El tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea ingresó formalmente a la Cámara de Diputados y comenzará su recorrido legislativo, en un escenario internacional atravesado por dudas políticas y resistencias en algunos países europeos sobre su ratificación, supo AIM.
El documento, al que accedió AIM, de más de 5.000 páginas, ya fue presentado por Mesa de Entradas y se encuentra en proceso de carga en el sistema legislativo. La Cámara baja iniciará su tratamiento cuando queden conformadas las comisiones de Relaciones Exteriores y de Mercosur, instancia prevista para los próximos días.
El acuerdo fue suscripto el 17 de enero en Asunción y plantea la conformación de un espacio económico de más de 700 millones de personas, con incidencia en cerca del 30 del PBI mundial y alrededor del 35 del comercio global. El Poder Ejecutivo sostiene que generará oportunidades de crecimiento, empleo y desarrollo productivo.
Según constató AIM, el oficialismo trabaja para avanzar con el tratamiento parlamentario con el respaldo de sectores dialoguistas, mientras que desde la oposición se plantearon reparos y propuestas para evaluar en detalle los impactos del entendimiento antes de su aprobación.
El tratado prevé la liberalización del 92 de los aranceles y mejoras para productos agroindustriales del Mercosur, además del reconocimiento de 220 indicaciones geográficas, de las cuales 104 corresponden a la Argentina, y un fondo de cooperación de hasta 1.800 millones de euros.
En términos comerciales, se espera un impulso a las exportaciones regionales y el acceso preferencial al mercado europeo para carnes, soja, frutas, legumbres, mate, té y productos pesqueros, entre otros rubros.
Para la Argentina, el acuerdo abre expectativas en exportaciones de carne, soja, frutas, legumbres, mate, té y productos pesqueros, con acceso preferencial al mercado europeo y nuevas condiciones comerciales.
Sin embargo, el avance institucional del tratado convive con un escenario de debate en Europa, donde persisten cuestionamientos políticos y sectoriales vinculados a la competencia agrícola, estándares ambientales y mecanismos de aprobación, lo que introduce incertidumbre sobre los tiempos de ratificación.
En ese marco, el ingreso del tratado al Congreso argentino abre una etapa clave: el debate legislativo se dará mientras el escenario internacional continúa en movimiento y el futuro del acuerdo depende tanto de las definiciones internas como de la evolución política en la Unión Europea.