La ciencia del Inta en Expoagro 2019

El Inta pone el  acento en la importancia de la articulación público-privada para promover el desarrollo de investigaciones científicas con potencial para ser transferidas a la industria en el Expoagro que se celebra hasta hoy en San Nicolás.

El Inta pone el  acento en la importancia de la articulación público-privada para promover el desarrollo de investigaciones científicas.

Muy cerca del pórtico principal ubicado sobre la ruta 9 la propuesta tecnológica del Inta  recibe a los visitantes que ingresan a la 13° edición de Expoagro. Como elemento distintivo de este año, el instituto pone el acento en la importancia de la articulación público-privada y les da un lugar preponderante a los desarrollos científicos que, a través de alianzas con el sector privado, lograron ser transferidos a la agroindustria y generaron un impacto positivo en la competitividad.

Además de la muestra estática que rodea el stand, el Inta apostó a la visibilidad de sus líneas de conocimiento científico y organizó la charla técnica “Del laboratorio al campo”, realizada en el Salón Agrícola del predio. De la apertura, participaron Juan Balbín y Mariano Bosch, presidente y vicepresidente del instituto, respectivamente; Sergio Bergman, secretario de Ambiente de la Nación; David Hughes, titular de Argentrigo y científicos de diferentes institutos de investigación del Inta Castelar.

En este contexto, Balbín resaltó el alcance del proyecto del Distrito de Innovación Agroindustrial (DIA) que busca consolidar un polo tecnológico en la superficie ocupada por el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias en Hurlingham, a partir de la articulación de empresas, laboratorios e investigadores. “Los desarrollos científicos deben trascender el laboratorio y llegar a las empresas y también al público en general”, observó.

Con relación al trabajo público, Balbín resaltó el “esfuerzo en investigación que invierte el Estado para desarrollar productos que después toman las empresas”. En este sentido, agregó: “Trabajamos en el desafío de que todo ese conocimiento desarrollado en el ámbito público, que tiene un valor, tenga una retribución y vuelva a través una patente o de un instrumento de vinculación tecnológica, de manera que permita continuar con las investigaciones”.

De acuerdo con Balbín, este concepto postula una interacción sinérgica entre “la investigación pública volcada al privado y el privado que le devuelve algo de su ganancia a la contraparte pública para que pueda traccionar otro tipo de tecnologías”.

Asimismo, destacó que la posibilidad de estrechar una articulación público-privada más cercana resulta un elemento clave para “chequear cuáles son las necesidades, identificar los puntos de contacto e interactuar rápidamente”.

En el marco del panel, la primera presentación estuvo a cargo de Juan José Gaitán y María Fabiana Navarro, del Instituto de Suelos, quienes se explayaron sobre el impacto negativo que provoca la erosión hídrica en la degradación de tierras, mientras Facundo Tabbita, del Instituto de Recursos Biológicos, hizo un repaso por los avances en mejoramiento genético de trigo.

En tanto, referentes del grupo de trabajo de los institutos de Suelos e Ingeniería Rural expusieron las prestaciones que tiene la púa biomimética diseñada para mejorar la eficiencia energética de la maquinaria agrícola en el laboreo del suelo.

En relación con este desarrollo, Balbín reflexionó sobre la importancia de abrirse a la comunidad y de tener presente el rol de comunicar, transmitir y poner en valor el impacto que tienen los logros científicos en distintos ámbitos de la sociedad. “Para un productor, el concepto de disminuir el consumo energético por menos fricción puede tener valor por el ahorro de combustible, mientras que para un investigador puede tener otro significado y otro muy distinto para un referente ambiental”, ejemplificó.

A su turno, Bosch también destacó la ciencia del instituto y, principalmente, su intervención en la producción de conocimiento aplicado. “La experimentación adaptativa y los resultados de estas experiencias le sirven al productor que está detrás de la vaca o de un cultivo”, valoró el vicepresidente, quien añadió: “El Inta tiene un amplio espectro de investigaciones que ayudan a que el productor mejore su negocio y, sobre todo, a que mejore su productividad con menor impacto ambiental, un tema muy importante en la actualidad”.