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Caleidoscopio
Caleidoscopio

La puerta de toda maravilla

El romance del conde Arnaldos apareció alrededor de 1545 en una colección de romances españoles, tradicionales ya entonces, publicada en Amberes.Está ubicado entre los romances populares porque es anónimo a diferencias de los "prestigiosos" de autor conocido.

¡Quién hubiere tal ventura
sobre las aguas del mar
como tuvo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!

Su tema desconcierta: prodigio, maravilla, magia, mística, fe, Orfeo, ideas de diferente origen y sentido, confundidas por los que informan sobre él sin atreverse a confesar la evidencia: desborda la comprensión crítica habitual.

Didier Jean, profesor de la Universidad de California, cree ver una descripción del poder hipnóptico de la creación lírica y lo relaciona con el mito de Orfeo, al que la mano al final del brazo se le había convertido en lira porque la música era ya parte de él, tan poco consciente como los latidos del corazón o el ritmo de la respiración.

Los efectos de la creación lírica no se revelan sino a los que pueden adentrarse en ella como Orfeo demuestra que es posible.

Luego Jean ofrece otra interpretación: el marinero y su barco son símbolos de la fe religiosa, que calma y organiza el espíritu de los que se adentran en ella. Y finalmente una tercera: un anuncio o adelanto de una experiencia mística y de la aproximación a ella.

Menéndez Pidal dice que el romance "es expresión hiperbólica del poder taumatúrgico de la música", angélico y no diabólico debido "a la atmósfera de inefable serenidad en que se desenvuelve"

Manuel Finá y Fontanals se mantiene en el "sentido místico" diferente del meramente religioso porque ve aparecer en la materia terrestre "un rayo de fulgor célico que la alumbra y transfigura". Sería por eso más esotérico y más personal que misterioso.

Azorín intenta una recreación poética, con más preguntas que respuestas, más moderna que medieval, pero también más ilustrativa de la conmoción que puede causar el maravilloso romance: "el conde Arnaldos ha salido en la mañana de San Juan a dar un paseo por la dorada playa. Ante él se extiende el mar inmenso y azul...El conde ve avanzar una galera. Las velas son blancas, como las redondas nubes que ruedan por el azul; blancas como las suaves espumas de las olas. En el bajel viene un marinero entonando una canción; su voz es llevada por el ligero viento hacia la playa. Es una voz que dice contentamiento, expansión, jovialidad, salud, esperanza ¿Qué cuitas íntimas tiene el conde? ¿Por qué al oir esta voz juvenil y vibrante se queda absorto?. Una honda correlación hay entre la luminosidad de la mañana, el azul del mar, la transparencia de los cielos y esta canción que entona al llegar a la costa quien viene acaso de remotas y extrañas tierras.

­-Por Dios te ruego, marinero, dígasme ora ese cantar- exclama el conde

Y el marinero replica: Yo no digo esa canción sino a quien conmigo va. Nada más. Acá termina el romance. A quien conmigo va. ¿Adónde? ¿Hacia el mar infinito y proceloso? ¿Hacia los países de ensueño y alucinación?

Una estudiante secundaria española, instada por su profesor de literatura a interpretar el romance, conjeturó como es posible cuando la ciencia no nos ha contaminado: "Muchos le dijeron a San Juan el Bautista que hiciera algo para que lloviera. Dicen que Francisco Vázquez Coronado se hincó al lado del mar y oró por lluvia. Ese mismo día, el veinte y cuatro de junio, llovió. Yo piense que la conexión entre el poema y esta historia es que dos milagros fueron hechos. La gente tuvo lluvia y el marinero pudo calmar el mar y ayudó al conde Arnaldos cazar"

El 24 de junio es la fiesta de San Juan Bautista, exactamente a seis meses de la fiesta de San Juan Evangelista. Es decir, uno "ascendente" y otro "descendente". El Bautista dijo: "es preciso que yo mengüe para que él crezca, tal como acontece con el sol, que empieza a crecer al comienzo del invierno y a decrecer al inicio del verano, o que crece del alba al mediodía y decrece del mediodía al ocaso.

Las figuras cristianas dan paso a una interpretación "astronómica" simbólica que permite salir hacia tradiciones diferentes, de mayor radio metafísico.

El hinduísmo, por ejemplo, considera a lo que llama "puertas solsticiales", al comienzo del verano y del invierno, como entradas y salidas del cosmos, con sentido pleno "puertas de maravillas"

Y el primer capítulo del Tao Te King dice: ambas cosas, ser y no ser, tienen el mismo origen, aunque distinto nombre. Su identidad es el misterio. Y en ese misterio se halla la puerta de toda maravilla.

La noche de San Juan era la noche del fuego, el festejo del triunfo de la luz; todos los jóvenes participaban de ella haciendo fogatas, quemando muñecos. Arnaldos era joven y aficionado a la caza.

Pero no había participado de los festejos de San Juan, lo que marca una primera diferencia. En lugar de eso trataba de cebar su halcón, su ave de cetrería, para mantenerlo en forma; para eso había llegado junto al mar por la mañana.

No era místico ni soñador, era un hombre de acción, quizá aventurero y audaz, ajeno a costumbres tradicionales y poco dado a sentimentalismos y especulaciones. Pero sin quererlo su experiencia de caza la abrió las puertas de la maravilla, lo hizo acreedor, dice el poema, a una ventura sin igual.

Supo de pronto que hay cosas que no se explican por la caza, el amor, la música, la ciencia ni nada que podamos aprender. Escuchó una canción que no era música; sintió el poder prodigioso que emanaba de ella y quiso saber. La respuesta fue "yo no digo mi canción sino a quien conmigo va"

El que dio la respuesta era un marinero que iba solo en un barco con velas de seda y tablas de coral, maravilloso como la canción, capaz de dejar en el olvido y en el sinsentido las leyes naturales y las costumbres habituales de todas las cosas. Solo que para asimilar el canto prodigioso era preciso abandonar todo, y ante todo la propia individualidad, para volverse capaz de reconocer en sí la presencia de una potencia sin par, hasta ese momento desconocida.

"El que conmigo va" se debe convertir en mí mismo, ya no debe ser él, ni deportista ni amante ni nada en particular.

Así resulta de la recomendación taoísta "descubre el infinito y piérdete en él. El sonido es la piedra angular de todas las cosas para el saber tradicional y nada lo figura mejor que una canción, pero no profana ni producto del arte sino capaz de expresar la maravilla.

El profesor chileno Santiago Arellano comenta: "El poema es exquisito, misterioso. Eleva las expectativas de los humanos por encima de la vulgar y pedestre realidad. Pero no está su logro sin renuncias, sacrificios ni esfuerzos. Para superar la barrera que separa lo cotidiano de lo misterioso es necesario penetrar en el espacio del prodigio, confiar, entregarse de lleno, romper amarras. "Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va".

Romance del conde Arnaldos
_¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar,
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
la caza iba a cazar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda,
la jarcia de un cendal,
marinero que la manda
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar,
los peces que andan al hondo
arriba los hace andar,
las aves que andan volando
las hace a el mástil posar.
-Galera, la mi galera,
Dios te me guarde de mal
de los peligros del mundo
sobre aguas de la mar
Así habló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
-Por Dios te ruego, marinero,
dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va_

Fiesta de San Juan Romance del conde Arnaldos

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