La situación económica argentina presenta una paradoja dolorosa: un país con inmensos recursos naturales y capacidad productiva que mantiene a la mitad de su población en la pobreza. El problema no radica en la escasez, sino en la distribución y la orientación de las políticas económicas. “Estamos en un momento muy particular de la historia argentina, y es fundamental que hablemos de que todos podríamos vivir dignamente”, dijo a AIM el promotor de la Cátedra Abierta Por un Mundo Nuevo, contador público nacional y por más de cuarenta años de docente universitario, Luis Lafferriere.
El indicador olvidado: la vida digna
La priorización de indicadores macroeconómicos tradicionales por encima del bienestar real de los ciudadanos es un grave error de los economistas convencionales, afirma con preocupación el profesor Lafferriere. ¿Qué muestra la realidad actual?: "Argentina es un país que tiene una capacidad productiva extraordinaria. Podemos producir alimento para 400 millones de personas y mucho más. Tenemos recursos energéticos abundantes. Pero hemos llegado a una sociedad donde la mitad de la población, por lo menos, está viviendo en situación de pobreza, lo que significa que no se pueden ni siquiera satisfacer las necesidades que son elementales", señaló Lafferriere a esta Agencia.
Saqueo y concentración del poder
La riqueza generada por el país está siendo sistemáticamente saqueada por intereses concentrados. Lafferriere fue tajante al describir la motivación detrás de las políticas actuales: "Esto constituye lo que es un plan masacre. Intencionalmente se busca masacrar la estructura social porque es un proyecto que no está impulsado por los argentinos, sino por sectores de poder mundial. ¿Qué es lo que quieren de la Argentina? Quieren llevarse nuestros recursos y les sobra la población. Por eso buscan reducir el consumo interno y destruir lo que aún queda de clase media".
Con la flexibilización Laboral, advirtió Lafferriere, “se busca precarizar el trabajo para reducir costos, lo cual impacta directamente en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. Quieren convertir a los trabajadores en esclavos baratos”, eso afecta el mercado interno e impacta negativamente en el grueso de las empresas, que son micro, pequeñas y medianas; las reformas tributarias, “suelen ser regresivas, castigando al consumo y al trabajo, mientras que eximen o benefician al capital financiero y a las grandes corporaciones”.
Potencial desperdiciado
A pesar de la crisis, Argentina posee una capacidad productiva excepcional, especialmente en el sector alimenticio: "Nosotros podemos producir alimento para mucho más de 400 millones de personas". Esta potencialidad contrasta con la orientación política de los distintos gobiernos: "Quienes gobiernan el país han mantenido un proyecto neocolonial, al servicio de los capitales más concentrados del mundo, que más allá del cambio de camiseta, se ha mantenido sin modificaciones en lo esencial".
Inflación y dólar
“La inflación en Argentina no es un problema de emisión monetaria, sino de la dinámica del tipo de cambio. Mantener el dólar artificialmente bajo produce varios efectos negativos. Uno de ellos es que entrega dólares baratos a los especuladores, para que fuguen sus rentas parasitarias al exterior. Pero también genera distorsiones brutales en la economía, promoviendo importaciones y destruyendo la industria nacional”, aseveró Lafferriere.
Deuda Externa
“Estamos pagando una deuda externa que es impagable y que se genera a costa del bienestar de la gente. Se están entregando los recursos del país a cambio de préstamos que solo sirven para seguir endeudando a la Nación”, advirtió. Agregando: “Nos roban las divisas hasta vaciar las reservas del Banco Central. Luego nos prestan para volver a robarnos, mucho más. Y nos siguen prestando… Cada ver debemos más, y la carga de esa deuda fraudulenta que no recibe el pueblo argentino, recae sobre las espaldas de las mayorías, de los sectores de ingresos medios y bajos”.
El llamado al cambio
Lafferriere señaló que se necesita un cambio profundo en el paradigma político y económico. La solución está al alcance si existe voluntad política:
“Podemos producir alimentos sanos y ecológicos, generando más empleo y sin afectar el ambiente con tantos venenos. Podemos llevar adelante un plan de construcción masiva de viviendas para cubrir el déficit actual de varios millones, y para eso tenemos recursos propios (insumos, mano de obra, territorio, etc). Podemos brindar energía barata, de fuentes convencionales y alternativas, para todos; pero producimos para que se la lleven afuera las corporaciones. Podemos mejorar el sistema público de salud y educación, tan deteriorado en las últimas décadas; pero el gobierno prefiere destruirlo. Tenemos un sistema científico-tecnológico que ha sido un ejemplo en todo el continente, a pesar de los intentos de desmantelarlo, por parte del poder mundial y de los políticos que les responden”
"Si nosotros realmente nos preocupáramos y los gobiernos representaran al pueblo argentino y aplicaran políticas correctas, nosotros podríamos resolver los problemas en poquísimo tiempo, porque tenemos todas las posibilidades, tenemos todas las condiciones".
“Los argentinos nos merecemos una vida digna para todos. Podemos alcanzarla. Pero para eso debemos despertar, no esperar las soluciones de arriba. Informarnos, participar, organizarnos, y luchar para tener lo que deseamos. De lo contrario, nadie nos regalará nada”.