Se estrelló un avión que combatía los incendios en Australia

Un avión cisterna que combatía los incendios en Australia se estrelló este jueves en el estado de Nueva Gales del Sur dejando un saldo de tres muertos, informaron las autoridades.

La aeronave se encontraba realizando labores contra un peligroso foco en la región de Snowy Monaro, a 80 kilómetros al sur de Canberra, cuando dejó de enviarles señales a las autoridades.

El jefe del servicio de bomberos rurales de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons, añadió que la empresa canadiense propietaria del avión C-130 Hercules decidió suspender los vuelos de aviones hasta que se realice una revisión general de los equipos.

Los tripulantes eran ciudadanos de Estados Unidos, uno de los países que enviaron equipos especializados para combatir los devastadores incendios forestales que azotan a Australia, dijo Fitzsimmons.

«Nuestro corazón acompaña a todos los que sufren la pérdida de estos tres destacados y respetados tripulantes que han dedicado décadas de su vida a la lucha contra los incendios», agregó.

Este accidente eleva a 32 el balance de muertos debido a los incendios forestales que estallaron en septiembre de 2019 y aún no han sido dominados.

Los fuertes vientos, que dificultaban los vuelos de los aviones, podrían haber causado el accidente.

La empresa canadiense Coulson Aviation, propietaria del avión, suspendió los vuelos de los otros aparatos que combaten los incendios en las provincias de Nueva Gales del Sur y Victoria, se indicó. «Los aparatos serán revisados antes de volver a despegar», declaró Fitzsimmons.

«El accidente muestra el peligroso y sacrificado trabajo que hacen los bomberos que combaten los incendios», declaró la primera ministra de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian.

«Más de 70 aviones efectuaron misiones este jueves. El accidente es una trágica muestra del peligro que enfrentan los voluntarios y el personal de los servicios de emergencia que luchan contra el fuego», agregó.

La Oficina Meteorológica del estado de Nueva Gales del Sur, cuya capital es Sídney y en donde arden 84 focos, de los cuales 40 permanecen fuera de control, indicó que los fuertes vientos en altas montañas «aumentan el peligro de incendios».

Además, las autoridades tuvieron que cerrar el aeropuerto de Canberra, debido al peligro que representaban focos cercanos al lugar.