantemente, incluso para llegar de Boca a la Rosada.

Otro calmante es el bono de fin de año. Es sabido el efecto que tiene un analgésico en quien padece un dolor de muelas. Basta un alivio para que crea estar en el paraíso. Es un efecto subjetivo, pero políticamente útil.

Otro punto donde apoyar la esperanza de pasar el verano es el G 20, donde Cambiemos insistirá en el apoyo que recibió del FMI y lo presentará como alas para volar y no como salvavidas de plomo para hundirse.

El dólar pasó de 18 a 36 pesos pero se mantiene estable por ahora después de haber tocado los 42 pesos. Esa estabilidad hizo subir la imagen del presidente dos o tres puntos en momentos en que estaba quedando netamente abajo de Cristina Fernández, la candidata elegida por el poder para competir por la presidencia.

Además, hay anuncios de aumentos a los jubilados y reformas a la ley de alquileres, entre otras medidas de las que Cambiemos espera recoger alguna leche tibia preelectoral.
De la Redacción de AIM.