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Irande: Lengua y cultura guaraní

La masacre en la comunidad de Kuruyuki, ubicada en la zona suroeste de Santa Cruz, es un genocidio indígena perpetrado en 1892 y que pocos recuerdan en este departamento y en Bolivia.

La Nación Guaraní conmemoró los 125 años de la Masacre de Kuruyuki.
La Nación Guaraní conmemoró los 125 años de la Masacre de Kuruyuki.

A lo largo de la historia, estos hechos fueron narrados por varios historiadores y escritores hasta que el fallecido escritor e investigador Elio Ortiz decidió plasmar estos sucesos en el papel “al estilo guaraní”, como a su pueblo le gusta contar su historia: a través del relato.

Así nació, en 2015, Irande (Santillana), la primera novela boliviana escrita en el lenguaye  de este pueblo originario sudamericano, que según la Unesco se encuentra en una situación “vulnerable”, La obra fue estrenada este año en español (Editorial 3600) gracias a la traducción del también escritor guaraní y amigo del autor Elías Caurey.

El deseo de Ortiz era que la novela sea divulgada, en guaraní o en español, aunque fuera endeudándose, recuerda Caurey. Presentó la obra al Premio de Narrativa en Idioma Originario Guamán Poma de Ayala a mediados de 2014, con la esperanza de que, a través de esa vía, la obra pudiera ver la luz de su publicación. Debido a una complicación pulmonar, el escritor falleció en agosto de ese mismo año sin poder llegar a conocer el reconocimiento que obtuvo Irande. Aunque al principio Caurey estaba reacio a traducirla, su amistad con Ortiz, las peticiones de familiares, amigos y la idea de abrir las puertas de la cultura guaraní al resto del mundo pudieron más para concretar la edición en español.

La historia de la novela recrea el mundo guaraní del Chaco boliviano de fines de siglo XIX, poco antes de la rebelión de Kuruyuki. En su tránsito de niña a mujer, la joven Irande debe cumplir durante un año con el ritual de resguardo, mientras su abuela y las demás ancianas le transmiten los mitos y la sabiduría del modo de ser guaraní, mientras la comunidad se prepara para una fiesta inolvidable. Sin embargo, no todo es alegría: hay indígenas de este pueblo que viven esclavizados en las haciendas y algunos esperan el tiempo en que el mundo se vuelque y llegue la oscuridad.

“Irande es un nombre guaraní, que tiene el nombre de la protagonista de la novela, pero en su significado es el nombre de un pez que se llama irandeta. Pasa ese pez y los pescadores saben que ha concluido la temporada de pesca hasta el próximo año. Justamente, Irande radica eso en su mensaje, de que va a ser la bisagra entre el tiempo que se va y el nuevo tiempo que viene, es la última que va a recorrer esa época, por eso es la muchacha que anduvo detrás del tiempo primigenio”, explica Caurey por teléfono.

"La vida de una comunidad libre"

La escritora boliviana Liliana Colanzi, finalista del Premio de Cuento Gabriel García Márquez 2017, fue la editora de la publicación en español y una de las principales impulsoras, según Caurey, para que la obra sea traducida. Para ella, tener una perspectiva como la de Ortiz de los hechos de Kuruyuki, que escribe desde la cosmovisión guaraní, proporciona un marco cultural “invaluable desde el cual leer estos hechos”. “Irande es una ficcionalización de los sucesos que condujeron a la masacre, lo cual me parece muy interesante porque los guaraní entienden su historia a través de mitos. Y es revelador que se centre no tanto en la situación de esclavitud en que vivían muchos guaraní del Chaco sino más bien en la vida en una comunidad libre, no influenciada por el cristianismo, donde está vivo el ñande reko [modo de ser guaraní]”, precisa la editora

Colanzi, que este año fue inlcuida en la lista Bogotá 39 de los mejores escritores de Latinoamérica menores de 40 años, destaca el rol de la mujer guaraní en la obra, que se aleja de la típica figura del héroe masculino, además que “está lejos de ser una musa o una mujer que tiene un rol pasivo en su comunidad”. Asimismo, afirma que Irande se puede leer como un relato de aprendizaje indígena, pero sin la introspección de la novela occidental. “Su aprendizaje [de Irande, la protagonista]no es un proceso individualista, sino que involucra a toda la comunidad. Incluso el sentido de comunidad es más amplio que el occidental, pues incluye no solo a los seres humanos sino también a los animales, a las plantas y a los dioses y guardianes de la cosas”, afirma Colanzi.

Irande es apenas la cuarta obra escrita en guaraní en todo el mundo. Las otras tres –Kalaito Pombero, de Tadeo Zarratea; Pore’ y rape, de Hugo Centurión y Tatukua, de Arnaldo Casco– fueron publicadas en Paraguay. Según el Atlas Interactivo de las lenguas del mundo en peligro de la Unesco, este idioma se encuentra en situación “vulnerable” de cara a su futura supervivencia. Caurey y Colanzi enfrentaron un "duro desafío" a la hora de realizar la traducción y la edición del texto. El escritor, que también es autor del poemario Yayandu Ñeere (Poemas guaraní-castellano), pensó que lograría tener lista la novela en un tiempo de 15 a 20 días, sentándose a trabajar en ella exclusivamente. La realidad fue otra, ya que la traslación le llevó alrededor de seis meses. Admite que fue difícil, ya que si bien es un autor que escribe tanto en español como en guaraní, no es un lingüista.

“Una cosa es ser guaraní y otra reflexionar sobre tu idioma, entonces ante esa situación tenía que consultar a muchos ancianos, a abuelos y abuelas, que me ayuden a descifrar algunas palabras en su verdadera esencia. Yo las entendía como guaraní, pero no sabía explicarlas en castellano al no terminar de comprenderlas en su totalidad desde la cosmovisión de mi pueblo”, finaliza Caurey.

La masacre de Kuruuki

En Kuruyuki, Santa Cruz, Bolivia,  el 28 de enero de 1892 fueron masacrados miles de indígenas por   militares, estancieros y terratenientes. El lugar  se ha convertido en un símbolo para recordar las penurias de los habitantes ancestrales de esta tierra.

Desde principios de los años 90 guaraníes de Bolivia, Argentina, Brasil y Paraguay se reúnen para recordar la lucha encabezada por Apiguaiqui Tumpa en contra de los terratenientes para defender su pueblo y su tierra.

En esta fecha  se recuerdan los años de masacre de mujeres y niños, la pérdida de sus tierras, la humillación que sufrieron, además de la discriminación. El  episodio es recordado cada año desde entonces con el apoyo de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG).

El enfrentamiento se dio entre las tropas del general Ramón González, prefecto de Santa Cruz, y los chiriguanos que estaban liderados por el joven Tumpa que buscaba la liberación de su pueblo.

Los sobrevivientes de esta contienda fueron entregados a los patrones karai (blancos),y otro grupo de indígenas enviados a trabajar a la Amazonía boliviana en el departamento de Beni.

Posteriormente, el combate cayó en el olvido por más de 80 años ya que los familiares de los asesinados tuvieron miedo a ser reprimidos de nuevo. A partir de 1992, centenario de la batalla, la Asamblea del Pueblo Guaraní logró convertirlo en símbolo y emblema de la unión del pueblo guaraní.

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