Una multitud marchó en Barcelona por los independentistas condenados

Fue una noche de caos, cargas de la policía antimotines y fuego en las calles céntricas de la capital catalana. Hubo protestas de independentistas que colapsaron el aeropuerto de Barcelona. El Gobierno denunció la acción de “grupos violentos coordinados” en las distintas ciudades del distrito. Por la mañana, una masiva marcha del independentismo se desplazó por la libertad de los condenados, demandado una “amnistía” para los políticos presos. 

Una multitud ha reivindicado este viernes en Barcelona su firme rechazo a la sentencia del Tribunal Supremo contra los nueve líderes del proceso independentista catalán a 13 años por sedición y malversación. Lo han hecho con una masiva concentración, en paralelo a una huelga general que ha colapsado los accesos a la ciudad durante casi todo el día. Los manifestantes, convocados por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, han demandado una declaración de independencia si no se logra una “amnistía” para los presos.

Esta manifestación, con dimensiones parecidas a las de la Diada, ha transcurrido pacíficamente y ha llegado tras cuatro noches de protestas, algunas muy violentas, en las calles catalanas. La jornada de este viernes no se ha librado de escenas similares. Grupos de jóvenes ajenos a la convocatoria de las entidades secesionistas han vuelto a protagonizar una batalla campal contra la Policía y los Mossos con barricadas a menos de un kilómetro de la marcha principal.

La de este viernes, y ya van cinco, no ha sido una jornada fácil en la capital catalana. La ciudad vive bajo un estrés permanente, sobre todo desde la publicación de la sentencia que condena a los líderes del procés hasta a 13 años de prisión por sedición. La respuesta ciudadana han sido manifestaciones por doquier, en su mayoría pacíficas, pero que de noche se ven empañadas por actos violentos contra la policía y el mobiliario urbano de dimensiones inéditas en muchos años. De ahí que el independentismo tradicional buscase este viernes una gran movilización no solo para reivindicar sus planes y la libertad de los condenados, sino también para enviar el mensaje de que el movimiento sigue siendo pacífico. Pero pacífico no significa que se rinda, y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha llamado a los partidos a “defender y sostener una declaración de independencia”, en clara alusión a la proclamación fallida de 2017 y que acabó con sus impulsores encarcelados.

El objetivo se ha cumplido a medias. La marcha de la ANC ha transcurrido con la normalidad de otras ocasiones provocando, eso sí, un monumental corte de las principales vías de acceso a Barcelona ya que los manifestantes llegaron en cinco columnas desde toda Cataluña. Muchos llevaban tres días caminando. Pero, al mismo tiempo, otra protesta, de dimensiones mucho menores, ha acabado con serios enfrentamientos con la policía, mobiliario urbano incendiado, 11 detenidos y 35 heridos, uno de ellos, un agente, en estado grave.

Mientras esto ocurría el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha vuelto a guardar un clamoroso silencio. Aunque este viernes ha optado por no participar en las marchas independentistas y mantener largas reuniones con sus colaboradores, la oposición al completo ha reclamado su dimisión. Asediado por tierra mar y aire, Torra tiene a su Gobierno pendiendo de un hilo por las incoherencias internas. “¿Dónde está el president? Todo ello es inaceptable y tiene que dimitir”, ha dicho el líder del PSC, Miquel Iceta. Sí ha comparecido sobre las 21.30 el consejero de Interior, Miquel Buch, que ha atribuido los actos de “violencia extrema” a “grupos organizados” y que ha pedido a los ciudadanos que los “aislaran”.

La masiva manifestación en rechazo al fallo —con 525.000 participantes, según la Guardia Urbana— ha enmascarado por unas horas el duro cisma que vive el independentismo. El pasado jueves, de manera unilateral, el president propuso en el Parlamento realizar un nuevo referéndum antes de que acabe la legislatura, un anuncio que cogió por sorpresa tanto a ERC como a Junts per Catalunya. En esta tesitura, el exlíder republicano en Madrid Joan Tardà ha pedido este viernes a través de las redes sociales “convocar elecciones lo antes posible” para tener un Govern y Parlament “que represente mayorías amplias” y “construyan un espacio de negociación”. “Lo decíamos hace una semana y hoy es de todo urgente”, ha concluido el exdiputado.

Tardà suele verbalizar lo que muchos dirigentes piensan aunque callan dentro de una ERC a la que cada vez le cuesta menos marcar perfil propio ante sus socios de Govern. Pero los republicanos siguen sin atreverse a romper. El diputado Gabriel Rufián también se ha desmarcado de la propuesta de Torra y ha asegurado desde la marcha de la ANC que su formación no venderá “ni humo ni magias ni simbolismos”. La presión para un adelanto electoral chirría con el discurso oficial de ERC, que considera que “es momento de fortalecer las instituciones”, tal y como repite el coordinador nacional de la formación y vicepresidente del Govern, Pere Aragonès.

La propuesta de Tardà ha despertado la ira dentro de los diputados independientes de Junts per Catalunya, más cercanos a las tesis de Torra. Creen que ERC hace electoralismo a corto plazo. “Hagamos huelga. También de miradas cortas, interesadas y de partiditos”, ha tuiteado el diputado Francesc de Dalmases. En las filas republicanas también han subido los decibelios en sus críticas a Buch, por la gestión de los disturbios. El independiente de ERC Ruben Wagensberg ha pedido este viernes su cese. Todo ello está generando una gran incomodidad en los Mossos d’Esquadra, que admiten que ya solo se sienten apoyados por el consejero de Interior. A diferencia de otras ocasiones, esta vez, también el Gobierno central alaba su coordinación con la Policía Nacional.

Pero más allá de los incendios que pasan de la calle al Govern los disturbios de los últimos días han abierto este viernes otro frente judicial. El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha ordenado a la Guardia Civil el cierre de las páginas web de Tsunami Democràtic, la plataforma digital anónima que pretende coordinar y organizar nuevas protestas como la que el pasado lunes colapsó el aeropuerto de El Prat. Fuentes de la Fiscalía afirman que el cierre de las páginas web y perfiles en redes sociales del Tsunami Democràtic se ha decretado en unas diligencias abiertas por supuesto delito de terrorismo.

El Gobierno ha vivido con cierto alivio la manifestación pacífica de primera hora de la tarde. Y en cuanto a las cinco noches de disturbios que ya acumula Cataluña sigue considerando que hay que actuar con firmeza, pero que cualquier actuación desproporcionada sería contraproducente. “El Estado no puede ceder al impulso de la exaltación”, ha señalado el presidente en funciones al concluir la cumbre europea en Bruselas. El Gobierno considera que la situación en Cataluña se mantiene bajo control, pese a los reiterados disturbios. Pero la oposición de PP y Ciudadanos levanta cada vez más el volumen de sus críticas.

Fuente: El País de España.