Un ex espía contó como era la organización de espionaje ilegal

El caso D’Alessio cuenta con nuevas revelaciones del espía arrepentido Hugo Barreiro, quien declaró ante la Justicia cómo operaba la banda del falso abogado para la ministra Patricia Bullrich en casos de narcotráfico, para las diputadas Elisa Carrió y Paula Olivetto en casos de espionaje político y para el fiscal Stornelli en la causa de los cuadernos.

El ex espía Hugo Rolando Barreiro dio más precisiones ante la Justicia sobre cómo funcionaba la banda de espionaje ilegal. En su primera audiencia para convertirse en arrepentido, «Rolo» describió con lujo de detalles ante el fiscal Juan Pablo Curi cómo funcionaba el circuito de inteligencia paralela. En las cuatro horas que estuvo en Dolores, el ex agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) precisó quiénes pedían los «trabajos» en cada caso, cómo se recolectaba la información y quiénes participaban de cada paso del proceso. Es decir, quién ordenaba los carpetazos, cómo se hacía el seguimiento y búsqueda de datos sobre las víctimas y cuál era la operatoria para concretar las extorsiones con objetivos económicos o para direccionar causas judiciales, entre otros fines delictivos.

Si bien el acta de la declaración quedó en reserva por orden de la fiscalía, se pudo saber que Barreiro aportó más información además de lo que ya había declarado en la primera indagatoria ante el juez Alejo Ramos Padilla.

Según explicó el ex espía, la organización funcionaba sobre tres andariveles: narcotráfico, espionaje político, y armado y direccionamiento de causas en la Justicia.

Ramos Padilla deberá establecer exactamente quién era el jefe de quién en cada caso. Lo que detalló Barreiro hasta ahora es que todo lo que la organización hacía era puesto en conocimiento de la Agencia Federal de Inteligencia a través de Marcelo D’Alessio.

A grandes rasgos, lo que se desprende de los dichos de Barreiro es que se trataba nada menos que de una agencia de espías paralela siempre lista para operar. Una suerte de «delivery de inteligencia».

Narcotráfico

«Rolo» detalló que las operaciones en materia de narcotráfico estaban ordenadas por el Ministerio de Seguridad. En su indagatoria ante Ramos Padilla, Barreiro ya había afirmado que D’Alessio tenía relación directa con la ministra Patricia Bullrich y había coincidido con otros declarantes en la causa al afirmar que el falso abogado decía todo el tiempo que trabajaba para ella. Incluso, en esa oportunidad mencionó algunas de las tareas específicas que D’Alessio le dijo que había realizado para Seguridad, entre ellas un operativo donde se secuestró droga en el puerto de Necochea. Según D’Alessio, fue un trabajo que le había encargado Bullrich. Él lo hacía y ella obtenía el rédito mostrando la droga incautada por televisión.

Carrió y Olivetto. Barreiro aportó más información sobre los requirentes y objetivos del espionaje. Según dijo, todas las operaciones de espionaje político estaban ordenadas por las diputadas Elisa Carrió y Paula Olivetto. En su primera indagatoria, el ex espía había dicho que D’Alessio le mostró mensajes y llamadas con Olivetto. Dijo que sabía que se reunían regularmente e incluso que tuvo encuentros en el Congreso con Carrió. Y que las diputadas de la Coalición Cívica le pedían a D’Alessio información sobre la política y que el falso abogado les suministraba datos sobre dirigentes opositores. Ahora señaló a ambas legisladoras como las principales personas que requerían ese tipo de «trabajo».

Stornelli. Otro de los ejes marcados por Barreiro sobre los que la organización operaba es la causa de las fotocopias de los cuadernos. El principal interesado en cada una de las operaciones –según declaró el ex espía– era el fiscal Carlos Stornelli. La banda trabajaba a pedido de él para conseguir guionar o direccionar declaraciones de arrepentidos, entre otros delitos. Gran parte de los ilícitos cometidos por la asociación ilícita fueron en el marco de la causa instruida por el juez Claudio Bonadio, que tiene como principal acusada a Cristina Kirchner y a ex funcionarios de su gobierno. Uno de los elementos nuevos que aportó Barreiro ahora apunta a que el ex titular del Occovi Claudio Uberti habría sido uno de los extorsionados para que mintiera en su declaración. La operación también habría sido ordenada por Stornelli, aseguró.

La operatoria. En cuanto a la operatoria habitual de la organización, Barreiro detalló que Marcelo D’Alessio reportaba todo a la AFI. El falso abogado era obediente ya que tenía la promesa de los ex policías Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi de que iban a nombrarlo como director de Delitos Complejos de la Agencia. Parecía que el propósito más preciado de D’Alessio era ganar un puesto en la AFI. A su vez, D’Alessio le prometía a Barreiro devolverlo a la AFI.

Rolo Barreiro, padre de tres hijos y uno en camino, fue agente de inteligencia orgánico entre 2002 y 2016. Ex asesor de seguridad del Country Saint Thomas entre mayo de 2017 y febrero de 2018, está procesado y detenido en el penal de Marcos Paz desde el 29 de marzo por orden del juez Ramos Padilla. Si bien hizo varios intentos por convertirse en arrepentido, el fiscal no avanzaba con el trámite. Tras haber sido ratificada la competencia del juez de Dolores por parte de la Cámara Federal de Mar de Plata, el fiscal Curi dio lugar a la primera audiencia para decidir si lo acepta o no en el régimen del imputado colaborador. Sin embargo, según pudo saber este diario, al igual que con el fiscal procesado Juan Ignacio Bidone, en este caso Curi tampoco se mostró muy predispuesto a permitir que Barreiro colabore. Tras cuatro horas de escucharlo estableció un cuarto intermedio y el próximo martes retomará la audiencia.

La defensa pidió, entre otras cosas, que se sume la indagatoria original de Barreiro al acuerdo, pero Curi rechazó la solicitud por entender que, como imputado, puede haber mentido.

Ser aceptado como arrepentido implicaría una eventual mejora en su situación procesal y una nueva valoración a la hora de renovar un pedido de excarcelación. Según señalan cerca de la defensa del imputado, Barreiro por estas horas tiene miedo. Cuentan que el Servicio Penitenciario quiso levantarle las medidas de resguardo, lo que implica que sea filmado las 24 horas y un alojamiento en una celda solo, sin otros detenidos. Entre otras cosas, días antes de ir a Dolores a la audiencia con el fiscal habrían querido trasladarlo al pabellón donde están los policías a los que él perjudicó con su declaración y, según denuncian en su entorno, lo dejaron incomunicado por 24 horas como «castigo y ablande». Tal vez un «mensaje» para que se arrepienta de querer arrepentirse.

Fuente: Página/12