La polución del aire puede promover diabetes y obesidad

Respirar aire contaminado tiene fuertes repercusiones negativas en la composición de la población bacteriana intestinal, con el resultado de que aumenta el riesgo para la persona de sufrir obesidad, diabetes, trastornos gastrointestinales y otras enfermedades crónicas. Esta es la inquietante conclusión a la que han llegado los autores de un nuevo estudio, el primero en relacionar la contaminación con los cambios en la estructura y función del microbioma intestinal humano (el conjunto de microorganismos que residen en nuestros intestinos).

La contaminación del aire provocada por actividades humanas tiene muchos efectos nocivos en la salud humana. (Imagen: Nasa JPL / Caltech)

El equipo de Tanya Alderete, de la Universidad de Colorado en la ciudad estadounidense de Boulder, utilizó una innovadora secuenciación de genoma completo para analizar muestras fecales de 101 adultos jóvenes en el sur de California.

Los investigadores observaron los datos de las estaciones de monitorización del aire más cercanas a los domicilios de los sujetos para calcular su exposición del año anterior al ozono, a la materia particulada (peligrosos granitos sólidos muy pequeños suspendidos en el aire) y al óxido nitroso (un subproducto tóxico de la quema de combustibles fósiles).

El ozono es útil a gran altura, donde forma un escudo que nos protege de las radiaciones provenientes del espacio. Sin embargo, a baja altura es potencialmente peligroso. El ozono puede formarse a baja altura cuando las emisiones de los vehículos con motor de combustión quedan expuestas a la luz solar.

De todas las sustancias contaminantes medidas, el ozono fue, con mucho, el que mayor impacto tuvo en los intestinos, ya que representó alrededor del 11 por ciento de la variación observada entre los sujetos del estudio, un impacto mayor que el del género, la etnia o incluso la dieta. Quienes estuvieron muy expuestos al ozono también resultaron tener menos diversidad de bacterias intestinales. Esto es importante ya que una baja diversidad de bacterias se ha relacionado con la obesidad y la diabetes tipo 2, tal como advierte Alderete.

Los sujetos con mayor exposición al ozono también tenían una mayor abundancia de una especie bacteriana específica llamada Bacteroides caecimuris. Esto es importante, porque algunos estudios han asociado altos niveles de la Bacteroides con la obesidad.

En total, los investigadores identificaron 128 especies bacterianas influenciadas por esa exposición mayor al ozono. Algunas de esas especies pueden influir a su vez en la liberación de insulina, la hormona responsable de llevar el azúcar a los músculos para obtener energía. Otras especies pueden producir metabolitos, incluyendo ácidos grasos, que ayudan a mantener la integridad de la barrera intestinal y a prevenir la inflamación. Alterar la cantidad de bacterias de esas especies en los intestinos acarrea, por tanto, alterar la incidencia de esos procesos.

En la investigación también han trabajado especialistas de la Universidad de Carolina del Norte, la del Sur de California y la de California en San Diego, todas ellas en Estados Unidos.

Fuente: Ncyt Amazings