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Caleidoscopio
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Tormentas en el hemisferio norte de Júpiter.
Tormentas en el hemisferio norte de Júpiter. Crédito: Nasa

¿Qué pasó con Juno en Júpiter?

Júpiter es el planeta más grande del sistema solar y el más viejo. Su masa es un tercio de la necesaria para convertirse en estrella, lo que sin dudas no fue posible en los orígenes. La nave entró en órbita alrededor de Júpiter el 4 de julio de 2016 y ha sobrevivido al bombardeo de la intensa radiación en el mayor de los planetas del sistema solar. Ahora, que está por terminar su misión principal, la Nasa le concedió una prórroga de cuatro años y 42 órbitas más.


Después de la sonda Galileo, que cumplió con éxito su misión, es el turno de la sonda Juno, que la Nasa hizo llegar a de Júpiter el 4 de julio de 2016, después de recorrer el espacio desde la Tierra durante cinco años. En la primera semana de junio de 2021 pasó por Ganímedes, la mayor luna de Júpiter.

Fue lanzada el 5 de agosto de 2011. Es la primera impulsada por energía solar y la primera que orbita de polo a polo un planeta más allá del cinturón de asteroides.

Júpiter tiene un diámetro ecuatorial de 143.000 kilómetros, 12 veces mayor que el de la Tierra. Si bien está envuelto en una densa atmósfera gaseosa de hidrógeno y helio, pero en pequeñas proporciones de ácido sulfhídrico, amoníaco y otros gases, debajo hay una capa de hidrógeno líquido a una presión de cuatro millones de atmósferas y debajo de ésta un núcleo rocoso quizá 15 veces más grande que la Tierra.

La presión atmosférica de la Tierra "pesa" sobre el cuerpo humano a nivel del mar alrededor de un kilo por centímetro cuadrado. Considerando que la piel cubre alrededor de dos metros cuadrados, el peso total de nuestra atmósfera sobre cada ser humano ronda los 20.000 kilogramos. Si pesara sobre nosotros la presión que mantiene líquido el hidrógeno en Júpiter, deberíamos soportar 80 millones de toneladas: quedaríamos aplastados y comprimidos del tamaño de un mosquito.

La atmósfera de Júpiter tiene vientos de 600 kilómetros por hora, que en algunos puntos, como en la colosal tormenta que es la gran mancha roja, donde cabría la Tierra dos veces, superan los 1000 kilómetros por hora.

Esos vientos se extienden a miles de kilómetros hacia el interior de la atmósfera y se deben al calor del interior del planeta, que puede ser de 20.000 grados, y no a la influencia del sol, como en la Tierra.

La gran mancha roja, una tormenta misteriosa que aparece y desaparece periódicamente, se ve como una elipse giratoria de 25.000 kilómetros de largo por 12.000 de ancho, y se conoce desde hace 300 años.

La mancha persiste a través de los siglos, con vientos tremendos que no sufren limitaciones debidas a montañas como en la Tierra y se pueden desatar libremente.

Júpiter tiene un campo magnético enorme, que incluye a todos sus satélites y en parte a Saturno, el otro planeta gigante del sistema solar.

Apretada agenda
Para ser algo que debía realizarse y descartarse hace tres años, la nave espacial Juno de la Nasa tiene una apretada agenda durante su exploración de Júpiter y sus grandes lunas.

La trayectoria altamente elíptica de Juno, inclinada en un ángulo de casi 90 grados con respecto a las órbitas de las lunas de Júpiter, pasa por encima de los polos norte y sur del planeta. En cada órbita, Juno se lanza en picado, y alcanza una velocidad máxima de 209.000 kilómetros por hora en cuanto pasa a unos pocos miles de kilómetros de las nubes de Júpiter.

Un problema inicial con el sistema de propulsión hizo que los gestores de la misión renunciaran a la idea de encender un motor que habría acortado la órbita de 53 días a 14 días. Los científicos tuvieron que ser más pacientes, pero eso se ha convertido en una bendición.

En el calendario original, Juno habría completado su trabajo a principios de 2018. Con las trayectorias más lánguidas de la nave, los investigadores podrán observar cambios en Júpiter y sus alrededores que podrían haberse perdido si la misión hubiera terminado antes.

El New York Times publicó recientemente un articulo en el que explicó que las órbitas adicionales de la misión ampliada también permitirán seguir con la investigación de los misterios que Juno ha revelado, como los anillos de tormentas en los polos norte y sur: ocho tormentas alrededor del polo norte y cinco alrededor del polo sur.

En la mitología
Júpiter, también llamado Jove, de donde proviene "jovial" era el dios principal de la mitología romana, el padre de los dioses y de los hombres. Derivaba en el panteón romano del griego Zeus.

Como divinidad, no ha muerto del todo. Es adorado otra vez, como hace milenios, por grupos que añoran la Roma imperial, por ejemplo el Camino Romano a los Dioses y Nova Roma, que pretenden restaurar la religión de los antiguos romanos.

En la mitología romana, Júpiter, hijo de Saturno y Ops, fue el dios supremo de la tríada capitolina junto a Juno, su hermana y esposa, y su hija Minerva. Juno es justamente el nombre de la sonda enviada a revelar sus secretos, ya que según la mitología, por una cuestión de celos y engaños, Juno se hizo capaz de ver bajo las nubes, para descubrir cualquier cosa que su marido pretendiera ocultarle. Y eso se espera de la sonda Juno: que vea bajo las nubes, al menos más que la anterior sonda, Galileo, que echó una ojeada a no más de 150 kilómetros bajo la superficie.

En la colina capitolina de Roma se alzaba la estatua de Iuppiter Optimus Maximus (Júpiter, el mejor y más grande). De él Cicerón dijo que era "numen praestantissimae mentis, «la presencia sobrecogedora de una mente suprema».

La palabra latina Iuppiter deriva del indoeuropeo dyu, luz, y y piter, padre. Según esta etimología, Júpiter es el padre de la luz.

De dyu también derivan divus (divo, divino) y de allí "Dios", con el sentido original de "ser de luz"

Los romanos, pobres en imaginación y nada dados a la especulación, se limitaron a multiplicar epítetos para Júpiter.

Iuppiter Optimus Maximus (‘el mejor y más grande’); Iuppiter Caelestis (‘celestial’); Iuppiter Fulgur (‘el que empuña el rayo’); Iuppiter Fulgurator (‘del relámpago’); Iuppiter Tonans (‘tonante’); Iuppiter Latarius (‘del Lacio’); Iuppiter Lucetius (‘de la luz’); Iuppiter Pluvius (‘el que envía la lluvia’); Iuppiter Stator (de stare, ‘estar de pie’); Iuppiter Victor (‘victorioso’, como guía de los ejércitos hacia la victoria); Iuppiter Triumphator (‘triunfante’); Iuppiter Invictus (‘invencible’); Iuppiter Imperator (‘comandante supremo’); Iuppiter Terminus o Iuppiter Terminalus (‘defensor de las fronteras’); Iuppiter Praedator (‘expoliador del botín’); Iuppiter Summanus (‘el que envía el trueno nocturno’)

Iuppiter Brixianus (como equivalente del dios local de Brescia en la Galia Cisalpina); Iuppiter Ladicus (como equivalente del dios celtíbero de las montañas y adorado como espíritu del monte Ladicus); Iuppiter Parthinus o Partinus (como fue adorado en las fronteras de Dalmacia y Mesia, asociado quizá a la tribu local conocida como los partenios); Iuppiter Poeninus (como fue adorado en los Alpes, por la zona del Gran San Bernardo, donde tenía un santuario); Iuppiter Solutorius (una versión local adorada en la zona de Castilla, donde fue sincretizado con el dios íbero local Eacus); Iuppiter Taranis (equiparado con el dios celta Taranis); Iuppiter Uxellinus (como fue adorado en Austria, como un dios de las altas montañas).

Juno, hermana, esposa y sonda investigadora
Juno tiene el tamaño de una cancha de básquet. “Básicamente, hemos diseñado y construido un tanque blindado”, dijo Scott J. Bolton, del Southwest Research Institute de San Antonio, que es el investigador principal de la misión. “Y ha funcionado”.

Como hijo Juno según la mitología con Júpiter, la sonda también ve bajo las nubes. Los datos que proporciona Juno ayudarán a conocer mejor los primeros momentos del sistema solar, considerando que Júpiter es el planeta más antiguo.

Júpiter contiene muchos de los mismos gases ligeros de los que está hecho el astro, hidrógeno y helio. Por eso debió formarse mientras había muchos de esos gases ligeros alrededor, cuando el sistema solar era joven.

Juno costó 1.300 millones de dólares. Su cuerpo principal mide 3,5 metros de alto y de diámetro, mientras que el peso total es de 3.625 kilos.

Juno investiga la existencia de un núcleo planetario sólido, examina el intenso campo magnético de Júpiter, mide la cantidad de agua y amoniaco en la atmósfera profunda y observa las auroras del planeta.

Además, identificará cuánta agua tiene la atmósfera de Júpiter, lo que ayudará a determinar qué teoría sobre la formación del planeta es la correcta o si es necesario elaborar otras nuevas.
De la Redacción de AIM.

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