Los océanos atraviesan una situación sin precedentes, con una temperatura superficial del mar que acumula numerosos días consecutivos de máximos históricos.
Los océanos cubren más del 70 por ciento de la superficie terrestre y absorben alrededor del 90 por ciento del exceso de calor generado por el calentamiento global, por lo que actúan como un verdadero regulador climático.
En el hemisferio norte, el verano de 2026 está siendo histórico debido al calor intenso y persistente registrado en la superficie. Sin embargo, estos meses también presentan valores récord en la temperatura superficial de los océanos, con una media global de 21 grados. En mares con características particulares, como el Mediterráneo, los registros se acercan a los 30 grados.
Las últimas observaciones muestran que la temperatura superficial media de los mares del planeta permaneció durante cerca de 50 días consecutivos en niveles nunca antes registrados para esta época del año.
Qué es la temperatura superficial del mar y por qué es tan importante
En primer lugar, es necesario comprender qué significa temperatura superficial del mar. Se trata del calor presente en los primeros centímetros del océano, cuya sigla en inglés es SST.
De esta temperatura dependen procesos tan importantes como la formación de tormentas, la intensidad de los ciclones tropicales, la evaporación del agua, la distribución de las precipitaciones y el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera.
Cuando la temperatura aumenta de manera sostenida, los océanos y mares actúan como una bañera de agua caliente que aporta energía adicional a los fenómenos meteorológicos.
A qué se deben los registros récord
El principal factor es el calentamiento global, aunque también se suman otros elementos que favorecieron el aumento de la temperatura superficial durante los últimos años, como la presencia de episodios de El Niño, que redistribuyen el calor desde el océano Pacífico hacia la atmósfera.
En climatología, los récords puntuales pueden producirse por circunstancias concretas o excepcionales. Sin embargo, cuando las anomalías se mantienen durante semanas o incluso meses, indican que el sistema climático funciona sobre una base mucho más cálida que hace apenas unas décadas.
Las consecuencias comienzan a ser visibles
Un océano más cálido no solamente modifica las estadísticas climáticas, sino que también altera numerosos ecosistemas y actividades humanas mediante episodios de blanqueamiento masivo de corales, mortalidad de especies sensibles, desplazamiento de bancos pesqueros y cambios en la biodiversidad marina.
A esto se suma un aumento de la evaporación y, en consecuencia, un mayor aporte de humedad a la atmósfera, lo que favorece precipitaciones más intensas.
En paralelo, los océanos continúan expandiéndose térmicamente, un proceso que contribuye al aumento del nivel del mar junto con el deshielo de los glaciares.
## Un indicador fundamental del cambio climático
Los océanos son el gran termómetro del planeta porque, mientras la temperatura del aire puede variar rápidamente entre estaciones o años, el mar responde de manera mucho más lenta y acumula el calor durante períodos prolongados.
Por ese motivo, cuando la temperatura superficial marina alcanza valores récord durante varias semanas consecutivas, los climatólogos interpretan esta señal como uno de los indicadores más sólidos del calentamiento global.
Fuente: Portal MeteoRed