La liquidación del programa ProCreAr dio lugar a una nueva etapa en la administración de bienes públicos: el Estado comenzó a vender, mediante subastas electrónicas, casas y departamentos que estaban terminados pero nunca fueron adjudicados. Estas unidades, construidas en barrios planificados de distintas provincias, cuentan con infraestructura básica, servicios y estándares técnicos definidos por el programa original.
El cierre del ProCreAr se formalizó entre 2024 y 2025, cuando el Gobierno dispuso la disolución del fondo fiduciario y transfirió sus créditos vigentes al Banco Hipotecario, que continúa administrándolos bajo las condiciones originales. En paralelo, las viviendas sin destino quedaron bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (Aabe), responsable de organizar su venta. También se habilitó la transferencia de obras inconclusas a provincias, municipios o privados para su finalización.
Las subastas se realizan exclusivamente a través de Subast.AR, la plataforma oficial creada para la gestión de remates del sector público. Allí se publica la información completa de cada inmueble, incluidas fotografías, planos, ubicación y detalles técnicos. Cada subasta cuenta con fecha y hora específicas, y el proceso se desarrolla de forma totalmente digital, sin intermediarios ni trámites presenciales.
Para participar es necesario registrarse previamente en Subast.AR, constituir un domicilio legal y electrónico en el país y cargar la documentación personal o fiscal requerida. También debe abonarse una garantía de participación, cuyo valor depende del precio base del inmueble y que se reintegra a quienes no resulten adjudicatarios. Durante el acto de subasta, el sistema recibe ofertas dentro del plazo establecido y con incrementos mínimos predefinidos. La adjudicación recae en quien presente la oferta más alta al cierre del remate.
Pueden participar tanto personas físicas como jurídicas que cumplan con las condiciones. No es imprescindible tener un crédito hipotecario previo, aunque quienes resulten adjudicatarios deben demostrar solvencia económica suficiente. Después de la adjudicación, pueden tramitar un crédito bancario si lo necesitan y completar luego el proceso de escrituración con la documentación exigida por la Aabe. El incumplimiento de los plazos establecidos puede derivar en la pérdida de la garantía.
El calendario de subastas se publica periódicamente y se actualiza mes a mes según la disponibilidad de unidades. Cada lote cuenta con su pliego técnico, precio base, imágenes y fechas clave para la presentación de ofertas. El sistema incorpora nuevas propiedades de forma progresiva, lo que permite evaluar alternativas en distintos puntos del país.
Las recomendaciones habituales para quienes desean participar incluyen revisar cuidadosamente la documentación publicada, verificar el entorno del barrio y analizar los costos asociados a la compra, como impuestos, escrituración y gastos administrativos. Dado que la oferta ganadora implica un compromiso de compra, resulta fundamental evaluar previamente la capacidad financiera.
Las subastas solo alcanzan a las viviendas sin adjudicar y no afectan a los beneficiarios con créditos activos, cuyos préstamos siguen vigentes bajo la administración del Banco Hipotecario.