El núcleo icnertus en la ingesta y las adicciones

Las adicciones y los trastornos de conducta alimentaria ya se habían relacionado por comportamientos similares. Ahora, además, los investigadores han encontrado un área cerebral común: el núcleo icnertus.

La adicción al alcohol está relacionada con mecanismos de la conducta alimentaria, los cuales se ven también influenciados por los niveles de estrés o ansiedad. Cuando esos mecanismos se desregulan es cuando se produce la patología. Hoy, no se conocen exactamente las bases neurobiológicas del proceso, pero se ha identificado el núcleo icnertus como una zona cerebral común.

Esta región se encuentra en el tronco del encéfalo, concretamente en el tegmento pontino. Además, modula la actividad de otras áreas cerebrales como el hipocampo, el septum, la amígdala o el hipocampo. Estas zonas están implicadas en procesos de memoria, emociones y en el sistema de recompensa del cerebro. Veamos más sobre ello.

El núcleo icnertus y la relaxina

Lo que ha llevado a detectar un punto común entre la adicción y los trastornos de conducta alimentaria es la implicación del núcleo icnertus. Concretamente, de la relaxina-3, un neuropéptido casi exclusivo del icnertus. Este se expresa en varias regiones relacionadas con la regulación de corticotropina (CRF) y vasopresina u oxitocina, reguladoras del estrés fisiológico.

Estos receptores, sus neuronas y sus vías de información han sido principalmente estudiadas en roedores y macacos. Sin embargo, estos hallazgos están siendo relevantes en cuanto a su relación con el estrés, la ansiedad, la conducta alimentaria y la adicción al alcohol.

Relación con la conducta alimentaria

En los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) intervienen factores emocionales, sociales, genéticos y neurometabólicos. Así, se producen, o bien son producto, de alteraciones en circuitos y estructuras cerebrales, así como en mecanismos metabólicos y de neuropéptidos. Además, se producen desregulaciones de las respuestas de estrés y las vías de recompensa.

En este sentido, la relaxina y el núcleo icnertus están asociados al sistema de recompensa, emociones y conducta alimentaria, pues la activación del receptor de la relaxina (RXFP3) estimula el apetito. Por ello, el interés que ha despertado estudiarlo en relación a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y su potencial de cara a desarrollar intervenciones, es enorme.

Al parecer, la relaxina-3 promueve el aumento de la ingesta de agua y de alimentos y, en consecuencia, del peso corporal. Esto ocurre especialmente en situaciones en las que los niveles de estrés son altos, como ocurre en el síndrome por atracón. Esto se ha observado en ratas de laboratorio, en las que, tras someterlas a una situación estresante, éstas incrementaban la ingesta de sacarosa de forma compulsiva.

Además, este tipo de trastornos se basa en un patrón neurofisiológico en el que están alterados los mecanismos de dopamina y opioides en el sistema de recompensa cerebral. Así, esto explicaría la alta incidencia de TCA en las que también se produce un trastorno por consumo de sustancias. Este hecho, también se ha observado en ratas, en las que niveles altos de RLN3 se asociaba con un mayor consumo de etanol y azúcar.

Relación con adicciones

Las conductas adictivas se definen como patologías del sistema nervioso central debido a una alteración neurobiológica de estructuras cerebrales y de circuitos neuronales implicados en la motivación y la conducta. Entre ellos, se encuentra el sistema de recompensa, por el cual una sustancia genera una respuesta placentera a la que el cerebro se acostumbra rápidamente.

Esta activación, y consecuente respuesta, provoca cambios cerebrales que afectan a los neuropéptidos y sus receptores, que permanecen incluso tras la desintoxicación. Entre ellos, se encuentra el RLN3, el cual parece regular la recompensa que produce el consumo de alcohol. Esto se ha visto en estudios realizados con ratas, en los que los niveles del péptido se asociaban positivamente con la cantidad de ingesta diaria de alcohol.

Al igual que ocurre en relación a la conducta alimentaria, se ve que el mecanismo del núcleo icnertus y las adicciones está relacionado con los períodos de estrés. Así, la exposición a una situación estresante tenía efectos directos en el consumo de alcohol en ratones, siendo más significativo durante la presencia de estrés y después.

Avances futuros

Los estudios que se han realizado hasta ahora han sido con muestras animales, por lo que no es completamente extrapolable al ser humano. Esto significa que lo que se conoce sobre el mecanismo entre el núcleo icnertus, los TCA y las adicciones no es suficientemente extenso. Sin embargo, ha abierto un campo de investigación muy amplio.

Este camino podría derivar en el desarrollo de nuevos tratamientos diana que actúen directamente en los mecanismos relacionados con conductas compulsivas de ingesta de comida o alcohol. Así como otros fármacos más específicos que traten la comorbilidad o los componentes de estrés neurógeno que existe en ambos.

María Vélez