Tierra del Fuego: Una sociedad movilizada que se opone a las salmoneras en el Canal Beagle

Las salmoneras son piletones enrejados del tamaño de una cancha de fútbol con 30 metros de profundidad, que se instalan en la mitad de un canal para cultivar allí esa especie. Según indican los especialistas que se oponen a su instalación, en realidad es originaria del hemisferio norte y resulta un depredador sin competencia para la biodiversidad local.

Quieren instalarse en el país para expandir su negocio que tiene alto impacto en el medio ambiente

De prosperar el proyecto, unos ocho de esos piletones aparecerían en cada foto tomada frente a la ciudad de Ushuaia. Aunque crecen en jaulas, la presencia de salmones acaba, por ejemplo, con la centolla, afirman los expertos.

Desde hace más de cuatro años, los científicos del Conicet trabajan para que la centolla, animal insignia de estas latitudes vuelva al canal Beagle, después de haber sido depredada por la pesca salvaje. Para ello, Gustavo Lovrich, biólogo investigador del Conicet, trabaja con su equipo para criar larvas y reintroducirlas para que crezcan en un ambiente natural. Ya se reestableció una comunidad de más de 50.000 centollas y sólo se permite la pesca artesanal.

Hace unos años, investigadores de The National Geographic iniciaron un estudio para encontrar los últimos mares prístinos: lugares salvajes de los océanos. Hay 23 puntos en todo el mundo: el Canal Beagle es uno, porque es una de las mayores reservas mundiales de biodiversidad con seis especies de mamíferos marinos, 20 de aves acuáticas y marinas, unas 40 de peces óseos y cartilaginosos.

«Todo eso desaparece. Desde el punto de vista de la salud, no se conocen los efectos del consumo. Pero, sabemos que se produce la resistencia bacteriana. Para el ambiente el impacto es altísimo. Los lobos marinos rompen las jaulas, se escapan los salmones y depredan a otras especies. La orina bajo las jaulas genera algas toxicas que contaminan a otras especies. Cuando extraen la jaula es tierra arrasada», agrega Lovrich.

Más allá de las voces científicas que se oponen a que esta actividad se desarrolle en el país, toda la sociedad dice «no» a la instalación de salmoneras, porque saben que se generan muy pocos puestos de trabajo y puede llegar a tener un efecto negativo en el turismo local, algo que ya sucedió en Chile.

El sábado se realizó en el Hotel Tolkeyen un evento que reunió a cientos de personas. El chef Francis Mallmann cocinó para todos ellos y luego se estrenó a nivel nacional el documental «Artifishal» que denuncia los devastadores efectos de las salmoneras y criaderos de peces en el mundo. Asistieron decenas de periodistas y medios de comunicación de Argentina, España, Francia, Alemania y Brasil, entre otros países.

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