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La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles récord y ya supera los picos de la crisis de 2001

El endeudamiento y la mora de familias y empresas en la Argentina llegaron a niveles inéditos en las últimas dos décadas, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), elaborado en base a los "Informes sobre Bancos" del Banco Central (Bcra) y al procesamiento propio de la Central de Deudores (Cendeu). El trabajo advierte que la irregularidad crediticia no dejó de crecer desde noviembre de 2024 y que, en el caso de los hogares, ya perforó los registros históricos de la pandemia y de la crisis de 2001.

Una mora que no para de crecer
Según el informe, con el último dato disponible a mayo de 2026, la morosidad con entidades financieras —principalmente bancos— alcanzó 7,6 por ciento, un máximo que supera los registros de las últimas dos décadas. A partir de noviembre de 2024, tanto el sistema general como los segmentos de familias y empresas comenzaron a mostrar aumentos ininterrumpidos: 19 meses consecutivos de subas, que llevaron el indicador de 1,5 a 7,6 por ciento.

Al desagregar por segmentos, la irregularidad en las empresas trepó de 0,7 a 3,0 por ciento entre octubre de 2024 y mayo de 2026, mientras que en las familias escaló de 2,5 a 12,3 por ciento en el mismo período.

El drama de las familias: préstamos personales y tarjetas
El deterioro en el pago de créditos de los hogares se concentró en préstamos personales y tarjetas de crédito, que en conjunto explicaron 73 por ciento del saldo irregular total a abril de 2026. La mora de los préstamos personales saltó de 3,3 a 14,9 por ciento entre octubre de 2024 y abril de 2026, mientras que la de las tarjetas pasó de 1,6 a 12,5 por ciento en el mismo lapso. Al cierre de abril, la cartera en mora de los préstamos personales alcanzaba 3,2 billones de pesos y la de tarjetas, 2,8 billones.

Billeteras virtuales: el peor registro de la historia
El informe remarca que, al incorporar a los proveedores no financieros de crédito —billeteras virtuales y fintech—, el panorama es todavía más alarmante. La mora de las familias con estas entidades pasó de 7,3 por ciento en noviembre de 2024 a 29,6 por ciento en mayo de 2026, superando el récord histórico de mayo de 2020, cuando la pandemia había llevado el ratio a 27,1 por ciento. Contemplando tanto bancos como billeteras virtuales, la morosidad total del sistema financiero rondaría 15,5 por ciento en mayo de 2026, mientras que la irregularidad exclusiva con bancos ya alcanzó los niveles más altos desde la crisis de 2001, cuando había tocado un pico de 32,7 por ciento en septiembre de 2003.

Cepa remarcó que "la sintonía entre ambos fenómenos es total", dado que el coeficiente de correlación entre la irregularidad crediticia de las familias en bancos y en billeteras virtuales alcanza 0,993 entre diciembre de 2023 y febrero de 2026.

Casi 6 millones de deudores morosos
Según la Cendeu, en mayo de 2026 la cantidad total de deudores con bancos y con billeteras virtuales llegó a 20,9 millones, de los cuales 5,8 millones están en situación de mora. Los morosos se concentran fundamentalmente en las billeteras virtuales, que explican por sí solas 3,4 millones de casos, mientras que los deudores exclusivamente bancarios en mora suman 1,3 millones y quienes tienen deudas irregulares con ambos tipos de entidades alcanzan 1,1 millones. En comparación con febrero de 2024, la cantidad de deudores morosos totales casi se duplicó (+76 por ciento).

Entre Ríos, entre las provincias con menor morosidad
El mapa federal elaborado por Cepa muestra que las provincias con las tasas de morosidad más elevadas se concentran en la región de Cuyo y el NOA: La Rioja lidera el ranking con 22,8 por ciento de morosidad total, seguida por San Luis (20,1 por ciento) y Catamarca (20 por ciento). En el otro extremo, Entre Ríos se ubica entre las jurisdicciones con menores niveles de irregularidad, con 12,6 por ciento de morosidad total —8,5 por ciento con bancos y 26,2 por ciento con billeteras virtuales—, afectando a 25,7 por ciento de los deudores entrerrianos. Las provincias con mejor desempeño son La Pampa (9,1 por ciento), la Ciudad de Buenos Aires (10,1 por ciento) y Santa Fe (12,4 por ciento).

Los jóvenes, los más golpeados
El informe destaca que casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años están en situación de mora (38,4 por ciento). En la franja de hasta 24 años, la morosidad es aún más dramática: 4 de cada 10 créditos otorgados por bancos y billeteras son morosos (40,9 por ciento), en su gran mayoría contraídos con billeteras virtuales, lo que evidencia la tendencia de los sectores más jóvenes a endeudarse a través de canales digitales.

Seis entidades concentran más de la mitad de los créditos irregulares
Apenas seis entidades, entre bancos y proveedores no financieros, concentran 53,6 por ciento de los préstamos irregulares de familias de todo el sistema, equivalente a 7,6 billones de pesos. Encabezan el ranking Banco Galicia (11,5 por ciento del stock irregular total), el Banco Nación (10,3 por ciento), Banco Santander (9,8 por ciento) y Tarjeta Naranja (8,6 por ciento). Al mirar solo el sistema bancario, la concentración es todavía mayor y hay fuerte dispersión en los ratios: entidades como Carrefour Banco (52,7 por ciento), Ualá (24,6 por ciento) o Banco Columbia (24,1 por ciento) muestran niveles de irregularidad que superan el 20 por ciento, mientras que el Banco Nación (7,9 por ciento), el Banco Ciudad (6,6 por ciento) y el Banco de Santa Fe (7,1 por ciento) se ubican muy por debajo del promedio.

La construcción, el sector empresario más golpeado
En el segmento corporativo, la construcción registra los niveles más altos de morosidad, con 6,6 por ciento en bancos y 7 por ciento en el total del sector financiero. Le siguen alojamiento y servicios de comida (6,9 por ciento en el total del sistema), actividades administrativas (5,5 por ciento) y comercio al por mayor y al por menor (5,1 por ciento), este último el rubro con mayor peso relativo dentro de la cartera total de crédito a empresas.

El cruce con el discurso oficial
El informe dedica un capítulo a contrastar el diagnóstico del Gobierno nacional con los datos relevados. Según Cepa, en enero de 2026 el Gobierno había proyectado que la morosidad tocaría un techo en el primer trimestre del año, en el marco de un programa que el propio Bcra llegó a denominar "fase de remonetización". Sin embargo, la demanda de dinero cayó durante ese trimestre y el organismo monetario proyectó que la tendencia continuaría en el segundo.

El presidente del Bcra, Santiago Bausili, había atribuido el incremento sostenido de la mora al desconocimiento financiero de quienes tomaron créditos, a errores de los bancos en el otorgamiento de préstamos y a la suba de tasas de interés derivada de la "irresponsabilidad" electoral de la oposición, en referencia a la ley de financiamiento educativo.

En la misma línea, la vocera oficiosa del Gobierno, Julieta Tarrés, sostuvo en el programa ArgenDATA que "no hay ningún dato que diga por qué alguien se endeudó y por qué hoy no lo puede pagar", y descartó así la caída del poder adquisitivo como causa del incumplimiento. Tarrés agregó que "muchos creyeron que iba a haber una devaluación y que iban a pagar el crédito con la inflación" y que hubo "gente que se endeudó sin pensar que la macroeconomía iba a cambiar de dinámica". También responsabilizó a las entidades financieras: "estas son las consecuencias macroprudenciales mal tomadas de los bancos y de las billeteras virtuales, porque entregaron crédito a personas que después no le pudieron devolver, y ahora están todos ocupándose de recuperar ese dinero".

Frente a esos argumentos, Cepa contrapuso la evolución del salario real: desde la asunción de Javier Milei, el salario real de los trabajadores registrados acumula una caída de 8,7 por ciento, que se profundiza a 18,7 por ciento si se aplica la canasta de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (Enigh) 2017/18, en lugar de los ponderadores del IPC vigentes, que el Gobierno no actualizó. El informe recordó además que el otrora jefe de Gabinete Manuel Adorni había reconocido ante el Congreso que los proveedores no financieros de crédito "se caracterizan por tener una mayor proporción de clientes sin empleo en relación de dependencia", lo que —según Cepa— contradice el argumento oficial de la imprevisibilidad del deterioro.

El informe también cuestionó el argumento de que la mora respondió a la volatilidad de tasas en año electoral, señalando que la irregularidad comenzó a subir "mucho antes de las elecciones legislativas", específicamente en el último trimestre de 2024. Por último, apuntó al desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) en julio de 2025 —cuando la mora en familias ya ascendía a 5,7 por ciento con bancos y 16,4 por ciento con billeteras—, que liberó 10 billones de pesos de liquidez que las entidades debieron colocar en créditos en un contexto de tasas de interés reales muy altas.

El 29 de junio pasado, el actual presidente del Bcra, Federico Werning, había anticipado el inicio de un nuevo ciclo crediticio "más saludable y selectivo", lo que implicaría que las entidades dejen de considerar sujeto de crédito a quienes refinancian sus deudas. Para Cepa, ese escenario vuelve "irreal" que el crédito se transforme en el corto plazo en un motor de crecimiento, tal como espera el Gobierno.

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