Tras jornadas consecutivas de lluvia, cielo cubierto y altos niveles de humedad, la llegada de tiempo más estable es una buena oportunidad para ventilar, secar textiles y revisar aquellos rincones de la casa donde puede haberse acumulado humedad. Algunas tareas sencillas ayudan a prevenir malos olores, condensación y aparición de hongos.
Cuando durante varios días seguidos llueve y prácticamente no aparece el sol, la humedad termina instalándose también dentro de las viviendas. Ropa que tarda en secarse, toallas siempre húmedas, olor a encierro, ventanas empañadas y paredes frías son algunas de las consecuencias más habituales.
Con la mejora de las condiciones meteorológicas prevista para el fin de semana en Paraná, puede ser un buen momento para realizar una pequeña “puesta a punto” de la casa.
Abrir las ventanas y renovar el aire
Una de las primeras medidas es aprovechar las horas más templadas para ventilar.
Abrir ventanas de distintos ambientes favorece la circulación y renovación del aire y ayuda a reducir la humedad acumulada. En jornadas frías no es necesario mantenerlas abiertas durante horas: puede hacerse durante períodos más cortos, preferentemente cuando la temperatura exterior resulte más agradable.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que aumentar la ventilación es una de las herramientas que permiten disminuir la humedad dentro de los hogares.
Sacar al aire frazadas, acolchados y almohadas
Después de varios días húmedos conviene revisar aquellos textiles que estuvieron permanentemente dentro de la vivienda.
Acolchados, mantas, almohadas, alfombras pequeñas y almohadones pueden airearse aprovechando una jornada seca. Si es posible, también conviene retirar durante un rato la ropa de cama y permitir que el colchón quede descubierto.
La idea no es necesariamente lavar todo, sino evitar que la humedad quede atrapada durante largos períodos en materiales absorbentes.
No guardar ropa que todavía está húmeda
Un error frecuente durante épocas lluviosas es guardar prendas que parecen secas pero todavía conservan humedad.
Antes de colocarlas dentro del placard hay que asegurarse de que estén completamente secas. Lo mismo vale para toallas, repasadores, zapatillas y abrigos.
La recomendación cobra especial importancia si alguna prenda se mojó directamente: los organismos especializados aconsejan secar los materiales húmedos lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24 a 48 horas, para disminuir el riesgo de proliferación de moho.
Revisar detrás de muebles y dentro de placares
La humedad suele instalarse primero donde menos se ve.
Detrás de roperos, sillones o muebles apoyados contra paredes exteriores puede existir condensación sin que sea evidente a simple vista. Por eso, después de varios días de lluvia puede ser útil separar ligeramente los muebles y observar si la pared está húmeda, fría, manchada o presenta olor característico.
También conviene abrir placares y cajones durante un rato para permitir la circulación de aire.
Mirar ventanas y paredes
Si todavía quedan gotas de agua o condensación sobre vidrios, marcos o paredes, es conveniente secarlas.
La presencia recurrente de agua sobre una superficie es una señal de que existe exceso de humedad. La EPA recomienda actuar rápidamente frente a la condensación, secar la superficie y tratar de disminuir la fuente de humedad.
Prestar atención a esquinas, cielorrasos, paredes que dan al exterior y sectores cercanos a ventanas también permite detectar filtraciones o manchas antes de que el problema avance.
Aprovechar el sol para secar, pero sin “encerrar” nuevamente la humedad
Si el tiempo acompaña, tender la ropa al exterior es una de las mejores opciones después de varios días de secado puertas adentro.
Una vez seca, es importante no amontonarla inmediatamente si todavía está tibia o conserva algo de humedad. Dejar que termine de airearse antes de guardarla contribuye a evitar olor a encierro dentro de cajones y placares.
Lo mismo puede hacerse con calzado, alfombras o elementos que hayan quedado húmedos durante las lluvias.
Controlar baños y cocina
Son dos de los sectores de la vivienda donde más vapor se produce incluso cuando afuera ya dejó de llover.
Después de bañarse o cocinar conviene utilizar extractores cuando estén disponibles o abrir una ventana durante algunos minutos. Reducir el vapor ayuda a controlar la humedad general de la vivienda.
¿Cuál es la humedad ideal dentro de una casa?
Como referencia, la EPA recomienda mantener la humedad relativa interior por debajo del 60 por ciento y, cuando sea posible, entre el 30 y el 50 por ciento. El CDC también aconseja mantenerla en valores no superiores al 50 por ciento para dificultar el desarrollo de moho.
Un higrómetro doméstico permite conocer ese porcentaje y puede resultar útil en viviendas que sufren problemas frecuentes de humedad.
Si aparece moho, no alcanza con limpiar la mancha
Después de un período prolongado de humedad pueden aparecer pequeños puntos negros, verdes o blanquecinos sobre paredes u otras superficies.
En estos casos, además de retirar el moho de manera adecuada, es fundamental identificar qué está aportando humedad al sector. Si existe una filtración, pérdida de agua o condensación permanente y no se resuelve, el problema probablemente vuelva a aparecer.
La exposición al moho puede provocar irritación, síntomas alérgicos y molestias respiratorias, especialmente en personas sensibles o con asma.
Una recorrida por la casa antes de volver a cerrar todo
Después de tantos días húmedos no hace falta realizar una limpieza profunda de toda la vivienda. Ventilar, airear los textiles, terminar de secar la ropa y revisar paredes, placares, ventanas y rincones poco ventilados puede ser suficiente para detectar a tiempo los primeros signos de humedad.
Y si finalmente aparece el sol durante el fin de semana, abrir la casa durante las horas más agradables puede ser una buena manera de dejar atrás, al menos por unos días, tanta lluvia y olor a humedad.
Redacción AIM