Los días consecutivos de lluvia y la elevada humedad ambiental pueden generar diferentes problemas dentro del hogar. Paredes mojadas, olor a encierro, ropa que no termina de secarse, condensación en los vidrios y aparición de hongos son algunas de las situaciones más habituales.
Ante períodos prolongados de tiempo húmedo, adoptar algunas medidas sencillas puede ayudar a preservar los ambientes, los muebles y textiles y, además, evitar que pequeños inconvenientes terminen convirtiéndose en problemas mayores.
Ventilar la casa, incluso en jornadas húmedas
Aunque afuera también haya humedad, mantener una vivienda completamente cerrada durante varios días favorece la condensación y la aparición de moho.
Cuando la lluvia disminuye, se recomienda abrir puertas y ventanas durante algunos minutos para renovar el aire. Si es posible, conviene generar ventilación cruzada abriendo ventanas ubicadas en sectores opuestos de la vivienda.
En baños y cocinas este punto resulta especialmente importante, ya que son ambientes donde además se produce vapor durante las actividades cotidianas.
Prestar atención a paredes y techos
Después de varios días de lluvia pueden aparecer pequeñas señales que permiten detectar filtraciones a tiempo. Manchas oscuras, pintura que comienza a levantarse, cielorrasos húmedos o gotas cerca de ventanas son algunos de los indicios.
También es conveniente observar esquinas, uniones entre paredes y techos y los sectores ubicados detrás de muebles grandes.
Si la humedad reaparece siempre en el mismo lugar, posiblemente no se trate solamente de las condiciones climáticas y será necesario revisar el origen de la filtración.
Evitar secar ropa en habitaciones cerradas
Durante jornadas lluviosas, secar la ropa suele convertirse en uno de los principales problemas. Sin embargo, colocar prendas mojadas dentro de dormitorios o ambientes sin ventilación aumenta considerablemente la humedad interior.
Cuando no existe otra alternativa, lo aconsejable es elegir un espacio ventilado, separar las prendas entre sí y permitir la circulación del aire.
También es importante evitar guardar ropa que todavía conserva humedad, ya que puede generar olor y favorecer la aparición de hongos.
Abrir placares y revisar textiles
Placares y muebles cerrados durante varios días también pueden acumular humedad.
Abrir sus puertas durante algunos minutos permite renovar el aire. Además, conviene controlar especialmente ropa, calzado, carteras, frazadas y otros textiles.
Los muebles apoyados directamente contra paredes frías o húmedas pueden favorecer la condensación. Si se detecta humedad, separarlos algunos centímetros de la pared puede ayudar a mejorar la circulación del aire.
Baño y cocina, dos sectores que requieren atención
El vapor generado por las duchas y la cocción de alimentos suma humedad al ambiente.
Después de bañarse, es conveniente ventilar el baño y retirar el exceso de agua de pisos y superficies. En la cocina, utilizar extractor o abrir una ventana mientras se cocina ayuda a reducir la condensación.
También es recomendable secar periódicamente los vidrios o superficies donde se acumulan gotas.
Hongos: actuar apenas aparecen
Las pequeñas manchas de moho no deberían dejarse avanzar.
Al limpiarlas es importante ventilar el ambiente, utilizar guantes y evitar mezclar productos de limpieza, especialmente lavandina con otros químicos, ya que pueden producir gases peligrosos.
Si el moho ocupa una superficie extensa, vuelve rápidamente después de limpiarlo o aparece junto a una filtración persistente, será necesario identificar y solucionar primero el origen de la humedad.
Revisar canaletas, patios y desagües
La prevención también comienza fuera de la vivienda.
Hojas, tierra y residuos pueden obstruir canaletas y desagües e impedir que el agua circule correctamente. Después de lluvias intensas conviene controlar también terrazas, balcones y patios para comprobar que no existan sectores donde quede agua acumulada.
Una canaleta tapada o un desagüe lento pueden terminar provocando filtraciones hacia paredes y techos.
Precaución con la electricidad
Si una filtración alcanza enchufes, cables, artefactos o tableros eléctricos, no se debe manipular la instalación con las manos mojadas.
Ante cualquier duda, lo más seguro es cortar la energía del sector afectado si puede hacerse sin riesgo y recurrir a un electricista.
Airear colchones, sillones y ropa de cama
Colchones, almohadas, sillones y acolchados también absorben humedad ambiental.
Cuando las condiciones lo permiten, es recomendable airearlos y evitar que permanezcan permanentemente apoyados contra paredes húmedas.
Cuando finalmente aparece el sol, unas horas de ventilación pueden resultar muy útiles para eliminar la humedad acumulada durante varios días.
El olor a humedad también es una señal
Los aromatizantes pueden disimular el olor, pero no eliminan su origen.
Si un ambiente mantiene olor a humedad incluso después de ventilarlo, conviene revisar detrás de muebles, debajo de alfombras, dentro de placares y cerca de paredes exteriores.
En algunos casos, el olor puede ser la primera señal de moho oculto o de una filtración que todavía no resulta visible.
Cinco cosas que no conviene hacer
Durante períodos de mucha humedad hay algunas prácticas que pueden empeorar el problema:
Pintar directamente sobre manchas de humedad o hongos sin solucionar previamente su origen.
Guardar ropa, toallas o calzado todavía húmedos.
Mantener durante días la vivienda completamente cerrada.
Apoyar muebles grandes contra paredes mojadas o con condensación.
Intentar secar ambientes utilizando calefacción intensa sin ninguna ventilación.
La humedad forma parte de cualquier período prolongado de lluvias, pero controlar los primeros indicios y mantener una adecuada circulación del aire puede evitar daños mayores. La clave es no esperar a que aparezcan manchas extensas, hongos persistentes o filtraciones importantes para comenzar a actuar.