En medio de una crisis económica que no da tregua, con el desempleo en alza, la inflación que devora los salarios y los comedores colapsados, miles de personas se acercan este 7 de agosto a la parroquia San Cayetano de Paraná, patrono del pan y del trabajo, para pedir lo esencial: comida, empleo y un poco de esperanza.
La jornada litúrgica comenzó a la medianoche con una misa en el barrio San Roque y continuará durante todo el día con múltiples celebraciones religiosas. El acto central será a las 15:30 horas, precedido por la tradicional procesión.
Como cada año, la fecha trasciende lo puramente religioso y se convierte en un reflejo del momento que atraviesa el país. La figura de San Cayetano, venerado por generaciones como símbolo de fe en los momentos difíciles, se vuelve aún más significativa en este contexto de recortes, pérdida de poder adquisitivo y creciente exclusión social.
En los días previos, la parroquia recorrió distintos barrios de la capital entrerriana en un gesto de cercanía y contención frente al dolor cotidiano que afecta a miles de familias. La masiva concurrencia prevista para este 7 de agosto no solo expresa fervor popular, sino también la desesperación de un pueblo que, en muchos casos, ya no encuentra respuestas en el Estado.
El lema de esta edición —“San Cayetano, danos el pan, la paz y la esperanza”— resume el pedido colectivo de una sociedad golpeada. En tiempos donde el ajuste es bandera y la asistencia retrocede, las calles de Paraná se llenan de plegarias por lo más básico: un plato en la mesa, un salario digno y un horizonte posible.
Las misas se celebrarán a las 9:30, 11:00, 15:30 (luego de la procesión), 19:00 y 21:00 en la parroquia ubicada en barrio San Roque. Se espera una gran participación de vecinos y fieles provenientes de distintos puntos de la provincia.