Las grandes mentiras de Javier Milei con respecto al equilibrio fiscal fueron analizadas para AIM por el promotor de la Cátedra Abierta por un Mundo Nuevo, Luis Lafferriere. “La propaganda del Gobierno muestra como que hay un éxito en la política económica y una de las claves es que se ha terminado con el déficit fiscal”.
El déficit fiscal “tiene que ver con las funciones del Estado, si los gastos que lleva adelante para garantizar salud, educación y la promoción de actividades económicas se cubren con los ingresos genuinos (tributarios) se puede decir que estamos en un presupuesto equilibrado, si son superiores los ingresos tiene superávit, si no alcanza para cubrir los gastos hablamos de déficit fiscal”.
“Cuando no puede hacer frente con los tributos que cobra de alguna manera tiene que hacer frente a los gastos. Hay dos formas principales de cubrir el déficit fiscal: endeudamiento o emisión de dinero”, explicó Lafferriere.
“El déficit fiscal parecía que era la causa de todos los problemas argentinos para este Gobierno. Pero la principal finalidad de la economía es garantizar condiciones de vida dignas para todos, por lo que tenemos que ver cómo afecta el déficit o superávit fiscal en la vida de la sociedad. Obtener más ingresos de lo que se gasta no es el fin último de la economía, sino que todos vivan bien”.
“La experiencia histórica de Argentina nos muestra que el período en que mejor se vivió es el medio siglo del llamado modelo de industrialización por sustitución de importaciones entre los años 30 y 70 del siglo XX porque había bajísimos niveles de pobreza e indigencia, había empleo para todos, con sueldos dignos, de calidad, con beneficios laborales, el sistema de educación fue ejemplo en el mundo y el de salud fue pionero en América Latina. Todo eso se logró con tres pilares esenciales: industrialización sustitutiva, un mercado interno que crecía y un Estado activo que intervenía en la economía. En todo ese período tuvimos déficit fiscal”, explicó Lafferriere.
“Ese déficit fiscal se cubría fundamentalmente con emisión monetaria”.
“Al revés de lo que dice el neoliberalismo y este Gobierno, el Estado fue el garante de que mejoren las condiciones de vida, que haya empleo e industria. En la actualidad, informes de organismos internacionales y del propio Fondo Monetario Internacional, seis de cada siete economías tienen déficit fiscal, entre ellos Estados Unidos, Inglaterra e Israel y los países industrializados”, señaló.
“El caso de Estados Unidos es interesante porque desde 1970 registró 52 años de déficit fiscal y solamente cuatro de superávit”, agregó.
“El déficit fiscal ha sido clave para mejorar las condiciones de vida y para el desarrollo de los países. En la situación actual, los países que tienen déficit fiscal están entre los más desarrollados”, remarcó Lafferriere.
Mientras tanto, “los países que tienen superávit fiscal tienen mayor cantidad de pobreza y una enorme desigualdad social”.
“Si queremos tener superávit vamos en camino hacia el pelotón de los más pobres y no al de los más ricos como dice Milei. No tiene que ser un objetivo central eliminar el déficit fiscal porque con eso se intenta justificar las políticas del Plan Masacre”, señaló Lafferriere.
Pero además, la supuesto y pregonada eliminación del déficit fiscal “es una gran mentira de Milei porque no terminó con él, ha venido falseando los registros contables y ocultando los intereses de la deuda pública que ha pagado con bonos”.
En el último informe del FMI “se hace una nota a pié de página diciendo que si incluyen los intereses devengados de los gastos corrientes se va a un déficit del 0,8 por ciento del PBI”.
En Argentina, “no tenemos superávit fiscal, el déficit fiscal está escondido”.
“Entre enero y julio, los intereses capitalizados alcanzaron 14,26 billones de pesos y el Gobierno informó que tuvo un superávit financiero de 1,46 billones. Si no escondiera esos intereses, el resultado financiero mostraría un déficit superior a los 12,8 billones de pesos. No hay realmente superávit fiscal”.
Otra forma de ocultar el déficit es la deuda flotante. “Se barren debajo de la alfombra gastos que hay que pagar y que significan grandes cifras”.
En Argentina “se ha ajustado sobre gastos que son esenciales, Se está masacrando la estructura económica y social. La pérdida de calidad de los salarios y jubilaciones de más de un 20 por ciento ponen en riesgo de supervivencia a una masa importante de la población”.
“Hay recortes brutales en educación y salud pública, además de desmantelarse organismos que son claves”.
“Están destruyendo la estructura económica en los sectores más importantes que garantizan empleo, valor agregado y mejores condiciones de vida. Desde noviembre del 2023 (inicio del gobierno de Milei) hasta el pasado mes de mayo, se han perdido más de 30 mil empresas y más de 411 mil empleos registrados. El 99 por ciento son empresas pymes que cerraron, y son más de 411 familias que quedaron en la calle, sin contar los empleos precarios e informales que se perdieron”.
“No se trata, en resumen, de efectos colaterales del plan masacre, sino que son los objetivos buscados por los sectores poderosos que están saqueando y depredando nuestro territorio. Lo hacen a costa de achicar sistemáticamente el consumo interno y apoderarse de recursos que son cada vez más escasos y costosos a nivel planetario”, concluyó Lafferriere.