El plazo de 60 días acordado por Estados Unidos e Irán para avanzar hacia un acuerdo de paz venció sin avances concretos y dejó abierta una nueva etapa de tensión en torno al estrecho de Ormuz. La falta de entendimiento mantiene restringido el tránsito marítimo y aumenta la preocupación por el abastecimiento energético mundial.
El memorando de entendimiento firmado en junio buscaba poner fin al conflicto entre ambos países y abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Entre sus compromisos figuraba la recuperación de la navegación comercial por Ormuz, una vía estratégica para el transporte internacional de petróleo y gas. Sin embargo, las negociaciones quedaron trabadas y el plazo terminó sin un acuerdo definitivo.
La situación del estrecho se convirtió en uno de los principales puntos de disputa. Irán sostuvo que no permitirá la reapertura plena de Ormuz hasta que Estados Unidos levante el bloqueo sobre sus puertos, retire las sanciones petroleras, libere activos iraníes congelados y abandone las amenazas y operaciones militares contra el país.
Del lado estadounidense, Donald Trump afirmó que no extenderá el acuerdo y volvió a exigir la rendición de Irán. Además, elevó la presión sobre Omán, país que participa de los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un entendimiento sobre la navegación por el estrecho.
La crisis ya tuvo efectos sobre el comercio energético. El tránsito de embarcaciones por Ormuz cayó de manera significativa durante los últimos días, mientras el mercado volvió a reaccionar ante el riesgo de una interrupción prolongada. Por el estrecho circulaba antes de la guerra cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo.
El precio internacional del petróleo también reflejó la incertidumbre. El Brent llegó a superar los 91 dólares por barril, mientras los mercados comenzaron a incorporar la posibilidad de que las restricciones al transporte energético se mantengan durante un período prolongado.
El vencimiento del plazo no implica por sí mismo el fin de las gestiones diplomáticas, pero confirmó que el entendimiento alcanzado en junio quedó prácticamente paralizado. Con Ormuz todavía bajo una fuerte disputa y sin una nueva fecha para las negociaciones, aumenta la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y sus consecuencias sobre los precios de la energía y el comercio internacional.
De la Redacción de AIM.