Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido

El clima hoy en:

-

- -

El dólar hoy: (BCRA)

$ / $

Caleidoscopio
Caleidoscopio

Soberanía también es defender la memoria: el retroceso que propone Milei

El Gobierno de Javier Milei volvió a denominar “Día de la Raza” al 12 de octubre, en reemplazo del “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. La decisión representa un retroceso en el reconocimiento de los pueblos originarios y recupera una mirada sobre la conquista que el Estado argentino había decidido dejar atrás.


No se trata de un simple cambio de nombre. En 2010, el Gobierno nacional había reemplazado “Día de la Raza” por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” para poner el eje en el reconocimiento de los pueblos originarios y en la diversidad cultural que forma parte de la identidad argentina.

Milei decidió volver atrás y recuperar una denominación asociada a una concepción histórica que durante décadas presentó la llegada europea a América como un acontecimiento civilizatorio, mientras relegaba a los pueblos que ya habitaban el continente.

La Argentina no necesita renegar de su herencia europea. Pero tampoco necesita aceptar que su historia sea contada exclusivamente desde la perspectiva de quienes conquistaron estas tierras. Antes de 1492 existían pueblos, culturas, lenguas y sociedades con una historia propia. La conquista también significó sometimiento, despojo y destrucción cultural. Todo eso forma parte de nuestra historia y no puede ser borrado detrás de una denominación.

La soberanía también es cultural

La soberanía no se limita al territorio. También significa tener capacidad para decidir sobre los recursos, la política exterior, la cultura y la memoria colectiva.
En ese sentido, el regreso del “Día de la Raza” se suma a una concepción de gobierno que ha hecho del alineamiento con las grandes potencias occidentales uno de sus principales ejes. Argentina puede y debe relacionarse con todos los países, pero una política verdaderamente soberana no puede confundir los intereses de las potencias con los intereses nacionales.

La cuestión de Malvinas también dejó una imagen difícil de ignorar. Después del partido entre Argentina e Inglaterra, jugadores de la Selección exhibieron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Frente a la polémica, Milei utilizó la expresión “termos mononeuronales” para referirse a quienes sostenían determinadas posiciones sobre el episodio.

Malvinas no es una ocurrencia ni una consigna partidaria. Es una causa nacional reconocida por la Constitución y sostenida por generaciones de argentinos. Ridiculizar a quienes reivindican esa soberanía resulta incompatible con la defensa de una identidad nacional fuerte.
Por eso, el regreso del “Día de la Raza” debe ser entendido como una decisión política y cultural. No es una cuestión administrativa ni una modificación inocente del calendario.

El Gobierno eligió recuperar una denominación que había sido reemplazada precisamente porque ya no expresaba la mirada que el Estado argentino pretendía construir sobre su propia historia.

Una Argentina soberana no necesita aislarse del mundo, pero tampoco necesita admirar a las potencias para definir su lugar. Puede reconocer su herencia europea y, al mismo tiempo, reivindicar sus raíces latinoamericanas. Puede comerciar con el mundo y defender sus recursos. Puede dialogar con el Reino Unido y sostener el reclamo por Malvinas.

Y puede, sobre todo, contar su propia historia sin pedir autorización.
Volver al “Día de la Raza” no recupera ninguna grandeza perdida. Recupera una mirada que la Argentina ya había decidido superar. Una mirada que pone en el centro al conquistador y deja en segundo plano a quienes estaban aquí antes.

Defender la soberanía también es defender nuestra memoria. Y frente a este retroceso, no hay nada que relativizar: la Argentina no necesita volver a mirar su historia con los ojos de quienes la conquistaron.

De la Redacción de AIM.

12 de octubre

Dejá tu comentario sobre esta nota

Artículos Relacionados

Teclas de acceso