El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella se impuso en la primera vuelta presidencial con el 43,73 por ciento de los votos, pero deberá enfrentar al oficialista Iván Cepeda en el balotaje del próximo 21 de junio. La diferencia entre ambos fue menor a tres puntos porcentuales.
Colombia celebró este domingo una elección presidencial marcada por la polarización política y el debate sobre el rumbo que tomará el país tras la gestión de Gustavo Petro. Con el 43,73 por ciento de los votos, el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella fue el más votado de la jornada, aunque no logró evitar la segunda vuelta.
En segundo lugar quedó el oficialista Iván Cepeda, representante del bloque progresista, con el 40,91 por ciento de los sufragios. La diferencia entre ambos fue inferior a tres puntos, lo que anticipa una campaña intensa de cara al balotaje previsto para el 21 de junio.
De la Espriella, abogado y empresario de 47 años, construyó su candidatura con un discurso de fuerte confrontación con la izquierda y con la promesa de aplicar políticas de mano dura contra el crimen organizado. Entre sus propuestas figuran la construcción de megacárceles, el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y una ofensiva más agresiva contra los grupos armados ilegales.
Cepeda, en tanto, propone continuar las reformas impulsadas por el gobierno de Petro y profundizar las políticas sociales, laborales y previsionales. También defiende la estrategia de diálogo con organizaciones armadas en el marco de la denominada política de "paz total".
La elección volvió a reflejar las diferencias territoriales del país. De la Espriella logró imponerse en los departamentos más conservadores y económicamente desarrollados, mientras que Cepeda consolidó su respaldo en Bogotá y en varias regiones del Caribe, el Pacífico y el sur colombiano.
El próximo presidente deberá asumir en un contexto complejo, atravesado por la persistencia de grupos armados, el avance del narcotráfico y los desafíos pendientes para consolidar los acuerdos de paz firmados durante la última década.
La segunda vuelta definirá si Colombia continúa con el proyecto político iniciado por Petro o gira hacia una propuesta de derecha con foco en la seguridad y el endurecimiento de las políticas contra el delito.