Yakov Rabkin nació en San Petersburg, hace 80 años; está radicado en Canadá desde 1973; es profesor emérito de la Universidad de Montreal. Judío practicante, presentó hace tiempo en Buenos Aires uno de sus libros: "Contra el Estado de Israel. Historia de la oposición judía al sionismo".
Rabkin planteó la incompatibilidad de la religión judía con la política israelí; sostuvo que la distinción entre “israelidad” y judaísmo se borró de la mente de muchos judíos y se creó una identidad virtual que hace que muchos de ellos, en Montreal, Buenos Aires o Ciudad del Cabo, defiendan un Israel que no es real. Afirma que el sionismo ha instrumentalizado al judaismo con fines políticos.
Unidos o fragmentados
Para Rabkin, catedrático de historia, en Israel hay una sociedad muy fragmentada y compleja, pero la percepción que se tiene afuera es la de un país idealizado, donde todos están unidos.
"Por eso cualquier diálogo sobre Israel se toma de una manera visceral, porque se convirtió en una identidad virtual".
Instó a no confundir el antisionismo, la oposición al Estado de Israel, con antisemitismo, ya que en su opinión es perfectamente legítimo ser judío y estar en contra de la política de un Estado, en este caso el israelí.
Llamó la atención sobre el término “Estado judío”, para él muy incorrecto, peligroso y confuso. "¿O acaso al Vaticano se lo llama el Estado católico?"
Las caras del judaísmo
Para Rabkin el judaísmo tiene muchas caras: hay judíos laicos, religiosos, gente que apoya al Estado de Israel, sionistas, pero también antisionistas y no sionistas.
Si bien dentro del ámbito religioso la gran mayoría son no sionistas, hay un grupo de religiosos sionistas o nacionalistas.
Recordó que después de la guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel tomó Gaza y Cisjordania, este grupo minoritario se transformó en el núcleo duro del sionismo.
"La caricatura racista tradicional del judío con narices largas y barbas, quizás hoy en día es más real en Israel que en cualquier otro lado.
En Israel esta tensión es muy importante porque los laicos mandan a sus hijos al ejército y pueden volver muertos, mientras que los religiosos los mandan a estudiar a escuelas religiosas y seguras"
El sionismo europeo
Recordó que a principios del siglo XX la población judía de Rusia y Polonia era perseguida por el zarismo; pero menos del 1% adhirió a la nueva idea del sionismo de emigrar a Palestina para crear un país propio.
La mayoría emigró a los Estados Unidos, Europa Occidental e incluso a la Argentina, o permanecieron en Rusia y adhirieron a la revolución socialista de 1917, que eliminaría los problemas de discriminación, incluso el antisemitismo.
"Lo que vemos hoy como justificación o legitimación del sionismo nunca fue una idea muy popular dentro de las comunidades judías. Tampoco hay que olvidar que a principios del siglo XX ya había algunos judíos palestinos religiosos antes de los primeros sionistas, que también se opusieron a esta nueva colonización".
A pesar de la frase propagandística "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", que justificaba la colonización sionista de Palestina, "no sólo había árabes, sino también judíos de muy diferente índole”. Estos judíos palestinos previos al sionismo vivían en paz con sus vecinos árabes, ya que no tenían ninguna ambición política, como tampoco la tuvieron los judíos que vinieron a la Argentina o a EE.UU.
Pero mientras los judíos que vivían en Palestina antes de la colonización sionista querían rezar, ganar un poco de dinero y cumplir los preceptos religiosos, los colonos sionistas querían crear una nueva sociedad, un nuevo tipo de hombre judío alejado de los conceptos religiosos de sus abuelos y padres europeos, con proyectos sociales y políticos muy explícitos.
Romper la armonía
Rabkin sostuvo que la colonización sionista lamentablemente confirmó los temores de los judíos palestinos de que se vería perturbada su vecindad con los árabes y también que los sionistas iban a traer una juventud secular, no religiosa, lo que se produjo en parte.
Dijo que desde afuera es fácil apoyar un Israel virtual más que uno real. "Muchos israelíes consideran que la presión de estos grupos de afuera también los obliga a virar a la derecha, al nacionalismo extremo, a no poder encontrar una solución al conflicto. Ellos piensan que muchos sionistas de Estados Unidos están dispuestos a luchar hasta la última gota de sangre, pero hasta la última gota de sangre del soldado israelí"
Limpieza étnica de palestinos
Rabkin se ha pronunciado recientemente contra la "limpieza étnica" que Israel está produciendo en Gaza, que desembocó en una guerra y puede llevar a otra.
Sostuvo que los actos del ejército israelí, "apoyados por la mayoría de los judíos del país, superan en crueldad y brutalidad la violencia que las fuerzas israelíes utilizaron rutinariamente contra los palestinos desde antes de la declaración unilateral de independencia en 1948. El despojo, la deportación y la muerte han sido su trágico destino".
Para él "los dirigentes israelíes ya no se esconden tras discursos diplomáticos y eufemismos. Su plan es claro: crear un Gran Israel goyimfrei (goy, no judío en hebreo, frei, libre en alemán), limpiado de palestinos. Rabkin sostuvo que el plan fue diseñado por sucesivos gobiernos judíos, pero hasta hace poco el miedo a las sanciones internacionales les impidió admitirlo.
"Hoy, el 82% de los israelíes apoya expulsión definitiva de los palestinos. Sin embargo, los constantes esfuerzos estadounidenses e israelíes por sobornar a los países para que acepten a los palestinos exiliados no han dado fruto hasta ahora".
Recuerda que cuando ningún país quiso aceptar judíos, los nazis idearon planes para un genocidio.
"Los entusiastas seguidores del nacionaljudaísmo (dati-leumi en hebreo, para los que la tierra de Israel es esencial para el pacto abrahámico) y sus aliados en otros estratos de la ciudadanía israelí creen que pueden imponer su voluntad a los palestinos".
Denuncia que han deshumanizado y demonizado a los palestinos durante décadas, y esta deshumanización se ha vuelto descarada tras la incursión de Hamás en octubre de 2023.
Insta a los israelíes a acoger a los palestinos que no podrán regresar a sus hogares demolidos, una rehumanización que liberaría los oprimidos y a los opresores del círculo vicioso de la violencia.
Cita un refrán judío: el mayor de todos los héroes es el que torna un enemigo en amigo; pero admite que la mayoría de los israelíes ve en la paz el consuelo de los débiles, a pesar de que en ella reside la verdadera fuerza.
De la Redacción de AIM.
Dejá tu comentario sobre esta nota