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El espejismo del fracking y las promesas incumplidas

La poderosa irrupción de la industria del shale oil (petróleo de esquisto) y del fracking (fracturación hidráulica) en EE. UU. generó un espejismo energético que parecía muy real. La tecnología y la audacia empresarial americana habían vuelto a salir al rescate de unos consumidores que estaban pagando precios desorbitados por el combustible. Se publicaron multitud de estudios que anunciaban la 'muerte' del petróleo caro, puesto que la industria del fracking respondería a los incentivos (precios) produciendo más crudo cuando el petróleo superase los 40-50 dólares. Sin embargo, este milagro, que puso contra las cuerdas a la Opep+, parece estar difuminándose, dejando al mundo una vez más a merced del gran cártel del petróleo.

El petróleo ha llegado a rozar en este 2022 los 140 dólares por barril, una zona que se presumía inalcanzable hace tan solo dos o tres años. La Opep y Rusia llevaban años perdiendo cuota de mercado en favor de la industria petrolera de EE. UU., gracias al shale oil y a las constantes mejoras en la técnica del fracking, que permitían extraer crudo a costes relativamente bajos (se estima que con el barril a 50 dólares ya era rentable ese petróleo). La producción de crudo en EE. UU. se multiplicó por más de dos entre 2011 y 2019, ayudando a rebajar el precio del 'oro negro' desde los 100 dólares de 2014 hasta una horquilla de 40 y 70 (precio medio del Brent en 2015-2019).

Todo era perfecto. La industria del petróleo en EE. UU. se movía por las fuerzas del mercado (los incentivos que generan los precios), frente al cártel de la Opep, que únicamente buscaba maximizar su beneficio, quitándole parte de la tarta al consumidor, que pagaba unos precios inflados. "La producción de petróleo y gas de EE. UU. se disparó durante los años previos a la pandemia. De 2011 a 2019, la extracción de petróleo se duplicó con creces y la producción de gas natural aumentó un 50 por ciento... esta mayor producción fue consecuencia, en gran medida, de las ganancias de productividad, a través de una adopción más amplia de tecnologías en el fracking", explican Matthew Higgins y Thomas Klitgaard, investigadores de la Fed de Nueva York.

Sin embargo, el comportamiento de la industria petrolera americana parece estar cambiando, según estos investigadores de la Fed de Nueva York. Estos expertos demuestran que se está produciendo una desconexión entre beneficios y productividad. Las empresas americanas están centradas en retribuir al accionista, aprovechando la subida del petróleo, y se han olvidado de invertir. Mientras, el petróleo se aproxima a los 100 dólares de nuevo en medio de la guerra en Ucrania y los nuevos recortes de la Opep+.

Aunque los precios del petróleo se han disparado, "la producción de petróleo en EE. UU. se ha recuperado muy lentamente de la caída durante la pandemia... Nuestro análisis en esta publicación sugiere que el crecimiento más lento de la productividad y la demanda de los inversores de mayores rendimientos han hecho que las empresas estadounidenses estén dispuestas a aumentar la producción solo cuando el precio del petróleo alcance un umbral más alto", sostienen Higgings y Klitgaard.

¿Por qué el fracking y el shale oil no obedecen como antes a las fuerzas del mercado? El inicio de la pandemia hizo que los precios de la energía cayeran en picado, lo que provocó un recorte en la producción, la inversión y la exploración porque no era rentable a esos precios (llegaron a ser negativos). Pero los precios se recuperaron y, para marzo de 2021, el barril de petróleo había subido a los 63 dólares por encima del promedio de 2019. Los precios del gas natural superaron su promedio de 2019 aún más rápido a finales de 2020. Los precios del petróleo y el gas continuaron entonces con una tendencia al alza.

Por el contrario, la producción y la inversión estadounidenses tardaron en recuperarse, a pesar de la subida de los precios. La producción de petróleo crudo en junio de 2022 estuvo aproximadamente un siete por ciento por debajo de su nivel a principios de 2020. La producción de gas estuvo apenas por encima de ese nivel. Y el gasto de capital real en el segundo trimestre para la extracción de petróleo y gas disminuyó un 15 por ciento con respecto a su ritmo previo a la pandemia.

La industria del petróleo se lo piensa

¿Por qué respondieron tan lentamente la producción y el gasto de capital de Estados Unidos? Estos expertos ven hasta tres explicaciones relacionadas, con implicaciones importantes para la producción futura de petróleo y gas. Por un lado, destacan "la incertidumbre. Antes de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, había escenarios plausibles en los que los precios del petróleo podrían caer: otra desaceleración inducida por la pandemia, reducción de las sanciones a Irán y Venezuela, o una mayor producción de Arabia Saudí. En este sentido, los productores consideraron las pérdidas considerables en 2015 y 2020 y se mostraron reacios a expandirse", aseguran estos expertos.

Por otro lado, está la ambición de los propios dueños de las empresas petroleras que quieren recibir un retorno por su inversión. Ahora que el petróleo está cerca de los 100 dólares estarían aprovechando para distribuir una mayor parte del beneficio en detrimento de la inversión en nueva producción. Los economistas de la Fed de NY ponen de ejemplo la encuesta energética de la Fed de Dallas del primer trimestre de 2022, que preguntó a las empresas sobre los factores que frenan la producción. La respuesta más común fue la presión de los inversores para mantener altos rendimientos, con casi un 60 por ciento. "Mantener bajo el gasto de capital deja más dinero para devolver a los inversores como dividendos o para pagar deudas. Esta presión de los inversores por la "disciplina de capital" está, por supuesto, relacionada con la incertidumbre", aseguran desde la Fed de NY.

También hay es justo recordar que algunos expertos del sector culpan de este comportamiento a los cambios legislativos en favor de las energías renovables y a la criminalización de las energías fósiles (en parte por los mensajes de la Administración Biden), lo que ha generado gran incertidumbre en la industria, lastrando probablemente su inversión.

Otra explicación es que las empresas teman que el crecimiento de la productividad no pueda mantener los ritmos vistos en el pasado. Esto se ha comenzado a observar en los últimos años. El crecimiento de la productividad total de los factores en la industria se desaceleró hasta el 2,3 por ciento anual durante el período 2016-2019, lo que sigue siendo un ritmo impresionante, pero queda muy por debajo del 10 por ciento visto durante el período 2011-2016. "La desaceleración probablemente refleja la adopción madura y ahora casi universal de las tecnologías que provienen del fracking", explican los expertos de la Fed de Nueva York.

Todo lo anterior está modificando los planes de los dueños de estas empresas. La encuesta de la Fed de Dallas mencionada anteriormente también preguntó a las empresas qué precio se necesitaría para que la industria volviese a expandirse: "Alrededor del 41 por ciento de las empresas dijeron que se necesitaría un petróleo entre los 80-100 dólares por barril. Otro 29 por ciento citó un precio superior a 100-120 dólares por barril o más. (El resto dijo que la decisión no dependía de los precios)". Hace años, las empresas estaban dispuestas a invertir con el barril en 50-60 dólares, pero ahora parecen estar priorizando los beneficios. Esto tendrá implicaciones para el mercado de petróleo mundial, puesto que EE. UU. produce alrededor del 12 por ciento de todo el petróleo.

El resultado de esta tendencia va a ser un petróleo permanentemente más caro a nivel mundo. "Este cambio a un umbral de precios más altos tiene implicaciones globales. Durante la década de 2010, las empresas estadounidenses desempeñaron un papel clave para mantener bajos los precios mundiales de la energía, a través de su enorme contribución al crecimiento de la producción mundial de gas y energía. De hecho, el Departamento de Energía estima que el 75 por ciento del aumento en la producción mundial de combustibles líquidos entre 2010 y 2019 provino de una mayor producción en EE. UU.", sostiene el análisis de la Fed.

"El crecimiento más lento de la productividad y la demanda de los inversores de mayores rendimientos podrían impedir que suceda lo mismo en los próximos años. El resultado puede ser un suelo persistentemente más alto para los precios mundiales de la energía", advierten los economistas de la Fed de NY.

Fuente: El Economista (España)

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