El oficialismo buscará este martes avanzar con el dictamen del proyecto de adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), una iniciativa impulsada por el Gobierno nacional en el marco de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y que genera fuertes tensiones con sectores de la industria farmacéutica y productiva local, constató AIM.
El debate se llevará adelante desde las 15 en un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria de la Cámara de Diputados. Según supo AIM, el oficialismo intentará destrabar un expediente que había sido suspendido semanas atrás por pedido de Cancillería, en medio de las conversaciones con la administración estadounidense.
Argentina es uno de los pocos países de la región que todavía no adhieren al PCT, un sistema internacional que simplifica el registro de patentes en los países miembros y que actualmente integran 158 naciones. El tratado permite que, una vez presentada una solicitud internacional, el trámite tenga reconocimiento en múltiples jurisdicciones durante un plazo de hasta 20 años.
Desde el Gobierno sostienen que la adhesión permitiría reducir costos, tiempos y burocracia para investigadores y empresas argentinas que buscan patentar desarrollos en el exterior. También aseguran que facilitaría la llegada de inversiones, fortalecería la seguridad jurídica y mejoraría la inserción internacional del país en materia de innovación y propiedad intelectual.
Además, la administración libertaria considera que el avance del acuerdo es una señal clave en la relación bilateral con Estados Unidos. De hecho, recientemente Argentina fue retirada de la “Priority Watch List”, la lista de observación elaborada por Washington sobre países cuestionados por el respeto a la propiedad intelectual.
Sin embargo, el proyecto enfrenta resistencias de distintos sectores productivos. Laboratorios nacionales, empresas vinculadas a semillas y organizaciones críticas del régimen internacional de patentes advierten que la medida podría profundizar la concentración del mercado y encarecer medicamentos, insumos y tecnologías.
Desde la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa) remarcaron que el tratado podría dificultar la producción de medicamentos genéricos y fortalecer la posición de grandes compañías multinacionales. También señalaron que varios países ingresaron al PCT aplicando reservas sobre el Capítulo II, mecanismo que Argentina también buscaría utilizar.
Según constató AIM, el Gobierno aceptó incorporar esa reserva para limitar inicialmente el alcance del sistema de examen preliminar internacional sobre patentabilidad. El cambio obligará a que el proyecto vuelva al Senado, ya que modifica el texto original aprobado en 1998.
Quienes cuestionan el tratado sostienen además que la ampliación de la protección sobre patentes podría impactar sobre el acceso a medicamentos y elevar costos sanitarios. También alertan sobre posibles efectos en el sector agropecuario, especialmente en relación con semillas y desarrollos biotecnológicos.
En contraste, entidades empresariales como AmCham respaldaron el proyecto y pidieron mantener el Capítulo II completo. Según argumentaron, el sistema permitiría contar con evaluaciones técnicas y jurídicas más sólidas desde etapas tempranas del proceso de patentamiento y alinearía a Argentina con estándares internacionales utilizados por las principales economías.
El debate vuelve a instalar una discusión de fondo sobre el equilibrio entre protección de la innovación, desarrollo industrial local y acceso a tecnologías esenciales. Mientras el oficialismo busca mostrar señales de alineamiento internacional y apertura económica, sectores industriales advierten sobre el impacto que podría tener una mayor liberalización del régimen de propiedad intelectual.
Sobre el Capítulo II
Argentina quiere entrar a un sistema internacional de patentes que usan más de 150 países. Ese sistema permite que una empresa o inventor pueda iniciar un trámite único para proteger una patente en distintos países al mismo tiempo.
El problema es que el tratado tiene distintas partes. Una de ellas, el Capítulo II, habilita un examen internacional más profundo sobre si una patente puede ser aprobada o no.
Lo que está haciendo ahora el Gobierno es cambiar la forma en que Argentina entraría al tratado. En vez de adherir completamente, propone entrar “con reserva” del Capítulo II.
Eso significa que Argentina sí ingresaría al sistema internacional de patentes; pero no aceptaría, al menos por ahora, ese examen internacional más avanzado.
De esta manera, el país mantendría más control local sobre cómo se revisan las patentes.
El cambio apareció porque laboratorios nacionales y sectores productivos advirtieron que una adhesión completa podría beneficiar más rápido a grandes empresas extranjeras y complicar la producción de medicamentos genéricos o ciertos desarrollos industriales locales.
Por eso el oficialismo busca una solución intermedia: entrar al tratado para mostrar apertura internacional y cumplir compromisos con Estados Unidos, pero sin aceptar de inmediato toda la estructura del acuerdo.