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Criptomonedas, “el oro” digital del siglo XXI

Por estos días la cotización del Bitcoin es la noticia que ha comenzado a trascender de las portadas de sitios especializados en economía a los de información general. La valorización y especulación en torno a este instrumento ha comenzado a genera preguntas en cómo podría afectar la economía cotidiana. En diálogo con AIM, el docente e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, Mauricio Bach, brindó conceptos básicos para entender este nuevo actor de la actual etapa del capitalismo financiero.

El profesor integrante de la cátedra “Proyecto de Inversión” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner), Mauricio Bach en entrevista con esta Agencia, brindó un panorama para comenzar a entender cómo funcionan las criptomonedas.

–¿Cuál es la definición de una “criptomoneda”?
–Las criptomotomonedas son monedas virtuales que pueden ser intercambiadas y operadas como cualquier otra divisa tradicional. Es decir, una moneda digital, sin soporte físico, que se sirve de una criptografía para controlar y gestionar de forma segura las transacciones entre usuarios. Como se señaló anteriormente no es una divisa física pero se puede almacenar en dispositivos como discos duros o en la nube; y su creación está basada por una criptografía única. Actualmente no dependen de ningún organismo ni Gobierno que se encargue de generar este tipo de moneda, aunque China está trabajando en esta alternativa.
En la actualidad existen más de existen más de 7.100 monedas virtuales en todo el mundo y la cantidad sigue subiendo. La más conocida de ellas es el Bitcoin que fue creada en el año 2009, pero existen otras como el Ethereum, el Ripple, el Litecoin y el Dash entre las principales. Es importante notar que las criptomonedas no tienen curso legal. Es decir, una moneda actual es generalmente provista por estados nacionales que declaran su circulación forzosa dentro del territorio. En este sentido, las criptomonedas serían más parecidas al oro, porque no son emitidas por estados nacionales. En Argentina, por ejemplo la única moneda de curso legal es la que emite el Banco Central.


–¿Cuáles son sus características básicas de funcionamiento que las diferencian de otros instrumentos de pago o comercialización?
–En primer término podemos identificar diferentes tipos de instrumentos de pago que se utilizan para comercializar bienes y servicios por ejemplo dinero fiduciario que es aquel dinero emitido por un determinado gobierno y al que se le otorga reconocimiento legal como medio de pago de bienes y servicios, así como para el pago de toda clase de impuestos. Dentro del dinero fiduciario nos encontramos efectivo circulante y el dinero digital, este último es registrado electrónicamente en las cuentas que los usuarios disponen en las entidades bancarias, por ejemplo transferencias bancarias, tarjeta de débito, tarjeta de crédito o QR .

Si comparamos el Dinero Fiduciario y la Criptomoneda se puede establecer algunas diferencias

Identificación del usuario
Dinero en efectivo: no es posible establecer una identificación
Dinero Digital : es posible establecer la identificación del titular y en caso se realice la transacción, del usuario beneficiado.
Criptomonedas: no todas permiten establecer la identificación del usuario, debido a que algunas protegen la identidad de los usuarios, permitiendo acceder a ella sin validación de datos.
Registro de la transacción
Dinero en efectivo: no es posible establece un registro de las transacciones.
Dinero Digital : permite conocer el flujo del dinero.
Criptomonedas: a través del blockchain (1) permite conocer su trazabilidad.
Acceso a la información de las transacciones
Dinero en efectivo: no se puede tener información a esta información por no existir en sí mismo un registro de las manos por las cuales ha pasado.
Dinero Digital : esta información se encuentra restringida pudiendo acceder a la información sólo el titular de la cuenta, el propio banco que mantiene el registro y, en caso de levantamiento de secreto bancario, el Estado.
Criptomonedas: al ser el blockchain un registro público, se puede tener acceso a toda la trazabilidad de cada criptomoneda generada por el sistema.
Respaldo
Dinero en efectivo: se encuentra respaldados por el Banco Central del respectivo Estado que lo emite
Dinero Digital : igual al anterior.
Criptomonedas: no se encuentra respaldado en ningún Estado, institución, empresa u organismo
Emisión
Dinero en efectivo: Centralizada
Dinero Digital : Puede ser centralizada o descentralizada (por la intervención de los bancos)
Criptomonedas: Descentralizada y sin una autoridad central
(1) Blockchain o cadena de bloques es un libro digital compartido distribuido e inmutable que tiene la capacidad de registrar transacciones de una criptomoneda o cualquier tipo de valor, dinero, o votos. Las transacciones realizadas forman agrupaciones conocidas como "bloques", que a su vez se codifican y se vinculan unos a otros las cuales no pueden modificarse retroactivamente sin alterar todos los bloques subsiguientes, de hecho, los nuevos bloques son validados por pares en la red, otorgando credibilidad y evitando actividades maliciosas. Estas transacciones están basadas en la confiabilidad de pruebas criptográficas proveídas por la misma red de participantes. La información registrada en la cadena de bloques se almacena en millones de ordenadores. (Pachecho Jiménez, 2019)

– ¿En dónde reside su respaldo mediante el cual adquieren un valor para el cambio?
– Hay que tener en cuenta que los activos monetarios tienen valor por razones diferentes al resto de los activos (como las acciones de las empresas). Las acciones de las empresas suelen vincular su valor al flujo de fondos esperado. Las monedas digitales no tienen flujo de fondos futuro. Su valor reside en sus características de oferta (emisión restringida, anónimas y con control descentralizado) y en la expectativa que vayan a servir como medio de pago o reserva de valor en el futuro. Esto último, es decir, la razón de su demanda, depende, a su vez, de las expectativas de actores influyentes del mercado (como Elon Musk, de Tesla) o reguladores (como Janet Yellen, de la FED).
La criptomoneda en sí misma, no tiene un valor intrínseco como lo tuvieron en su momento las monedas de oro o plata, y tampoco cuentan con un valor extrínseco, como el valor asignado a las monedas fiduciarias respaldadas por un gobierno.
Por lo tanto, considerar definirlo como una “representación de valor” podría no ser acertado, ya que en sí mismo no representa un valor. Por ejemplo, no se puede decir que 1 bitcoin vale o representa 1 bitcoin, como sí se puede decir que una moneda de 10 pesos, vale o representa 10 pesos, esta última no es necesario compararlo con otra divisa o con otro tipo de valor, ya que se identifica 10 pesos como una cantidad determinada de valor con el cual se podrá hacer diferentes transacciones según este valor acuñado; esto mismo sucede con 1 dólar, 1 Euro o con cualquier tipo de dinero fiduciario.

Esto ocurre también con el Dinero Digital (Electrónico), donde por ejemplo los dígitos 1.000 en nuestra cuenta de ahorros en pesos, dirá que aquellos dígitos representan exactamente 1.000 pesos.

Sin embargo, para conocer, por ejemplo, el valor de 1 Bitcoin, o 1.000 Bitcoin es necesario compararlo con una Moneda Fiduciaria, que por lo general es el dólar de EEUU; ello impide que las criptomonedas sean consideradas una unidad de cuenta. Frente a esta reflexión, es preferible señalar que las criptomonedas ambicionan ser elementos digitales de valor propio, más no son un elemento que represente valor en sí mismo, por ello se ha optado en distanciar de las definiciones que se considera a las criptomonedas una “representación de valor” y acercase a aquellas definiciones que establecen que el valor de la criptomoneda es “atribuido” por los propios usuarios, ya que al no tener un respaldo en dinero de curso legal, el monto por el cual será entregado a cambio de un bien o el pago de un servicio, será el de un “precio de intercambio” similar a entregar una mercancía (por ejemplo, un reloj) a cambio de un viaje en un taxi; el precio del reloj podrá estar en la tienda alrededor de los 500 pesos, pero, para efectos del viaje en taxi, entre el viajero y el taxista se establece un “precio de intercambio” (viaje por reloj) de 100 pesos. Se puede hablar que se trata de un trueque, pero a nivel digital. Del mismo modo, si una criptomoneda es utilizada como un instrumento de inversión, el valor que se le atribuya estará dado por la especulación (oferta y demanda).

–¿Qué futuro se advierte para este tipo de instrumentos, podría llegar a la economía cotidiana o es por ahora un mecanismo para otro tipo de jugadores u operadores financieros?
– En la actualidad muchas criptomonedas no son destinadas al intercambio de bienes y servicios, tal y como fueron concebidas inicialmente, sino que, son tomados como un instrumento de inversión financiera, aunque de mucho riesgo por su alta volatilidad. Cuando fue creado, en enero del 2009, el bitcoin valía menos de un dólar, en 2017 casi llegó a los 20.000 dólares, al año siguiente se desplomó hasta los 3.200 dólares, en 2019 saltó otra vez a los 13.800 dóleres, en 2020 nuevamente tuvo otro pico histórico llegando a valer casi 40.000 dólares. Por estos días el valor está por encima de los 50.000 dólares.

Respecto a ello diversos economistas consideran que las criptomonedas, particularmente el bitcoin es una burbuja financiera, ya que se trata de un mercado que no tiene regulación y es aprovechado especuladores que buscan quedarse con el dinero de inversores minoritarios.

Por su parte el premio nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho que el bitcoin "debe ser ilegalizado" porque está hecho para evadir regulaciones y "no sirve ninguna función social útil".

Igualmente resulta pertinente señalar que en la actualidad existe un aumento paulatino de nuevas criptomonedas, principalmente por la aparición de nuevos emisores y la apertura de nuevas plataformas de internet que permiten el intercambio de estos instrumentos.

Gracias al avance del internet, se abrieron puertas para la conexión tecnológica de los mercados globales donde se observa una redefinición de los negocios por parte de las empresas en el área de la tecnología y una puesta a disposición de los usuarios, de todo tipo de bienes y servicios con hacer “click” desde sus ordenadores o dispositivos móviles lo que hace pensar que este instrumento va a ser muy utilizado en el futuro para el intercambio de bienes y servicios.

Por este motivo el futuro del Bitcoin parece prometedor porque la tecnología ha facilitado a personas y comercios la posibilidad de incrementar los intercambios de esta moneda en las distintas plataformas de pagos. Ello se ve reflejado en el aumento en la cantidad de negocios que aceptan bitcoin. CoinMap.org, página que muestra el mapa de los negocios que aceptan Bitcoin a nivel mundial, e informa que en diciembre de 2020 había cerca de 19.000 negocios de diversos tipos y repartidos en todo el mundo aceptaban bitcoins como modalidad de pago.

Igualmente resulta oportuno señalar que lo que originalmente se pensó como un medio de pago descentralizado, hoy parece ser que su función principal podría asociarse a reserva de valor. Sobre todo en países emergentes como el nuestro donde su moneda suele tener una alta volatilidad.

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