Tras el ajuste aplicado a comienzos de agosto, el mercado sigue de cerca la evolución del petróleo y la política impositiva del Gobierno. Qué esperan las petroleras y los analistas.
El precio de los combustibles volvió a ubicarse en el centro de la escena luego de que el Gobierno nacional dispusiera un incremento parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que comenzó a regir en agosto. La medida impactó en los surtidores, aunque el Ejecutivo postergó para septiembre la aplicación del remanente del ajuste impositivo.
Con este escenario, la expectativa del sector es que los precios se mantengan relativamente estables durante las próximas semanas, salvo que se produzca un cambio significativo en alguna de las variables que determinan el valor final de las naftas y el gasoil.
Entre los factores que seguirán de cerca las empresas figuran:
La evolución del precio internacional del petróleo.
El tipo de cambio.
La actualización de los impuestos nacionales.
La política comercial de las principales petroleras.
En paralelo, el conflicto geopolítico en Medio Oriente volvió a generar presión sobre la cotización internacional del crudo, un factor que podría trasladarse a los combustibles si la tendencia alcista se consolida.
No obstante, desde el Gobierno mantienen la expectativa de que los combustibles no registren incrementos significativos en el corto plazo e incluso sostienen que, si continúan bajando algunos costos internacionales, podrían darse condiciones para una desaceleración de los precios hacia los próximos meses.
Mientras tanto, las estaciones de servicio continúan operando con los valores actualizados de agosto y el mercado permanecerá atento a cualquier definición oficial sobre impuestos o nuevos movimientos de las petroleras, especialmente de cara a septiembre, cuando vence la prórroga del resto del ajuste impositivo.