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Caleidoscopio
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El belicismo y la guerra

Algunas tácticas de lucha política y más que política entre poderes enfrentados vienen de muy lejos, están en los consejos sabios de Lao Te, en los apólogos de Chuang Tse, en El Arte de la Guerra de Sun Tsu, también en la sorprendente lucidez del "Arthashastra" de Kautilya, cuatro siglos antes de la era corriente, que advertía que se puede conquistar el mundo si se conoce bien la política.

Y quizá, aunque no lo dice, que se disolverían las ideas de conquista si se disolviera la política.

La claridad de Kautilya, suprema según Max Weber, reaparece en occidente en Maquiavelo, que enjuició severamente al monje florentino Savonarola, gobernante de Florencia, a cuya ejecución en la hoguera asistió, describiéndolo como "profeta desarmado", y condenado por eso al fracaso.

El profeta desarmado
Girolamo de Savonarola se hizo monje por indignación, movido por "la gran miseria del mundo, las iniquidades de los hombres, los estupros, los adulterios, los latrocinios, la idolatría, las blasfemias crueles, pecados por los que el mundo ha caído tan bajo que ya no se halla en él quien obre el bien"; una monserga que calza tanto en 1490 como en 2024.

Enfrentó con argumentos morales al papa Rodrigo Borja, Alejandro VI, un político moderno que usaba la moral cuando era un arma a su favor y la dejaba de lado cuando no le convenía. Y enfrentó a Rodrigo desarmado, como un pobre fraile moralizador que terminó ardiendo en la hoguera en Florencia en 1498 cuando Alejandro se hartó de él.

Su filípica contra los tiranos resume su programa: "Los tiranos son incorregibles porque son orgullosos, porque les gusta la adulación, porque no restituyen las ganancias mal habidas y dan carta blanca a funcionarios".

Así era entonces y así es ahora, aunque les pese a los moralistas, que se empeñan en corregir la política denunciando sus consecuencias y recomendando las buenas prácticas contra ellas.

La muerte del rey de Francia Carlos VIII lo dejó inerme ante los enemigos que se había ganado, sobre todo las grandes familias romanas pero también el pueblo florentino, que quería vivir su vida. El Papa Borgia lo excomulgó y lo condenó por herético, cismático, desobediente y supersticioso. No obstante, en un pequeño barquinazo, la iglesia actual lo beatificó sin admitir contradicción.

Las generaciones de la guerra
Las tácticas y consejos de los estrategas antiguos, están en la ciencia bélica moderna con la denominación de "guerras de cuarta generación".

El nombre proviene de doctrina militar estadounidense y abarca la guerra de guerrillas, la guerra asimétrica, la guerra de baja intensidad, la guerra sucia, el terrorismo de estado, operaciones encubiertas, la llamada "guerra popular" la guerra civil, el terrorismo y el contraterrorismo, la propaganda, la cibernética y la población civil.

Puede no haber enfrentamiento entre ejércitos regulares como los surgidos de la leva forzosa impuesta por la revolución francesa, de la que son un resultado los ejércitos napoleónicos. La lucha puede ser entre un Estado y grupos armados o entre grupos políticos, económicos, religiosos o étnicos.

La guerra actual en Ucrania, que comenzó en 2014 con una "revolución de color", siguió con el bombardeo de la población rusófona del Donbas, y luego con la "operación especial" de Rusia, es un modelo casi puro de guerra de cuarta generación.

No se limita a Ucrania, abarca al mundo entero, es global porque intervienen en ella los factores no militares que señala la doctrina estadounidense, que aparece en un texto de oficiales de marina titulado "El rostro cambiante de la guerra hacia la cuarta generación", publicado hace medio siglo.

Bélico o militar
Una distinción notable en este concepto de la guerra, que ya conocía Sun Tsu, es la distinción entre lo militar y lo bélico.

En los teatros de operaciones actuales se dan operaciones bélicas que no son militares, como las sanciones económicas, que son bélicas porque tienen la intención de doblegar al enemigo, de vencerlo sin disparar balas.

En el teatro de guerra hay operaciones no militares. Hay por otro lado operaciones no bélicas militares, como las fuerzas de mantenimiento de la paz.

El objetivo ruso en la guerra está en el teatro de operaciones de Ucrania, que puede terminar cayendo por agotamiento; pero lo que se discute es el nuevo orden internacional. Para eso es necesaria la seguridad de Rusia, que exige estados tapones entre ella y la Otán.

Estadistas con la mente en blanco y las uñas negras
Es posible que un estallido devastador, con el uso de las armas nucleares estratégicas, termine con todos vencidos. Para evitarlo serían necesarios estadistas, dirigentes políticos de mirada larga y acción prudente. Pero no abundan, los que hay están confundidos, tienen intereses que los maniatan, se aplican a nimiedades, creen poder ganar una guerra nuclear y en todo caso se ven arrastrados por la dinámica de los hechos que ellos pretenden manejar.

El establecimiento estadounidense, los "think tanks" neoconservadores de aquel país, dictan normas políticas y militares que los dirigentes políticos europeos, con un servilismo que no se les conocía pero arrastran desde 1945, repiten al unísono marcando el paso.
De la Redacción de AIM.

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