La eugenesia, de Galton y Darwin a Bill Gates y Rockefeller

Sir Francis  Galton era primo de Charles Darwin,  miembro como él de la clase alta inglesa en tiempos de la revolución industrial. La justificación teórica de los hechos sociales terribles que se produjeron entonces estuvo a cargo de algunos nombres que perviven porque están en los inicios  de la actual hegemonía de la economía de  mercado o neoliberalismo: por ejemplo Jeremías Bentham, Roberto Malthus, Adam Smith.

Ted Turner, fundador de la red periodística estadounidense CNN, miembro del Club Bilderberg  y  de Green Peace.

Galton era miembro del X Club, una agrupación de masones londinenses que tenían en la mira la justificación  ideológica  de la dominación británica del mundo y la formación de una doctrina ad hoc para imponerla como hegemónica.

Esos miembros, entre ellos Herbert Spencer, Thomas Huxley, Francis Galton y John Tyndall,  impulsaron la obra de Darwin -y lo indujeron a «retocarla» porque veían en la idea del triunfo de los más fuertes en la lucha por la vida una justificación excelente  de Britannia reina de las olas y manipuladora del barro humano.

Galton influyó poderosamente en su primo Charles con su idea de la eugenesia, que aparece clara en «El origen del hombre»,  libro de Darwin que muestra una ideología que los propios neodarwinistas han preferido mantener en la penumbra.

Un viaje escolar a Buenos Aires

Como es habitual, las ideas de las clases dominantes europeas influyeron decisivamente en las oligarquías de  Nuestra América dominada, incluso en Entre Ríos.

Armado con las ideas de Galton, el psiquiatra argentino Gonzalo  Bosch, muerto en 1967, dijo «gobernar es seleccionar» pretendiendo actualizar así en sentido eugenésico la frase de  Alberdi: “Gobernar es poblar”

En 1935, en plena dictadura iniciada por el golpe de 1930 contra Yrigoyen, cuando el interés británico reinaba en su sexto dominio argentino,  un grupo de 136 alumnos  primarios de Paraná, con 40 docentes llegaron a Buenos  Aires convocados por la  Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social (Aabems),  para llenar  una «ficha biotipológica».

Los niños entrerrianos debían servir como experiencia piloto para extender el sistema a todo el país, y seleccionar población como pretendía Bosch según el criterio de Galton.

Ciencia o racismo

La finalidad de la Aabems, entidad recubierta de gran prestigio «científico» era seleccionar  la población mediante la reproducción de los «mejores»  y la inhibición de la reproducción de los  inferiores e indeseables. Las ideas, propias del «darwinismo social», no pueden ocultar el supremacismo blanco europeo. Fueron enunciadas por Galton y por el propio Darwin y luego llevadas al extremo por Hitler, que las desvió hacia una pseudomística de la sangre.

«Inferiores» para la ideología dominante eran y son los   negros, los gitanos, los «latinos»,  los orientales en cuanto a la raza. Pero también  los judíos rusos,  los  tuberculosos, los ex convictos, anarquistas, sifilíticos, alcohólicos, prostitutas, delincuentes comunes, etc, etc. Nunca faltaría algún entusiasta de la ciencia que agregaría algún grupo al montón como contribución desinteresada.

«Inferiores» para la ideología dominante eran y son los   negros, los gitanos, los «latinos»,  los orientales en cuanto a la raza.

En la Argentina la idea comenzó a aplicarse en esa  época con el certificado médico prenupcial  vinculante, la anticoncepción,  el aborto eugenésico, la esterilización de  delincuentes e idiotas y el control de la “calidad” de la inmigración. Esta cuestión de la «calidad» de los inmigrantes es reclamada en Europa  y en los Estados Unidos actualmente incluso por dirigentes presuntamente progresistas. Implica discriminaciones criminales y justifica muros en la frontera de México,  en Gaza o en el Sahara,  mucho menos repudiados que el muro de Berlín. Entre nosotros tiene hoy en día actualidad para el caso de bolivianos,  peruanos o paraguayos, por ejemplo.

Liberales y fascistas

La ficha biotipológica fue consagrada en la escuela Argentina por influencia de Nicola Pende, médico italiano funcionario de Mussolini, autor de la «biología política endocrinológica». El objetivo para sus creyentes nativos, no necesariamente fascistas,  era controlar la población para «mejorarla» a través de la  «calidad reproductiva» y para poner el sistema educativo al servicio del mercado laboral. La educación al servicio del mercado  se sostiene ahora con el neoliberalismo heredero de las ideas de los economistas del siglo XIX, que repiten mucho y superan poco.

Nicola Pende, médico italiano funcionario de Mussolini, autor de la «biología política endocrinológica».

Preguntas a los escolares

Los niños paranaenses debían responder 300 preguntas  y ser analizados en materia de  raza, color, forma del cráneo,  forma de la nariz,  color y tipo de cabello,    moral del hogar, grado de cultura de los padres, costumbres familiares, conducta en la escuela;   forma del rostro; humedad, color y forma de los labios,   cabellos; forma de adherencia del pabellón de la oreja; forma del mentón; desarrollo e implantación dentaria;   medidas del tórax, miembros y abdomen. Había preguntas exhaustivas sobre psicología,   religión, facultades intelectuales, patriotismo, etc, etc.

Hoy en día aquella ficha parece elemental e incluso ingenua, pero los fines de la eugenesia se han perfeccionado y ya no están confiados a  políticas públicas sino a cargo de organizaciones privadas, fundaciones «filantrópicas» que reciben generosísimas donaciones de las mayores fortunas del planeta.

La   Aabems llevaba adelante en nuestro país  las ideas propias del «darwinismo social», enunciadas por Galton y tomadas por el propio Darwin y luego llevadas al paroxismo por Hitler.

Los de abajo

«Inferiores» para la eugenesia eran y son los   negros, los gitanos, los «latinos»,  los orientales en cuanto a la raza. Pero también  los judíos rusos,  los  tuberculosos, los ex convictos, anarquistas, sifilíticos, alcohólicos, prostitutas, delincuentes comunes, etc. Nunca faltaría algún ayudante de la ciencia que agregaría algún grupo al montón.

En la Argentina la idea comenzó a aplicarse en esa  época con el certificado médico prenupcial  vinculante, la anticoncepción,  el aborto eugenésico, la esterilización de  delincuentes e idiotas y el control de la “calidad” de la inmigración. Esta cuestión de la «calidad» de los inmigrantes es reclamada en Europa actualmente  implica discriminaciones criminales y justifica muros en México,  en Gaza o en el Sahara  mucho menos repudiados que el muro de Berlín. Entre nosotros tiene hoy en día actualidad para el caso de bolivianos,  peruanos o paraguayos, por ejemplo.

La ficha biotipológica fue consagrada en la Argentina por influencia de Nicola Pende, médico italiano funcionario de Mussolini. Su intención era  controlar la población para «mejorarla» a través de la  «calidad reproductiva» y para poner el sistema educativo al servicio del mercado laboral, idea que se sostiene hasta ahora con el neoliberalismo heredero de las ideas «progresistas» del siglo XIX

Los filántropos de la edad moderna

Entre estos «filántropos» uno muy destacado es  Ted Turner, fundador de la red periodística estadounidense CNN, miembro del Club Bilderberg  y  de Green Peace. Estimó que la eliminación del  75 por ciento de la población mundial sería suficiente, mostrando sus fines sin disimulo. Este porcentaje responde a que otros  filántropos  estiman que el «Gran Sacrificio» debe ser del 90 por ciento de la población actual.

Hace unos 10 años Bill Gates (William Henry Gates III), fundador  de Microsoft y descendiente de una dinastía de multimillonarios, comenzó a sufragar estudios tendentes a controlar la población del Tercer Mundo mediante la vacunación obligatoria, entre otras iniciativas con el mismo fin. Una campaña publicitada como «La infanta Cristina y Bill Gates se unen por la vacunación infantil»,  se propuso alcanzar a 250 millones de niños,  y empezó por   Camerún, Etiopía, Mozambique, República Centroafricana y Sudán y sigue en América al sur de la frontera de México.  Por una parte Bill Gates propone reducir la población mediante vacunas esterilizadoras aplicadas con fuerza de ley y  por otra, financia la vacunación gratuita de niños de países pobres. El proyecto es compartido por la Fundación Rockefeller, socio en este punto de  Bill Gates.

Ciencia del hombre y biología molecular

El proyecto en sus inicios, antes de la Segunda Guerra mundial,   se denominó «Ciencia del Hombre», expresión  filtrada semánticamente para  ocultar intenciones siniestras bajo un aspecto anodino. El objetivo de la «Ciencia del Hombre»  era  rediseñar la humanidad para extirpar a los  indeseables en el criterio de la élite. Pero después de la experiencia del nazismo con la aplicación práctica  de estas ideas, fue necesario cambiar. Cambiaron el nombre pero no las intenciones. Ahora el proyecto, ricamente financiado, ya no parece teñido de racismo y genocidio y apela  a la biología molecular y el estudio del ADN.

La raíz ideológica

La idea es  pseudocientífica y está en los orígenes de la especulación política. Hace alrededor de 2400 años, el honrado padre de la filosofía occidental, Platón, escribía en La República, su utopía de sociedad: «que los mejores cohabiten con las mejores  tantas veces como sea posible y los peores con las peores al contrario.” Y proponía que la reproducción  humana estuviera bajo control del   gobierno.

Así fue directamente bajo Hitler y sigue siendo ahora, indirectamente, bajo los imperios actuales y sus gerentes solícitos.  Las ideas de Platón -no las relativas al control de la población sino los arquetipos- han sido criticadas, relegadas  y hasta ridiculizadas de diversas maneras por  las tendencias nacidas del empirismo inglés y el abanico de las que siguieron hasta ahora. Pero qué parte de su pensamiento fue aceptada y dio frutos en los conservadores políticos como  él, queda claro en algunas de sus expresiones modernas.

Opiniones de mucho peso

«Sin embargo, no parece imposible que pueda ocurrir entre los hombres cierto grado de mejora, similar a la de los animales, mediante la atención a la reproducción.» 

Thomas Maltus, Ensayo sobre la población

«Cuando la eugenesia se haya convertido en práctica corriente, (…)  estará enteramente dedicada, al principio, a elevar el nivel medio, modificando la proporción entre los buenos y los malos linajes, y eliminando en lo posible las capas más bajas, en una población genéticamente mezclada”. 

Julian Huxley, mentor de Darwin, en «Ensayo de un biólogo»

«Las civilizaciones, sociedades e instituciones compiten entre sí para sobrevivir, y solo resultan vencedores aquellos que  son biológicamente más eficaces».

Herbert Spencer, filósofo inglés contemporáneo de Darwin.

«Como es fácil a pesar de estas limitaciones lograr mediante la cuidadosa selección una raza permanente de perros o caballos dotada de especiales facultades para correr o hacer cualquier otra cosa, de la misma forma sería bastante factible producir una raza de hombres altamente dotada mediante matrimonios sensatos durante varias generaciones consecutivas”. 

Francis Galton, primo de Darwin, en «El genio hereditario» 

«En vez de ejecutar a los degenerados o de dejarles que mueran por su propia imbecilidad, es mejor que la sociedad pueda evitar a tiempo que los manifiestamente inútiles tengan descendencia”.

Oliver Wendell, Juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1927.

«El tipo de mente de Galton, excéntrico, escéptico, observador, chispeante, líder de caballería, acabó por llevarlo a convertirse en el fundador de la rama de la sociología más importante, significativa y, yo añadiría, la más genuina que existe, a saber: la eugenesia.”

John Maynard Keynes, economista británico, en la  Revista de Eugenesia,  1946 

«Para estabilizar la población mundial, debemos eliminar a 350.000 personas por día. Es horrible decirlo, pero igual de malo es no decirlo.” Jacques Cousteau, explorador francés

«Me gustaría muchísimo que se impidiera por completo reproducirse a la gente incorrecta; y cuando la mala naturaleza de esta gente es suficientemente flagrante, se debería hacer eso. Los criminales deberían ser esterilizados y a los débiles mentales se les debería prohibir dejar descendientes detrás de ellos… 

Teodoro Roosevelt, presidente de los Estados Unidos en  “Twisted Eugenics” (“Eugenesia Torcida”) 

«Me pregunto si, aproximadamente 60 años después de la muerte de Hitler, al menos podríamos aventurarnos a preguntar cuál es la diferencia moral entre la reproducción para la capacidad musical y el forzar a un niño a tomar lecciones de música. O por qué es aceptable entrenar a corredores rápidos y saltadores más alto, pero no reproducirlos. Puedo pensar en algunas respuestas, y son buenas, que probablemente terminarían por convencerme. Pero ¿no ha llegado el momento en que deberíamos dejar de asustarnos incluso de hacer la pregunta?” 

Richard Dawkins, zoólogo inglés neodarwinista, gran admirador y propagandista de la evolución, en el libro “El Gen Egoísta”.

«El control de la natalidad debe conducir en última instancia a una raza más limpia.” – Margaret Sanger en «Mujer, Moralidad, y Control de la natalidad».  

New York Publishing Company, 1922.

«Si yo fuera reencarnado desearía ser devuelto a la tierra como un virus asesino, para disminuir los niveles de la población humana”. Príncipe Felipe, duque de Edimburgo, dueño del WWF, Worldwide Fund for Nature.

El regreso del fascismo

Tras huir de Alemania a comienzos de la década de los 30, los filósofos  críticos de la escuela  de Frankfurt, Max Horkheimer y Teodoro Adorno, de origen judío,  concluyeron en «Dialéctica de la Ilustración» que los crematorios de Hitler no eran la irrupción inexplicable de una irracionalidad imprevista en el país más culto de Europa. Eran  el fruto maduro de la razón instrumental originada en la ilustración, en su propósito de terminar con los mitos, liberar al hombre del miedo y dominar la naturaleza y los hombres.

Hitler era un vómito del infierno, pero también la consecuencia del iluminismo como toda la modernidad, incluida la que terminaba de ganar la guerra. La idea crítica de que la negación de la razón implicada en el nazismo iba a su vez a ser negada dialécticamente y el ideal moderno regresaría superado, no se ha cumplido. La razón para Hegel, según Marcuse, era la totalidad de los conceptos y principios de pensamiento que denotaban normas universalmente válidas. «Situado dentro de la tradición de la filosofía occidental, Hegel cree que estos principios existen y llama razón a su totalidad», dice en  «Razón y Revolución».

Pero esa razón ha perdido sentido y peso,  junto con la universalidad. Está siendo reemplazada por  otra concepción que la fragmenta y pulveriza en una niebla indefinida de subjetividades, cada una con su razón propia indistinguible  de   la opinión, con  su interpretación válida para quien la hace y que convive con las demás en la común sinrazón.  La universalidad de la razón ya no interesa,  ha perdido sentido.

«Dios ha muerto», anunció Nietzsche en La Gaya Ciencia repitiendo un pensamiento anterior, aunque siglos después de que comenzó a retirarse de la mentalidad moderna. Luego,  a su tiempo, la universalidad de la razón también  «murió», se retiró de la mentalidad posmoderna. En su lugar apareció un mundo difuso construido de relatos cortos.

El ambiente es propicio para la restauración de los viejos autoritarismos;  está abierto y recorrido ya casi hasta el final por quienes paradójicamente permiten hablar en nombre de la tolerancia y del respeto al otro. Uno de los resultados será la instauración de la eugenesia como el medio normal,  aceptado y científico de practicar los genocidios que antes eran bárbaros. La razón que  permitía conocer y  juzgar desde «afuera» hechos verificables, está convertida ahora en un polvillo filosóficamente insustancial de  interpretaciones, aunque sea de hechos peores que los de Auschwitz.

De la Redacción de AIM.