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Salud y Bienestar
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Prado y la pandemia: “Llegan a mi corazón los momentos fatales que tuvimos que pasar todos como humanidad”

En el día de las y los enfermeros argentinos y tras haber transitado en los últimos años la pandemia por Covid 19, queda demostrada no sólo su noble tarea, sino también que nuestro país necesita cada día más de estos profesionales. “No es solamente tomar la tensión arterial, poner un inyectable; va más allá, nosotros debemos darle seguridad al paciente, calidad en la atención”, dijo a AIM Carolina Prado.

“En la corta experiencia que tengo he aprendido muchísimo, en lo profesional, lo personal, he crecido muchísimo y eso siempre le voy a dar gracias a Dios por los lugares donde me ha enviado a poner ese granito de arena para el prójimo”, comenzó relatando Carolina Prado. “Estoy tan orgullosa de ser enfermera. No es solamente tomar la tensión arterial, poner un inyectable; va más allá, nosotros debemos darle seguridad al paciente, calidad en la atención. Siempre trato de ponerme en el lugar del otro”.

La primera práctica como estudiante
“Estoy orgullosa de decir que soy enfermera, amo serlo, es la profesión que era para mí, lo supe desde mi primera práctica en el Hospital Palma cuando llegábamos a esos pabellones”, enfatizó Carolina a esta Agencia. En ese primer día, la enviaron a la sala de hombres, “me toca con un señor que había sufrido un ACV, no tenía movilidad. Yo lo hablaba y él no me respondía, eso en un primer momento me asustó, me frustó, y le dije al profesor que eso no era para mí”.

Mientras caminaba por el pasillo para ir a retirar su mochila “algo llega a mi pecho, me pregunté si fuera algún familiar, mi papá, ¿yo lo dejaría tirado? No pude avanzar, me volví, agarré las cosas y le di la mejor atención que pude. Cuando llegaron la esposa y la hija dijeron `no lo reconocemos´, porque le había cortado el cabello, rasurado, higienizado, le había puesto perfume. Ahí supe que eso era lo que yo quería”.

Enfrentar la pandemia recién recibida
Carolina Prado es enfermera profesional, se recibió el 27 de febrero de 2020, días antes del comienzo de la pandemia por Covid 19 en Argentina, cuando “nos resguardaron a cada uno en su hogar”. En esos tiempos, “empezaron a haber masivos contagios, gente que la peleó y está acá; otros que lamentablemente hoy no se encuentran en este lugar”, recordó mientras se le quebraba la voz “porque llegan a mi corazón los momentos fatales que tuvimos que pasar todos como humanidad”.

En julio de 2020, al organizarse los refugios con Covid positivo, “me llaman. Lamentablemente nuestros hospitales y clínicas no daban abasto, estaban desbordados de personas y no dudé ni un momento en ir para cubrir guardias de doce horas en el Hotel La Chamarrita de UTA”. Esa primera experiencia para Carolina Prado “fue todo un desafío; con la coordinación de Equidad Sanitaria se armó completamente ese hotel, desde limpieza hasta que tuvimos que tender las camas, toda la unidad en forma, como era tiempo de frío llevaron todo lo que era calefacción. Arriba, tenían una sala de juegos para los chicos, podían ver televisión”.

En el hotel, adaptado para la atención de pacientes, “teníamos todo un circuito donde la persona llegaba en una ambulancia, ingresaban por uno de los laterales y nosotros los recibíamos con todos nuestros elementos de bioseguridad, consultándoles sus nombres, apellidos, cuánto tiempo hacía que habían comenzado con los síntomas”. Al salir de la sala, “teníamos que desinfectarnos totalmente para poder continuar en la guardia. La comida se la pasábamos por una venta; charlábamos con ellos mediante un celular, muchas veces las 12 horas de mi guardia me la pasaba conteniendo a las personas, charlando con ellos, había muchos que se querían ir, que extrañaban sus hijos, sus padres, su familia”.

Muchas veces, relató Carolina, la gente “se iba enterando ahí adentro que del otro lado su familiar la había estado luchando en una terapia intensiva de un hospital y fallecido; había que contener a toda esa gente”.

La enfermera señaló a esta Agencia: “El episodio que más me marcó fue un día en que recién había tomado la guardia. Llegó una mamá hasta el vidrio divisorio con un niño que se había roto su cabecita, se había pegado en una ceja, salía bastante sangre; sin meditarlo, agarré, me puse lo que encontré en bioseguridad y me metí para hacerle los primeros auxilios. No tenía puesta ni máscara, en la desesperación de salir corriendo a ayudar a ese nene; cuando me di cuenta sólo dije que Dios me guarde”.

Los vacunatorios Covid
Cuando en diciembre de 2020, se desmantelan los hoteles de refugio, “nosotros quedábamos sin trabajo, porque sólo teníamos que cumplir por el tema de Covid”. Destacó Carolina en su relato que “Miriam Gauna, mi jefa, luchó para que sigamos con trabajo. No había sido en vano el esfuerzo que hicimos durante esos meses, con los peligros que enfrentábamos diariamente”, por lo que se logró un acuerdo con el Ministerio de Salud de la Provincia, “abrieron el vacunatorio de la Clínica Escolar” donde continúa prestando sus servicios. “Se nos propuso ir a la Escuela Hogar a colaborar con el equipo de agentes sanitarios. Fue una experiencia muy linda, era mucha la gente que se vacunaba. No daban abasto mis compañeros que preparaban las vacunas porque todo llevaba un proceso de descongelarse”.

Carolina Prado, relató que en la Escuela Hogar, “a mí me tocaba en uno de los puestos de afuera, en un camión sanitario. Me iba, descongelaba la vacuna, la preparaba para el puesto y allá me iba a seguir vacunando”.

Sobre la fotografía de Carolina que ilustra esta entrevista, remarcó: “Me llena de orgullo, cada vez que la veo me emociono porque ese día llovía torrencialmente y la gente necesitaba sí o sí la dosis, se acercaban a la escuela. No dudé en ponerme el equipo, una capa y salir mojada entera, de los pies a la cabeza, no me importó. Mi satisfacción más grande fue haber colaborado ese día con ese granito de arena que, capaz para muchos fue en vano, pero para otros fue muy gratificante”.

Vacunación Covid 19 en la Escuela Hogar en un día de lluvia torrencial
Vacunación Covid 19 en la Escuela Hogar en un día de lluvia torrencial

La ciudadanía, mientras se realizaban las filas, manifestaban sus temores al Covid, a las vacunas, “pero siempre estuvo en nosotros transmitirles calma, seguridad; no es solamente inmunizar, sino preparar a los pacientes, algunos tenían terror a las agujas; siempre con una sonrisa recibirlos, hacerles una broma para preparar el ambiente”. También se vivían momentos angustiantes, “muchas veces llegaba algún familiar y me decía hace tres días atrás lo vi a mi hermano y hoy ya no está; mi padre la está luchando en una terapia intensiva; y uno tenía que dar esa contención real constantemente”.

Hisopar y contagiarse
A Carolina Prado, también le tocó atravesar por el Covid 19, mientras realizaba entre 600 y 800 hisopados diario en la plaza detrás de Casa de Gobierno. “Ahí llegó el contagio para mí con la cepa Omicron, pasé 14 días muy difíciles en mi hogar, con muchos dolores, pero siempre confiando que iba a salir adelante, que iba a poder volver a seguir contribuyendo”.

La voz de Carolina Prado volvió a quebrarse y entre lágrimas concluyó relatando: “Saber que mientras cuidaba gente afuera se estaban muriendo muchas personas, me hizo fuerte, me hizo ser el profesional que soy, porque donde voy es siempre con una sonrisa, dando la mejor atención, porque así quiero que algún día me atiendan a mí, a algún familiar”.

En este día, a Carolina Prado y todos los y las enfermeros: gracias por cuidarnos con tanta dedicación y compromiso.

DÍA DE LOS ENFERMEROS CAROLINA PRADO

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