Compró un anillo por 12 dólares, lo guardó por 30 años y descubrió que tenía una pieza invaluable

La mujer usó la sortija durante un par de días, lo guardó durante décadas en una caja y encontró que tenía un diamante que vale miles de dólares.

Dicen que no todo lo que brilla es oro, en algunos casos es un diamante. Así funciona esta frase para Debra Goddard, una inglesa que compró un anillo por 12 dólares y terminó vendiéndolo en un valor 80.000 veces más alto.

La mujer adquirió la sortija cuando tenía 22 años y la usó solamente durante dos días. Guardó la pieza en una caja y desde entonces permaneció guardado por más de tres décadas en las que se dedicó a la caridad y el cuidado de más de 20 niños.

El final feliz de esta historia arranca con una estafa familiar. Debra, de 55 años, descubrió que un pariente había engañado a su madre y le había quitado dinero. Entonces, mientras buscaba nuevos fondos, pensó que aquel anillo podría ser vendido en 900 dólares.

La mujer llegó a una casa especializada en joyas y encontró que el “cristal” de la sortija era una gema de entre 26 y 27 quilates y se mostró totalmente sorprendida al descubrir su valor. “Casi se desmayó”, dijo la mujer cuando se enteró del precio.

“¿Sabes qué es esto? Es un diamante”, le dijo el joyero, quien le aseguró que era de “cristal” y la piedra tenía un valor aproximado de 958.900 dólares.

Debra pasó toda la noche pensando qué hacer: venderlo, guardarlo o hasta pedir otra opinión era posible. Entonces se fue a su casa y meditó cuál sería el destino que le daría a la joya.

“Me senté toda la noche mirándolo, preguntándome qué hacer”, afirmó la mujer que llevó la sortija a una casa de subastas para poder confirmar su valor.

Debra se dirigió al día siguiente a la casa de subastas Sotheby’s, donde recibió una cotización similar y luego de pagar una comisión recibió 609.000 libras esterlinas. “Es karma por las cosas malas que sucedieron en nuestras vidas y que a mi madre le robaron todo”, dijo la mujer.