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Caleidoscopio
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Sabiduría y tradición

La tradición es aquella sabiduría común a todas las culturas del mundo antes del desarrollo anómalo de la europea desde el Renacimiento. El esoterismo no es la fantasía sin contenido que concibe el común de la gente de estos tiempos; es el conocimiento que no es posible transmitir a todos mientras no estén en disposición de asimilarlo y por eso se reserva a los que sí están en condiciones. La distinción no tiene relación preferente con el ocultismo, ya estaba en la obra de Aristóteles.

Un profesor universitario de matemática superior, una ciencia moderna que es temible esoterismo para la mayoría, aconsejaba el desestimiento a los alumnos que no veía capaces. Estos jóvenes, que se esforzaban mucho para conseguir muy poco, sentían estar frente a un saber que no era para ellos.

Lo esotérico es la idea que el símbolo expresa. La sabiduría no puede expresarse tal como es al hombre actual, que está estorbado por múltiples impedimentos que proceden de la civilización moderna que lo ha moldeado, que lo inquieta y molesta pero que es lo único que supone conocer y de lo que al fin espera subsistencia y protección.

Aquello a lo que el símbolo apunta, lo simbolizado, es lo que somos aunque no nos conozcamos. El símbolo es en parte una construcción histórica, pero solamente desde las bases materiales que le sirven de soporte, porque no se deja encerrar en categorías temporales.

La historia y la verdad
El símbolo es la representación sensible de la idea, un vehículo que conduce hacia ella. Así es en estos tiempos, en otros será necesario introducir modificaciones en los aspectos materiales, pero no en la idea intemporal a que apuntan. Como dijo el médico y musicólogo alemán Jean Klein hace décadas: la verdad no está en la historia, la historia está en la verdad.

Un estudioso argentino Federico González, autoridad en el simbolismo,. nacido en Buenos Aires y muerto hace algunos años en Barcelona, donde vivía, dejó un estudio circunstanciado de los símbolos aborígenes de Abya Yala, nuestra América.

Según González, las cosmogonías de los indígenas americanos, a pesar del genocidio y la sumisión de mas de cinco siglos, siguen vivas hoy.

Sus símbolos y mitos esperan ser vivificados por el conocimiento para que expresen todo su potencial. González agrega que muchos millones de personas en toda Abya Yala los invocan con sus ritos tradicionales y bajo formas religiosas teñidas de folclore, con el que los modernos suelen confundir a la tradición.

Según el célebre cazador de nazis Simón Wiesentahl, cuando Colón tocó tierra de Abya Yala el 12 de octubre de 1492 creía que los hombres que encontraría pertenecerían a las tribus perdidas de Israel, las que se quedaron en Babilonia cuando Ciro derrotó a los babilonios y permitió a los judíos regresar a su tierra, de la que habían sido deportados siete décadas antes por Nabucodonosor.

Por eso el primero que bajó a tierra en las Antillas, a la isla de Guanahani, habría sido un judío de los muchos que habían embarcado en las carabelas el 2 de agosto, un día antes de la fecha límite en que los judíos debían abandonar España por orden de los reyes católicos.

Luego, los sacerdotes de Moctezuma que dialogaron con franciscanos que llegaron a México, mostraron a los frailes conocer la religión que traían de Europa, o al menos eso creyeron los cristianos.

Por eso volvieron a la idea de Colón y entendieron que los indígenas habían sido adoctrinados en algún tiempo anterior por judíos. Esas presunciones de los frailes se basaban en que mitos y símbolos eran similares aunque expresados de modo diferente.

En realidad la similitud que los ritos y símbolos cristianos tienen con las tradiciones precolombinas no se debe a ningún adoctrinamiento por judíos de las 10 tribus perdidas, sino a la unidad tradicional de todos los pueblos o a los arquetipos que operan de la misma forma en las mentes humanas de todos los tiempos.

El Génesis guaraní
El antropólogo paraguayo León Cadogan publicó en 1965 "La Literatura de los Guaraníes", que contiene un relato del Génesis guaraní. Las semejanzas y diferencias entre este relato y los del zoroastrismo persa, un milenio anterior, o con los relatos mesopotámicos y egipcios, puede servir como ejercicio para los que quieran hacerlo.

El verdadero Padre Ñamandú, el primero, de una pequeña porción de su divinidad de la sabiduría contenida en su propia divinidad y en virtud de su sabiduría creadora, hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina.

Habiéndose erguido de la sabiduría contenida en su propia divinidad y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el origen del lenguaje humano.

De la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano e hizo que formara parte de su propia divinidad.

Antes de existir en la tierra en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas creó aquello que sería el fundamento del lenguaje humano e hizo el verdadero Primer Padre Ñamandú que formara parte de su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora concibió el origen del Amor.

Habiendo creado el lenguaje humano, habiendo creado una pequeña porción de Amor de la sabiduría contenida en su propia divinidad y en virtud de su sabiduría creadora, el origen de un solo himno sagrado creó en su soledad.

Antes de existir la tierra en medio de las tinieblas originarias, antes de conocerse las cosas, creó en su soledad el origen de un himno sagrado.
De la Redacción de AIM.

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