Con la llegada de las bajas temperaturas, muchos dueños se preguntan si sus mascotas necesitan comer más. La respuesta depende de distintos factores como la edad, el tamaño, el estado de salud y el tiempo que el animal permanece al aire libre. Los veterinarios coinciden en que no siempre es necesario aumentar las raciones, aunque sí conviene prestar atención a algunos cambios propios de la estación.
Durante el invierno, perros y gatos gastan energía para mantener su temperatura corporal. Sin embargo, la mayoría de las mascotas que viven dentro de una vivienda calefaccionada mantienen un gasto energético similar al del resto del año.
Por eso, aumentar automáticamente la cantidad de alimento puede favorecer el sobrepeso, especialmente si también disminuye la actividad física.
¿Cuándo puede necesitar más alimento?
Algunas mascotas sí pueden requerir un mayor aporte energético, como:
Perros que viven al aire libre.
Animales que realizan mucha actividad física.
Cachorros en crecimiento.
Perros de trabajo o de campo.
En estos casos, el veterinario puede recomendar un ajuste en la dieta.
Mantener una buena hidratación
Aunque durante el invierno toman menos agua, es importante que siempre dispongan de agua limpia y fresca.
Si el consumo disminuye demasiado, una alternativa es ofrecer alimentos húmedos de manera ocasional o incentivar la hidratación cambiando el agua con frecuencia.
Más atención a los adultos mayores
Las mascotas de edad avanzada suelen ser más sensibles al frío y pueden presentar enfermedades articulares que reducen su movilidad.
Mantener un peso adecuado ayuda a disminuir la sobrecarga sobre las articulaciones y favorece una mejor calidad de vida.
El ejercicio sigue siendo importante
Aunque haga frío, los paseos diarios continúan siendo fundamentales para los perros.
Lo ideal es elegir los momentos de mayor temperatura, como el final de la mañana o las primeras horas de la tarde.
En los gatos que viven exclusivamente dentro del hogar, incorporar juegos y estímulos ayuda a evitar el sedentarismo.
Evitar los "premios" de más
En invierno muchas familias comparten comidas calientes con sus mascotas o aumentan la cantidad de golosinas. Los especialistas recuerdan que los restos de comida humana pueden provocar trastornos digestivos y favorecer el aumento de peso.
Ante cualquier duda sobre cambios en el apetito, pérdida de peso o enfermedades preexistentes, lo más recomendable es consultar con un médico veterinario para adaptar la alimentación a las necesidades de cada animal.
Con una dieta equilibrada, agua disponible y actividad física regular, perros y gatos pueden atravesar el invierno de manera saludable sin necesidad de realizar grandes cambios en su alimentación.