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Últimos días de agosto: qué plantar ahora para recibir la primavera

Con el final del invierno y los días cada vez más largos, la huerta y el jardín comienzan a prepararse para una nueva temporada. Algunas especies ya pueden sembrarse directamente, mientras que otras conviene iniciarlas en almácigos y esperar a que pase el riesgo de heladas antes de llevarlas a su lugar definitivo, constató AIM.

Los últimos días de agosto son un buen momento para volver a poner las manos en la tierra. Aunque todavía pueden registrarse jornadas frías en Paraná y la región, el aumento de las horas de luz anticipa la primavera y permite comenzar a planificar los cultivos de los próximos meses.

La recomendación principal es no apurarse con las especies más sensibles al frío. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) señala que tomate, morrón y berenjena pueden comenzar a sembrarse en almácigos durante julio y agosto, manteniendo los plantines protegidos hasta que las temperaturas sean más favorables.

Qué se puede sembrar ahora

Todavía hay tiempo para algunas especies características de la huerta de otoño-invierno que toleran mejor las bajas temperaturas.

Entre las opciones aparecen:

Acelga.
Espinaca.
Lechuga.
Rúcula.
Radicheta.
Perejil.
Rabanito.
Remolacha.
Zanahoria.
Puerro.
Arvejas.

Varias de ellas permiten una siembra directa en canteros, macetas o jardineras, por lo que también son alternativas para quienes disponen de poco espacio.

El INTA destaca que especies como rúcula, perejil, radicheta y algunas aromáticas se adaptan bien incluso a recipientes y huertas pequeñas.

Tomates, morrones y berenjenas: empezar bajo reparo

Quienes quieran tener tomates, pimientos o berenjenas durante la primavera y el verano pueden empezar ahora, pero no necesariamente plantándolos directamente en el jardín.

Agosto es apropiado para preparar almácigos en lugares protegidos del frío, donde las semillas puedan germinar y los pequeños plantines desarrollarse durante las próximas semanas.

En la región central del país, el trasplante definitivo de las especies sensibles debe realizarse cuando haya disminuido el riesgo de heladas y las temperaturas sean más estables. Para tomates, morrones y berenjenas, el INTA recomienda especial precaución y señala que octubre suele ser una época más segura para llevarlos definitivamente a la huerta.

También puede comenzarse con almácigos de albahaca, otra de las protagonistas de las huertas de primavera y verano.

Zapallos, maíz y otras especies: mejor esperar un poco

Las ganas de primavera pueden llevar a adelantarse, pero algunos cultivos necesitan suelo y temperaturas más cálidas.

Zapallo, zapallito, pepino, maíz, melón y sandía son especies típicas de la temporada primavera-verano. En buena parte de la región central, su siembra directa resulta más conveniente cuando pasó el frío intenso y el suelo comenzó a calentarse.

El INTA aconseja, por ejemplo, reservar para más adelante la siembra directa de zapallos y maíz, que puede realizarse a partir de octubre en las zonas donde todavía existen riesgos de frío durante el inicio de la primavera.

También es momento de preparar la tierra

Agosto no solamente sirve para sembrar. Antes de la llegada de la temporada de mayor crecimiento es conveniente revisar los canteros, retirar restos de plantas que terminaron su ciclo y mejorar el suelo.

Agregar compost o humus de lombriz permite recuperar parte de los nutrientes utilizados por los cultivos anteriores. También puede colocarse una cobertura de hojas secas, pasto seco u otro material orgánico sobre la tierra para conservar la humedad y proteger el suelo.

Si se utiliza una maceta que ya tuvo otros cultivos, también conviene renovar parte del sustrato y comprobar que tenga buenos orificios de drenaje.

Aromáticas para sumar a la huerta

Perejil, ciboulette y otras aromáticas son buenas alternativas para quienes quieren empezar con algo sencillo.

Además de utilizarse en la cocina, incorporar diferentes especies en la huerta favorece la diversidad. Durante la primavera también será posible sumar plantas aromáticas y flores que atraigan insectos beneficiosos y polinizadores.

Ojo con las últimas heladas

Una sucesión de tardes templadas no significa necesariamente que el invierno haya terminado. Durante esta transición todavía pueden producirse descensos importantes de temperatura.

Por eso, los plantines jóvenes de tomate, berenjena, morrón y albahaca deben permanecer protegidos. Un lugar luminoso, reparado del frío y con buena ventilación puede funcionar como espacio transitorio hasta que llegue el momento del trasplante.

El riego también debe ser moderado: el sustrato tiene que conservar humedad, pero no permanecer constantemente encharcado.

Una huerta que se prepara para la primavera

No es necesario tener un gran jardín para aprovechar estas semanas. Una jardinera con rúcula y perejil, algunas macetas con acelga o lechuga y un pequeño almácigo de tomates pueden ser suficientes para empezar.

Además, sembrar de manera escalonada —en lugar de colocar todas las semillas el mismo día— permite extender las cosechas durante la temporada. Esta práctica es recomendada por especialistas del INTA para disponer de verduras durante más tiempo.

Los últimos días de agosto funcionan así como una etapa de transición: todavía se pueden aprovechar cultivos resistentes al frío y, al mismo tiempo, comenzar a preparar los protagonistas de la huerta de primavera y verano.

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