A cocinar con amor

Aunque haya quienes piensen lo contrario, entre las actividades recreativas está la cocina, que involucra un proceso extenso, y es en si misma, un acto de amor para nosotros mismos y para quienes alimentamos. Elegir qué comprar, qué cosechar, cómo elaborar, cómo emplatar, son el más fehaciente ejemplo con los que los cocineros ejercitan sus sentidos, y agregan el ingrediente más importante, que es el amor.

La cocina de a dos es un acto de amor.

“Alimentarse de manera saludable y tomarse el tiempo necesario para hacerlo permite mejorar el sistema digestivo y disminuir los niveles de estrés. Qué ingerir, cuánto y en qué momento son los pilares de la nutrición para la recreación.  Realizar actividades recreativas es clave no solo para los niños sino también para los adultos, ya que ayudan a desestresarse y a renovar energías”, afirmó a AIM la Licenciada en Nutrición Valentina Franchi..

En diálogo con esta Agencia, la profesional señaló que “las personas físicamente activas disfrutan de una mayor calidad de vida, porque padecen menos limitaciones que normalmente se asocian con las enfermedades crónicas y el envejecimiento; además, mejorando el estilo de vida, se reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares y cáncer, las principales causas de mortalidad en la humanidad”.

Pero la recreación no es sólo la actividad física, sino que incluye juegos, en familia y con amigos, o un sinnúmero de otras acciones como meditar, cantar, bailar, jugar, reír…y ¡cocinar!, uno de los actos de amor más profundos.

Amor en la cocina

Te preguntaste alguna vez si…

– Cuando organizas una cena romántica y le cocinas a tu pareja, ¿no lo hacés con todo el amor del mundo?

– Cuando reunís a la familia para festejar un acontecimiento o simplemente para verlos, ¿creés que en ese plato no se transmite tu amor?

– Y cuando estás mal por algún motivo en especial y tenés que cocinar sí o sí, ¿pensás que tu energía no se transfiere al plato?

Consejos para una cocina amorosa

Los ejemplos pueden ser muchos, pero la realidad es una sola: al cocinar algo, toda tu energía se refleja en la preparación. Por eso, aquí van algunos consejos para contagiar las ganas de cocinar y mejorar el rendimiento.

1- La cocina es un lugar para relajarse y disfrutar: tratá de tomarte las cosas con calma, llegá a tu casa, dejá los problemas laborales afuera y disfrutá cada instante de tu vida. Para esto, lo mejor es poner música que te agrade, y tomar una infusión mientras cocinás.

2- Busco, pienso y luego cocino: primero fijate los ingredientes que tenés en casa, luego tratá de pensar bien lo que vas a preparar y por último cociná. De esta forma evitarás sorpresas en el medio de una preparación, como por ejemplo: “no puedo creer que me haya quedado sin miel” o: “si ayer tenía ½ kilo de harina acá, ¿quién la usó?”.

3- Gestioná el tiempo: organizá bien los tiempos. Por ejemplo, poné a hervir el agua o prendé el horno para que se caliente mientras cortás los vegetales.

4- Dejá las preparaciones largas para el fin de semana: si tenés ganas de comer un guiso de legumbres y recién llegas a tu casa a las 20, lo más lógico es que lo prepares durante el fin de semana.

5- Veinte o treinta minutos bastan: hay muchos menús que se pueden preparar en menos de treinta minutos. Vegetales salteados, tortillas, pastas con diferentes salsas, o frutas de estación.

6- Aplicá cocciones cortas: si tenés una olla a presión utilizala, usá el wok y su técnica, cociná en el horno. El vapor es otra buena opción para aquellos a quienes les gustan las verduras al dente.

7- Cociná pensando en el mañana: en la medida que se pueda, cociná para varios días. Ejemplo: si vas a hacer una salsa, en vez de utilizar 1 kilo de tomate ponele 2 kilos, de esta forma te quedará salsa para varias comidas, pero trabajaste una sola vez. El resto dividila en porciones y freezala. Cuando la necesites, simplemente tendrás que calentarla y listo. En ese momento estoy seguro de que te acordarás de este consejo.

8- Tené una alacena surtida: tratá de ir incorporando diferentes alimentos, de esta manera tendrás muchas opciones a la hora de crear.

9- Cocinar es un aprendizaje diario: nadie nació sabiendo cocinar. El mundo culinario es infinito y el aprendizaje es cotidiano. Por eso, si probas una receta y no te sale bien, no te desanimes porque para la próxima sabrás qué hacer y qué no.

10- Cociná con el corazón: es fundamental poner todo tu amor, esmero y alegría en las preparaciones, porque los platos tienen que ser llamativos a la vista y al paladar. La presentación es importante, ya que te incentiva y proporciona satisfacción por lo logrado.

De la Redacción de AIM.