Con una reducción del volumen de operaciones, que cayó casi a la mitad respecto del martes, con 389,7 millones de dólares en el segmento de contado, el dólar mayorista retomó la suba y avanzó 5,50 pesos o 0,4 por ciento, a 1.483 pesos, para volver al nivel del 8 de julio.
“En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió 5 pesos, muy por encima de la caída de 13,50 pesos registrada en idéntico lapso de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio. En el mes el dólar gana solo un peso, mientras que en 2026 la suba es de 28 pesos o 1,9 por ciento.
El Bcra fijó el techo del régimen cambiario en los 1.833,77 pesos, por lo tanto el dólar mayorista quedó a 350,77 pesos o 23,7 por ciento de la banda superior del régimen de flotación.
El dólar al público subió cinco pesos o 0,3 por ciento, a 1.505 pesos para la venta en el Banco Nación. El Bcra informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió 1.502,35 pesos para la venta y 1.451,15 pesos para la compra.
El dólar blue ganó diez pesos o 0,7 por ciento este miércoles, a 1.555 pesos para la venta un récord nominal, por encima de los 1.550 pesos del 22 de octubre del año pasado. En 2026 el precio del billete informal aumentó 25 pesos o 1,6 por ciento, aún muy lejos de la inflación acumulada, del orden del 18 por ciento en el período.
La divisa en esta plaza informal es tomada por las agencias de cambio a sus clientes a 1.535 pesos, esto es 85 pesos o 5,9 por ciento más que los 1.450 pesos que pagan los bancos, brecha que justifica liquidar billetes atesorados en este segmento.
“Dentro de una operatoria aún más expandida, y con un canje de la Lelink D31L6 que tuvo buena aceptación, el dólar mayorista continúa más estabilizado en torno a los 1.480 pesos. Que se extienda la calma cambiaria resulta positivo en vista a que las mejoras económicas puedan irse percibiendo más en la calle, con un mayor dinamismo del crédito privado como el próximo desafío”, consideró Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
La jornada tiene como gran protagonista al upgrade de Moody’s, que elevó la nota soberana a B3 y dejó a las tres grandes calificadoras alineadas por primera vez en años.
“Con Moody?s sumándose ahora a Fitch y S&P, Argentina se alejó aún más de la categoría de deuda en dificultades y profundizó el proceso de normalización crediticia. La mejora debería respaldar ingresos adicionales de capital, especialmente por parte de inversores cuyos mandatos se vuelven menos restrictivos una vez que más de una calificadora importante ubica al soberano dentro de la categoría B”, indicó un informe de Federico Fillipini y Javier Casabal, analistas de Adcap Grupo financiero.
“La mejora también fortalece el escenario para que el Gobierno reconsidere un regreso a los mercados internacionales de deuda. Sin embargo, seguimos esperando que las autoridades prioricen en el corto plazo fuentes de financiamiento de menor costo, entre ellas el financiamiento multilateral, los préstamos garantizados, las estructuras de Repo y las emisiones en dólares en el mercado local”, añadieron los analistas de Adcap.
“Para lo que resta del año, es probable que el Gobierno opte por seguir construyendo la curva local con el AO29, que tiene un programa de hasta 2.000 millones de dólares y ya colocó 649 millones de dólares en su primera licitación, complementar con multilaterales y postergar la emisión global. La otra posibilidad es una emisión global de referencia, quizás un bono a 10 años, como señal al mercado de que Argentina recuperó el acceso pleno al financiamiento voluntario. Eso tendría un efecto de compresión adicional sobre toda la curva”, evaluó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
En otro orden, el Gobierno presentó el proyecto para ampliar la Ley de Inocencia Fiscal y fomentar el ingreso de los llamados “dólares del colchón” al sistema formal. La iniciativa procura ampliar el régimen simplificado, flexibilizar los controles de Arca y permitir corregir diferencias antes de perder los beneficios fiscales.