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Auriculares, cargadores y cables: la “fast tech” que se acumula en casa y no debería ir a la basura

Auriculares que dejaron de funcionar, cables que ya no sirven, adaptadores USB, luces LED, pequeños ventiladores y otros dispositivos baratos suelen terminar olvidados en un cajón o directamente en la basura. Sin embargo, todos forman parte de un problema ambiental en crecimiento: los residuos electrónicos.

Cada 14 de octubre se conmemora el Día Internacional de los Residuos Electrónicos. En 2026, la campaña pone el foco en la llamada “fast tech”, los pequeños dispositivos eléctricos y electrónicos de bajo costo que se compran con facilidad, se utilizan durante poco tiempo y muchas veces se descartan sin pensar en su destino final, constató AIM.

¿Qué es la “fast tech”?

El concepto establece un paralelismo con la fast fashion.

Así como la ropa de bajo costo y rápida rotación modificó los hábitos de consumo, algo similar ocurre con una enorme variedad de pequeños productos tecnológicos.

Entre ellos pueden encontrarse:

auriculares;

cables y cargadores;

adaptadores USB;

luces y guirnaldas LED;

pequeños ventiladores;

juguetes electrónicos;

accesorios y gadgets con baterías o conexiones eléctricas.

Muchos son económicos y fáciles de reemplazar, lo que hace que con frecuencia se desechen cuando dejan de funcionar o aparece un modelo nuevo.

Un aparato pequeño también es residuo electrónico

El tamaño o el precio no cambian su condición.

Todo producto que funciona con enchufe, cable o batería se convierte al final de su vida útil en un residuo electrónico y necesita un tratamiento adecuado.

Por eso, la campaña 2026 utiliza la consigna “Fast Tech | Don’t bin it, bring it!”, que invita a no tirar estos productos junto con los residuos comunes y llevarlos a sistemas de recolección apropiados.

¿Por qué no deberían ir a la basura común?

Los aparatos electrónicos contienen una combinación de plásticos, metales, vidrios y otros materiales.

Algunos componentes pueden recuperarse y volver a utilizarse mediante procesos adecuados de reciclaje.

Otros, especialmente baterías y determinados circuitos, necesitan un manejo específico para evitar riesgos ambientales y de seguridad.

Arrojarlos junto con los residuos domiciliarios también significa perder materiales valiosos que podrían regresar al circuito productivo.

62 millones de toneladas en un solo año

La magnitud del problema es considerable.

Según el Monitor Mundial de Residuos Electrónicos, en 2022 se generaron alrededor de 62 millones de toneladas de residuos electrónicos en el planeta.

Sin embargo, apenas el 22,3 por ciento fue documentado como recolectado y reciclado formalmente de manera adecuada.

Los especialistas estiman además que la generación mundial continuará aumentando y podría llegar a 82 millones de toneladas hacia 2030 si se mantienen las tendencias actuales.

Cables y teléfonos también contienen materiales valiosos

Dentro de los residuos electrónicos existen metales que pueden recuperarse.

En los descartes generados durante 2022 había aproximadamente 31 millones de toneladas de metales, entre ellos hierro, cobre y otros materiales de importancia económica.

El reciclaje permite recuperar una parte de esos recursos y reducir la necesidad de extraer nuevas materias primas.

Antes de tirar, revisar si puede repararse

No todo aparato que presenta una falla necesita convertirse inmediatamente en residuo.

Antes de descartarlo se puede evaluar si:

puede repararse;

la batería o alguna pieza puede reemplazarse;

todavía funciona y puede donarse;

puede reutilizarse para otra función.

Alargar la vida útil de los productos es una de las formas de reducir la cantidad de residuos generados.

¿Qué hacer cuando ya no sirven?

Cuando un equipo llegó definitivamente al final de su vida útil, lo adecuado es buscar programas oficiales, campañas o puntos habilitados para la recepción de residuos eléctricos y electrónicos.

La recomendación general es evitar colocarlos en la bolsa de residuos domiciliarios y mantenerlos separados hasta poder llevarlos a un sitio que garantice un tratamiento adecuado.

En el caso de dispositivos con baterías de litio, también es importante evitar perforarlos, aplastarlos o exponerlos al fuego o a temperaturas elevadas.

Reconocer, devolver y exigir

La campaña internacional de este año resume el desafío en tres acciones: reconocer, devolver y exigir.

Reconocer que incluso el dispositivo más pequeño es un residuo electrónico; devolverlo a un sistema de recolección apropiado cuando deja de servir; y promover que fabricantes, vendedores y plataformas se hagan responsables del destino de los productos que comercializan.

Un cajón lleno también cuenta

El problema no está solamente en grandes televisores o computadoras antiguas.

Ese cajón doméstico lleno de cargadores, auriculares, cables y pequeños dispositivos que nadie utiliza también representa una parte creciente de los residuos electrónicos.

Este 14 de octubre, el Día Internacional de los Residuos Electrónicos propone justamente mirar esos objetos cotidianos y recordar que, aunque sean pequeños y baratos, no deberían terminar simplemente en la basura.

Día Internacional de los Residuos Electrónicos

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