La iglesia católica celebra el 4 de agosto el día del sacerdote en recordación de la fecha de la muerte en 1859 del "santo cura de Ars", Juan Bautista María Vianney.
Juan Bautista nació en la comuna de Dardully, Auvernia, Francia, el 8 de mayo de 1787, hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze. En 1806 fue enviado por sus padres a una escuela para aspirantes a eclesiásticos. Era de inteligencia mediana y sus conocimientos eran limitados: un poco de aritmética, historia, y geografía. Encontró el estudio del latín excesivamente difícil.
El joven Vianney fue llamado a filas cuando Napoleón tuvo urgente necesidad de reclutas porque la invasión francesa a España lo obligó a retirar la exención que disfrutaban los estudiantes eclesiásticos.
El padre intentó sin éxito procurarse un sustituto, de modo que su hijo se vio obligado a incorporarse. La mañana de la partida, Juan Bautista fue a la iglesia a rezar, y a su vuelta a los cuarteles encontró que sus camaradas se habían ido ya.
Lo amenazaron con un arrestarlo, pero el capitán del reclutamiento creyó lo que contaba y lo mandó tras las tropas. A la caída de la noche se encontró con un joven que se ofreció a guiarlo hasta sus compañeros, pero le condujo a Noes, donde algunos desertores se habían reunido. El alcalde lo persuadió de quedarse allí, bajo nombre supuesto, como maestro. Después de catorce meses, pudo comunicarse con su familia.
El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por el obispo de Grenoble. Fue enviado a Ecully como ayudante del abad Charles Balley, quien fue el primero en animar su vocación.
En 1818, tras la muerte de Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el "cura de Ars" se hizo conocido.
Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó "La Providencia" y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia.
El propio Vianney instruía a las niñas de "La Providencia" en el catecismo, y sus enseñanzas llegaron a ser tan populares que al final se daban todos los días en la iglesia a grandes multitudes.
No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países. Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque "las almas le esperaban allí".
Su consejo era buscado por religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, personas con toda clase de dificultades y enfermos.
En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al cura y oír su enseñanza cotidiana.
Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y un conocimiento tenido por sobrenatural.
Daba instrucciones en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, e influía en su audiencia tanto por su apariencia como por sus palabras, aunque su voz era casi inaudible.
El 3 de Octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado "Venerable" por Pío IX y en 1925 el Papa Pío XI lo canonizó.