Con la llegada de las bajas temperaturas, el consumo eléctrico en los hogares aumenta considerablemente. La calefacción, el agua caliente y algunos electrodomésticos de uso cotidiano elevan la demanda de energía y pueden reflejarse en facturas más altas durante los meses de invierno.
Según pudo saber AIM, los principales organismos especializados en eficiencia energética coinciden en que algunos equipos pueden duplicar o incluso triplicar el consumo habitual si se utilizan durante varias horas al día.
Los equipos que más electricidad consumen
Aunque la heladera permanece encendida las 24 horas, durante el invierno los aparatos destinados a generar calor son los que más energía demandan en poco tiempo.
Entre los principales consumidores se encuentran:
Caloventor: alrededor de 2.000 watts (2 kWh por hora de uso).
Radiador eléctrico: cerca de 1.500 watts.
Estufa eléctrica de cuarzo o halógena: aproximadamente 1.500 watts.
Pava eléctrica: unos 2.000 watts, aunque se utiliza durante pocos minutos.
Secador de cabello: alrededor de 2.000 watts.
Horno eléctrico: entre 1.500 y 2.450 watts, según el modelo.
Plancha: cerca de 1.500 watts.
El caloventor, uno de los más "caros"
Los especialistas advierten que el caloventor es uno de los equipos que más impacta en la factura eléctrica.
Un aparato de 2.000 watts consume aproximadamente 2 kWh por cada hora de funcionamiento. Si permanece encendido durante cinco horas diarias, su consumo mensual puede superar ampliamente los 300 kWh, dependiendo del uso.
La heladera también pesa en el consumo
Aunque su potencia es mucho menor que la de un calefactor eléctrico, la heladera representa una parte importante del consumo anual porque funciona de manera permanente.
Los modelos más modernos con tecnología inverter son considerablemente más eficientes que los equipos antiguos y permiten reducir el gasto eléctrico.
Cómo ahorrar energía durante el invierno
Los organismos de eficiencia energética recomiendan incorporar algunos hábitos que ayudan a disminuir el consumo sin resignar confort:
Mantener la calefacción solo en los ambientes utilizados.
Evitar dejar encendidos caloventores o estufas cuando no hay personas en la habitación.
Aprovechar la luz solar durante el día y cerrar cortinas por la noche para conservar el calor.
Elegir electrodomésticos con mejor etiqueta de eficiencia energética al momento de reemplazarlos.
Evitar abrir el horno innecesariamente durante la cocción para no perder calor.
Hervir únicamente la cantidad de agua necesaria en la pava eléctrica.
Desenchufar equipos que permanecen en modo "stand by" cuando no se utilizan por períodos prolongados.
La eficiencia también depende del uso
Desde el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre) recuerdan que el consumo de un electrodoméstico no depende únicamente de su potencia, sino también del tiempo que permanece en funcionamiento. Por eso, un equipo de alta potencia utilizado durante pocos minutos puede consumir menos energía que otro de menor potencia encendido durante varias horas.
En un contexto de bajas temperaturas y mayor demanda energética, adoptar hábitos de consumo eficiente puede marcar una diferencia tanto en el uso responsable de la electricidad como en el monto final de la factura.